Los hechos esta vez ocurrieron en La Bayadera y la víctima fue un reciclador que no pudo cumplir con una deuda de siete mil pesos. El victimario, el propietario de un establecimiento comercial que por poco se cobra la deuda asesinando al deudor, quien sufrió múltiples lesiones, algunas de gravedad, por la paliza a que fue sometido. Lo que faltaba. Este es solo uno de los múltiples casos de intolerancia que se viven diariamente en la ciudad. Impresionan las palizas de las barras bravas a los hinchas del equipo contrario e incluso entre ellos mismos; los gritos y los castigos físicos en los hogares contra los más indefensos, la falta de respeto de algunos empleados contra personas de menor rango... Hay que recuperar nuestro don de respeto, dignidad y tolerancia frente a situaciones, acciones y opiniones ajenas.
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