A la hora del entrenamiento parece un juvenil más con chistes y chanzas. Pero hoy, Carlos Chumi Álvarez debe sacar la veteranía para mostrarles a los jovencitos del Envigado cómo se juegan las verdaderas finales.
Y aunque los naranjas están clasificados, este sábado juegan un partido decisivo. En frente tienen al Pereira, máximo candidato al descenso, un puesto del que desean escapar. "Si ganamos les cogemos 18 puntos que es una diferencia importante para el próximo semestre. A nosotros nadie nos ha regalado nada y por eso no nos vamos a dejar quitar lo nuestro. Saldremos a la cancha como si no tuviéramos seguro nada".
Y aunque comenzó como titular, una lesión de rodilla lo sacó por dos meses del equipo. Hoy vuelve como inicialista, agradeciendo que fue poco. "Pensé que eran mínimo seis meses, porque fue una lesión muy asustadora. Gracias a Dios pude recuperarme rápido y bien", explica el Chumi, apodo heredado de su tío Iván Castañeda, exjugador de Nacional, pero un nombre poco habitual para las nuevas generaciones.
Precisamente a esos chicos, que creen que el Chumi original es el dueño de la 11 de los naranjas, Álvarez les deja claro: "estas finales se tienen que jugar con papa y yuca. Vamos a entregar todo por Envigado, jóvenes y viejos, y ponerle una estrellita a esta camiseta", sostiene Álvarez, uno de los que ya ha dado vueltas olímpicas, junto a trajinados como Andrés Orozco, Jorge Horacio Serna (titulares hoy), Néider Morantes, Camilo Pérez y Andrés Saldarriaga (ausencias), entre otros.
"Vamos paso a paso, a terminar bien con Pereira y luego a pensar en las finales. Una muerte súbita es partido a partido. Pero que sepan que van a tener un rival fuerte en nosotros", dice Chumi.
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