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Norteamérica 2026 será el Mundial de la diáspora, ¿por qué?

En el torneo que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Canadá, Estados Unidos y México, habrá selecciones como Congo, Curazao, Haití, Cabo Verde, entre otras, cuyos equipos tienen una base grande de jugadores de otros países.

  • El seleccionado de Cabo Verde tiene futbolistas que nacieron en Portugal –el país africano fue colonia de los portugueses hasta julio de 1975–, así como en Reino Unido. Su liga nacional tiene 100 equipos, que participan en torneos regionales de las islas que componen el archipiélago. FOTO AFP
    El seleccionado de Cabo Verde tiene futbolistas que nacieron en Portugal –el país africano fue colonia de los portugueses hasta julio de 1975–, así como en Reino Unido. Su liga nacional tiene 100 equipos, que participan en torneos regionales de las islas que componen el archipiélago. FOTO AFP
  • Norteamérica 2026 será el Mundial de la diáspora, ¿por qué?
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hace 5 horas
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Por un momento, el mundo globalizado pareció no tener fronteras. El acceso a internet y las redes sociales permitió que en las últimas dos décadas muchas personas accedieran a estilos de vida que antes les eran completamente ajenos, difusos, imposibles.

Entonces el mundo pareció empezar a homogeneizarse: en China empezaron a comer del McDonald’s que era famoso en Nueva York; en países africanos las personas empezaron a soñar con irse a Europa para tener una vida menor –y buscaron formas de hacerlo–; en los países árabes la gente se empezó a vestir con prendas parecidas a las que se utilizan en América Latina, etcétera, etcétera, etcétera.

El escritor argentino Martín Caparrós denominó, en su libro El Mundo Entonces, una historia del presente, la época que vivimos como la imposición de la era occidental –que parece estaba llegando a su fin hasta que políticos como Donald Trump empezaron a tomar decisiones para rearmar el mapa político mundial–.

Por ahora no hay claridad sobre si esta época ha terminado o no. Lo cierto es que una de las características principales que tiene es que se aumentó la migración. De acuerdo con datos de la Asociación Mundial para las Migraciones, en el mundo hay más de 300 millones de personas que salieron de sus países.

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La mayoría se han ido a Estados Unidos, el país con mayor flujo migratorio del planeta –y uno de los que más persigue a quienes llegan a su territorio con políticas xenófobas y controles desproporcionados por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

En la Unión Americana, que será el país donde más partidos del Mundial 2026 se disputarán, viven más de 50 millones de inmigrantes –sí, poco menos que la población total de Colombia–. En la Unión Europea, a donde llegan cientos de personas de países africanos porque es relativamente “sencillo” hacerlo tras cruzar el Estrecho de Gibraltar, viven 46,7 millones de personas no nacidas en la Unión Europea.

Muchos de los hijos de esas personas, que llegaron entre finales de los 90 y los primeros años de los dos mil, se formaron como futbolistas en los países donde nacieron, pero decidieron, por conexión cultural, por respeto a sus raíces, representar a los seleccionados de los países donde vinieron al mundo sus padres en las eliminatorias al Mundial 2026: el torneo que se jugará en Norteamérica entre el 11 de junio y el 19 de julio de este año será la Copa del Mundo de la diáspora.

Jugadores en el Mundial que recordarán sus raíces

La Real Academia Española de la Lengua define la palabra diáspora como “la dispersión de un grupo humano que abandona su lugar de origen”. Los hijos y nietos de varias olas migratorias que ha experimentado el mundo le dieron la oportunidad a sus raíces para intentar clasificar al primer Mundial de 48 equipos.

La decisión de la Fifa de ampliar los cupos para el campeonato generó polémica. Muchos decían que se perdería competitividad. Otros, como el presidente del ente rector del fútbol, Gianni Infantino, aseguraban que ampliaría el acceso, lo democratizaría.

