Bastante conmoción causó en el municipio de Tuluá, Valle del Cauca, el sacrificio de 18 perros y gatos.
El hecho fue descubierto en la noche del pasado viernes por un grupo de voluntarios de la Fundación Animal Safe, que propende por el bienestar de los canes abandonados.
José David Lozano, miembro de esa organización no gubernamental, dijo que esto supuestamente pasó por estudios científicos.
Lo incorrecto del procedimiento fue que los empleados del Centro de Zoonosis empacaron los cadáveres de los perros en costales de fibra y los pusieron en la calle para que el carro recolector de las basuras los recogiera", añadió.
El secretario de Salud de Tuluá, Eliecid Ávila Ávila, se abstuvo de hacer comentarios al respecto. Sin embargo, el médico veterinario del Municipio, Gustavo Muñoz, indicó que la Ley 84 de 1999 ordena que por cada mil perros que hayan en las ciudades se debe sacrificar un animal para estudiar sus cerebros.
"Lo criticable de todo esto es que estas personas no hicieron el procedimiento adecuado, por que los vecinos dijeron que durante todo el día se escucharon alaridos y el llanto de los animales, supuestamente cuando los estaban asesinando", manifestó Erika Franco, estudiante de enfermería de la Universidad Central del Valle (Uceva).
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