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Una de cada tres muertes en el mundo se dan por enfermedades del corazón: ¿pasa lo mismo en Colombia?

En Colombia y en el mundo la principal causa de fallecimientos son las enfermedades cardiovasculares (32% en 2023). ¿Qué otras condiciones ponen en riesgo la salud global y se puede hacer algo para revertir estas cifras?

  • 32 % de muertes en el mundo, en 2023, se dieron por enfermedades cardiovasculares. FOTO Getty
    32 % de muertes en el mundo, en 2023, se dieron por enfermedades cardiovasculares. FOTO Getty
hace 1 hora
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Cada día mueren alrededor de 165.000 personas en el mundo y la principal causa sigue siendo silenciosa, pero avanza paulatinamente, no solo a nivel global, sino también en Colombia.

En 2025, 92,7 personas por cada 100.000 habitantes murieron por enfermedades cardiovasculares (ECV) en el país, según el Dane. Y a nivel global –si bien las cifras más recientes son de 2023 y fueron publicadas en 2025– una de cada tres muertes ocurridas ese año se debió a estas mismas condiciones.

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Si miramos la cifra global, en 2023 fallecieron 60,1 millones de personas, según el Estudio de la Carga Global de Enfermedades (GBD, por sus siglas en inglés), un programa de investigación que analiza las principales patologías globales y sus tasas de mortalidad y discapacidad. 32% de esos 60,1 millones murieron por enfermedades cardiovasculares.

Dice el estudio que las enfermedades cardiovasculares hacen parte de una categoría más amplia: las enfermedades no transmisibles, que explican tres cuartas partes de las muertes a nivel global. Caracterizadas por ser crónicas, de larga duración y producto de la combinación de factores genéticos, fisiológicos, ambientales y de comportamiento, en este grupo se incluyen el cáncer (18%) –murieron 10,6 millones de personas en 2023–, las enfermedades respiratorias crónicas (6,9%), la diabetes (5.9 %) y los trastornos neurológicos (5%) y digestivos (4%).

En conjunto, estas patologías representaron el 75% de los fallecimientos registrados en 2023, según el GBD. El resto de las muertes se debió a enfermedades infecciosas (14%) de , lesiones –entre las que están el suicidio y el homicidio– (7%) y el 4% restante a enfermedades relacionadas con el embarazo, los recién nacidos y la nutrición.

En Colombia, los datos de ese año fueron parecidos: el 78% murió por enfermedades no transmisibles (29% de enfermedades del corazón), el 13% por lesiones, el 7% por enfermedades infecciosas y el 2% por maternas, neonatales y nutricionales.

¿Por qué mueren más por enfermedades del corazón?

Según el informe, en 2023 se registraron 19,2 millones de muertes por ECV, lo que representa un aumento del 46 % en comparación con los 13,1 millones de 1990. Estas cifras evidencian que, en los últimos 30 años, el crecimiento de estas patologías ha sido drástico.

El análisis también evidenció que las ECV continúan siendo la principal causa de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), una medida que refleja el tiempo perdido por enfermedad o discapacidad. Bajo este indicador, las condiciones que más afectaron al mundo fueron la enfermedad cardíaca isquémica, el accidente cerebrovascular y la diabetes, lo que las convierte en las que más deterioran la salud.

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Además, el 79% de los AVAD se debió a factores que las personas pueden prevenir o controlar, siendo la presión arterial alta el principal y una mala alimentación el segundo.

En cuanto al incremento en el número de casos, el envejecimiento de la población es clave para entenderlo. El cardiólogo Roberto Parga le explicó a EL COLOMBIANO que “se ha venido dando un fenómeno llamado la rectangularización de la sociedad. Antes se hablaba de una pirámide poblacional, en la que la base la conformaban los niños y los jóvenes, y en la parte superior había muy pocas personas mayores de 60 años. Esta última franja ahora es mayor y, en consecuencia, las enfermedades propias de esa etapa de la vida se están volviendo más frecuentes”.

Sin embargo, aunque la expectativa de vida ha aumentado gracias, en parte, a mejores condiciones de vida, estas también han cambiado. Ricardo Fernández, cardiólogo del Centro Clínico y de Investigación Sicor, explica que las transformaciones en la actividad física y en la alimentación están estrechamente relacionadas con lo que plantea el estudio.

“Lo que me preocupa de este aumento es que nuestra información genética, como especie humana, no ha cambiado. Lo que sí cambió radicalmente fue nuestro estilo de vida. Éramos una especie que caminaba mucho y comía poco. Esa es una información que está en nuestros genes desde hace millones de años, y solo en los últimos 150 o 200 años vivimos un cambio drástico. Esto explica, en gran parte, el aumento actual de las enfermedades cardiovasculares y de otras enfermedades no transmisibles. Nuestra forma de vida ha cambiado tanto que ahora nos movemos poco, comemos en exceso, y eso ha hecho que la obesidad aumente de forma alarmante”, asegura el experto.