Para Norteamérica 2026, por ejemplo, la Federación Africana de Fútbol consiguió el doble de cupos de clasificación que tuvo en Qatar 2022. En la Copa del Mundo que se disputó en Oriente Medio hubo cinco seleccionados africanos. En la que se realizará en Canadá, México y Estados Unidos habrá diez.

El último que clasificó fue la República Democrática del Congo, rival de Colombia en el Grupo K del torneo –también están Portugal y Azerbaiyán–. Ese equipo, dirigido por el entrenador francés Sébastien Desabre, tiene en su plantilla futbolistas experimentados que nacieron y se formaron en Europa, pero juegan para el elenco de sus raíces.

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El más representativo, quizás, es el defensa Aaro Wan-Bissaka, quien juega en el West Ham United inglés, nació en Croydon, Reino Unido, pero hijo de padres oriundos del Congo, que después de formar parte de los seleccionados juveniles de Inglaterra decidió competir con el cuadro congoleño en las eliminatorias africanas, donde consiguieron cupo para el repechaje internacional, en el que se impusieron 1-0 a Jamaica el martes pasado en Guadalajara, México.

El futbolista de 28 años, que ha vestido la camiseta de equipos como Crystal Palace y el Manchester United –con los Diablos Rojos disputó encuentros de torneo internacional en Europa–, le manifestó a la BBC antes del encuentro contra los jamaiquinos que era el más importante de su carrera.

¿El motivo? Sentía que le podía dar una alegría enorme al pueblo de sus padres –y a ellos mismos–, de conseguir el cupo en el Mundial. Wan-Bissaka manifestó, además, que él sentía gran afinidad con la cultura congoleña y por eso se decantó por estar en el representativo de ese país: procuró buscar las raíces. Se cansó del desarraigo.

Futbolistas, a enfrentar el desarraigo

Uno de los grandes “problemas” de la migración es el desarraigo: sentir que no se pertenece a ninguna parte. Quienes salen de los países siempre son extranjeros. Los hijos de ellos, aún siendo naturales de la nueva nación, no dejan de ser tratados como hijos de personas que llegaron desde otras partes del mundo: “extranjeros en su propia tierra”, como lo dijo Willie Colón en su canción Corazón Guerrero.

Por eso futbolistas como el delantero Iñaki Williams, nacido en Bilbao, España –tiene uno de los nombres más vascos que existe–, pero de ascendencia de Ghana y Liberia, decidió desde hace un tiempo jugar para el país donde nacieron sus progenitores: lleva tiempo siendo internacional con el seleccionado ganhés, con el que jugará la Copa del Mundo de Norteamérica.

Entre tanto, su hermano Nico Williams, nacido en Pamplona y jugador del Athletic Club de Bilbao, decidió representar a España: es, junto a Lamine Yamal, la gran estrella del fútbol español que es hijo de un hombre nacido en Marruecos y una mujer que vino al mundo en Guinea Ecuatorial, los grandes referentes de “La Furia Roja”, equipo favorito para disputar la final del torneo en Nueva York el 19 de julio. De hecho, este hijo de la diáspora recientemente se quejó porque durante el partido amistoso entre la Selección de España y Egipto, que se jugó la semana pasada en Cornellá de Llobregat, hubo racistas en contra de los musulmanes. “Yo soy musulmán y usar la religión como burla en un campo los deja como ignorantes y racistas”, sentenció.

El milagro de un “archipiélago”

Al Mundial de 2026 clasificaron países que, vistos desde lejos, genera mucha curiosidad: sus nombres no solían aparecer entre la lista de cuadros nacionales que disputaban el torneo de fútbol más importante del planeta. Que ingresaran al torneo fue, en gran medida, consecuencia de la ampliación de cupos al Mundial.

El equipo nacional de Cabo Verde, un archipiélago de medio millón de habitantes compuesto por 10 islas principales y 9 islotes que está ubicado a 500 kilómetros de la península de Senegal, clasificó por primera vez en su historia a un Mundial después de dejar en el camino a Camerún –uno de los habituales representantes de África en los mundiales–, gracias a la buena captación de futbolistas que podían nacionalizar que hicieron desde 2013 los miembros de su federación nacional.

Ellos fueron conscientes de que con el talento local –en el país se juega un liga que cuenta con más de 100 equipos–, no bastaba. Por eso era necesario que llamaran a futbolistas como Carlos Lopes, un irlandés de padre caboverdano que juega en el Shamrock Rovers de Irlanda, uno de los equipos importantes de ese país, para lograr ese cupo.

En el grupo de seleccionados también habían futbolistas que nacieron en Portugal y otros países del Reino Unido, lugares para los que migraron sus familiares con facilidad porque las islas fueron colonia de Portugal desde el Siglo XV, hasta 1975, cuando se logró la independencia por medio de la Revolución de los Claveles que tumbó el gobierno de Marcelo Caetano, quien era el líder de una dictadura unipartidistas.

Sin embargo, la Selección de Cabo Verde también contó con futbolistas que nacieron en Cabo Verde como Stopira, un defensor de 37 años que debutó en Sporting Praia y ahora juega que juega en el Torreense de Portugal es capitán de la Selección desde hace varios años: seguro se retirará después de que finalice la participación en el Mundial.

El seleccionado africano compartirá, en el Mundial, grupo con España, Arabia Saudita –en los últimos años ha mostrado un nivel alto para poder competir con rivales fuertes–, así como el representativo de Uruguay, que busca su tercer título bajo el mando de Marcelo Bielsa.

El elenco de Cabo Verde debutará el 15 de junio, contra el representativo español, en el estadio de Atlanta, Estados Unidos. Ese juego, en el que seguro contarán con el apoyo de muchas personas en todo el mundo, está programado para empezar desde las 11:00 de la mañana (hora de Colombia).

En el Caribe también...

Curazao, una isla del Caribe que es considerada como parte del Reino de Países Bajos, será por mucho tiempo el país con menor cantidad de población que logró clasificar a un Mundial. A Norteamérica llegaron, en gran medida, gracias a que los nietos de nativos de la isla nacidos y criados en lo que mal llamamos Holanda, le dieron el sí a representar el seleccionado de sus raíces.

Leandro Bacuna, quien juega en el Bandırmaspor de Turquía, nació en Groningen: es neerlandés. Lo mismo ocurre con Sontje Hansen, nacido en Hoorn, futbolista del Middlesbrough F.C., de la segunda división de Inglaterra. Ellos fueron algunos de los protagonistas principales de la alegría que sintieron el 18 de noviembre de 2025 los 150.000 ciudadanos –tiene menos habitantes que San Antonio de Prado, por ejemplo–, que vieron el empate sin goles contra Jamaica en Kingston durante el último juego de las clasificatorias de Concacaf.

En el Mundial de Norteamérica, la Selección de Curazao hará parte del Grupo E, donde enfrentará a selecciones con experiencia como Alemania, Ecuador y Costa de Marfil. Su debut será el 14 de junio en Houston, Texas, ante los alemanes, que buscarán volver a tener protagonismo después de haber quedado eliminado en la fase de grupos de las ediciones de Rusia 2018 y Qatar 2022.

Haití llegó “lejos de casa”

La Selección de Haití logró volver a una Copa del Mundo después de 52 años: la última vez que clasificó fue en la edición de Alemania 1974, cuando tuvo la oportunidad de debutar en el torneo. Aquella vez salieron en primera ronda después de anotar dos goles, pero recibir 14.

Quienes vieron los partidos en aquel momento, seguro se sintieron decepcionados. Sin embargo, los que siguen vivos festejaron, no solo en Puerto Príncipe y la ciudades principales de la isla, sino en varias partes del mundo, la clasificación que lograron sus hijos, nietos o bisnietos, que vencieron a Nicaragua en la última jornada del clasificatorio de Concacaf en Curazao.

La Selección de Haití no jugó ningún partido de las eliminatorias en La Española, isla que comparte con República Dominicana. Todos sus encuentros de local los jugó en Curazao, Barbados o Aruba. La mala situación de orden público que vive el país, que profundizó la pobreza extrema –el 60% de sus habitantes la padecen y es el país de Latinoamérica y el Caribe con mayor índice–, no los dejó jugar en su país.

El cuerpo técnico hizo todo desde afuera. Jugadores que nacieron en países como Francia, Guadalupe –isla del Caribe cercana a Dominica–, entre otros lugares, pero que decidieron representar al país de sus raíces, fueron quienes lograron “el milagro mundialista”.

El volante Jean-Ricner Bellegarde, que juega en el Wolverhampton inglés, es uno de ellos: nació en Colombes, Francia, pero, con 27 años, jugará el Mundial de Norteamérica con Haití. Los caribeños estarán en el Grupo C del Mundial, junto a Brasil, Marruecos –otro equipo lleno de “migrantes” (ver módulo–, y Escocia. Su debut en Norteamérica será el 13 de junio ante los escoceses en Foxborough, Massachusetts, EE. UU.

Marruecos tiene plantel “repatriado”

Norteamérica 2026 será el Mundial de la diáspora, ¿por qué?

En los últimos años la Selección de Marruecos ha tomado fuerza a nivel internacional. En 2022 ocuparon un sorpresivo cuarto puesto después de hacer una buena participación en el Mundial. En 2025 fueron finalistas de la Copa África que se disputó en su territorio. En la cancha perdieron la final contra Senegal, pero a inicios del 2026 la Federación Africana de Fútbol les dio el título por el abandono de los senegaleses. En su plantel tienen futbolistas que nacieron en otras tierras, pero decidieron representar al país de sus padres: Brahim Díaz (nació en España), Achraf Hakimi –gran figura– (en España), Hakim Ziyech (en Países Bajos) y Yassine Bounou (en Canadá).

Koulibaly, un francés muy senegalés

Norteamérica 2026 será el Mundial de la diáspora, ¿por qué?

El defensa central Kalidou Kolibaly (34 años) nació en Saint Die des Vosges, Francia, pero representa a Senegal, el país de origen de sus padres. Kouly, uno de los defensores más destacados que ha tenido el balompié europeo en los últimos años (jugó entre 2014 y 2022 en Napoli de Italia, mientras que fue protagonista en el Chelsea inglés entre 2022 y 2023), compitió entre 2011 y 2012 con la Selección Francia sub-20. Kalidou estuvo en el seleccionado galo que disputó el Mundial juvenil en Colombia. No obstante, desde 2015 tomó la decisión de jugar con la Senegal. En Norteamérica será su figura. Su equipo debutará el 16 de junio contra Francia en Nueva Jersey.

Haaland, el inglés de Noruega

Norteamérica 2026 será el Mundial de la diáspora, ¿por qué?

Es uno de los futbolistas más costosos del mundo. De acuerdo con el portal Transfermarkt, su pase está valorado en 200 millones de euros: está al nivel de Kylian Mbappé y Lamine Yamal, que son las grandes figuras del balompié internacional. Por eso, es la estrella a mostrar de la Selección de Noruega que disputará el Mundial 2026 y regresará a la Copa después de 28 años de ausencia: la última vez que había logrado cupo fue en 1998, dos años antes de que el delantero inglés Erling Haaland naciera en Leeds, Reino Unido, el 21 de julio del 2000, cuando su padre, Alf-Inge Haaland, jugaba en ese equipo del balompié inglés. Sin embargo, desde juvenil compitió con Noruega.

Siga leyendo: Estos tres futbolistas de origen colombiano podrían jugar con otras selecciones en el Mundial 2026

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