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El alto consumo de ultraprocesados ricos en azúcares, grasas y sodio es uno de los principales factores que incrementan el riesgo metabólico, el cual contribuye en un 67% al total de los AVAD.

Fernández y Parga coinciden en que, tanto en el país como a nivel mundial, la hipertensión es uno de los problemas centrales. “Hay que hacer una fuerte campaña de concientización para que cada persona entienda la importancia de vigilar su presión arterial. Además, desde los sistemas de salud debemos ser mucho más sensibles y actuar con mayor eficacia cuando identificamos a alguien con hipertensión. Es vital ofrecer un tratamiento realmente efectivo”, considera el primero.

Ambos también coinciden en que la actual crisis del sistema de salud dificulta el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades. La entrega oportuna de medicamentos y la realización de exámenes diagnósticos y de control son algunos de los servicios afectados por la situación actual.

¿Y qué pasa con el cáncer?

De acuerdo al estudio, a nivel global, el cáncer está mostrando una especie de paradoja: cada vez mueren más personas por esta enfermedad, pero al mismo tiempo el riesgo de morir por cáncer, en proporción a la población, ha disminuido.

Entre 2000 y 2023, las muertes por cáncer pasaron de 7,07 millones a 10,57 millones. Sin embargo, esto no significa necesariamente que el cáncer sea hoy más letal. Parte de este incremento se explica porque hay más personas en el mundo y porque vivimos más años, como sugiere el estudio.

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No todos los tipos de cáncer se comportan igual. El de pulmón sigue siendo uno de los más mortales: los fallecimientos aumentaron más de un 50%. Por su parte, el cáncer de estómago ha mostrado mejoras importantes, con una de las caídas más grandes en mortalidad. Pero también hay señales de alerta: algunos tipos, como el de páncreas o los de labio y cavidad oral, han aumentado.

Además, el impacto del cáncer no es igual en todo el mundo. Mientras en muchos países han disminuido las enfermedades infecciosas –como la malaria, la tuberculosis y el VIH–, el cáncer está ganando terreno, especialmente en las regiones más pobres. Por ejemplo, en África y el sur de Asia, no solo están aumentando las muertes, sino también el riesgo de morir antes de los 70 años por esta enfermedad. A esto se suma a que en regiones como Medio y Latinoamérica ha crecido la carga total de esta enfermedad.

Diego Mauricio González, coordinador de Oncología de la Clínica de las Américas, afirma que los tipos de cáncer más frecuentes en Colombia varían en parte frente a lo que se reporta en el mundo occidental o en los países desarrollados. El cáncer de mama y el de próstata siguen siendo los más comunes, pero hay otros cánceres dentro de los primeros lugares que no representan un problema tan grande para Norteamérica o Europa. Entre ellos están el cáncer de cérvix y el cáncer gástrico, “dos realidades muy importantes para nosotros y de las que casi no se habla”.

Y para explicar el estado de las cifras en el país y hacia donde podrían ir en años posteriores, González también hace uso de la paradoja que plantea el envejecimiento de la población.

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“Esto habla de algo que puede resultar contraintuitivo, porque suena raro decirlo así: en los países de la región, lo que llamamos países emergentes, estamos atravesando un cambio en el perfil epidemiológico o una transición demográfica. ¿Qué significa eso? Que, a diferencia de otros países, estamos mejorando nuestra expectativa de vida”, dice y añade que a la par se espera que hacia 2030 o 2040 nuestros países tengan el mayor incremento de casos de cáncer, “no solo porque vivimos más y estamos en ese proceso de transición, sino porque también estamos adoptando patrones de vida asociados al cáncer”.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Sobre esos “patrones” hay un dato clave: cerca de la mitad de los años perdidos por enfermedad y discapacidad está relacionada con factores de riesgo que se pueden prevenir o controlar. Los principales son la presión arterial alta, la contaminación del aire, el consumo de tabaco, los niveles elevados de azúcar en sangre y el bajo peso al nacer.

El GBD reveló que, en los últimos años, debido a los cambios en el estilo de vida, los factores que han empeorado son el índice de masa corporal elevado, el consumo de drogas y la glucosa alta en sangre. Sin embargo, se ha mejorado en riesgos asociados a condiciones básicas de vida, como el acceso a agua potable, el saneamiento, la nutrición infantil y la higiene.

Además, uno de los puntos que más preocupa es el aumento de los años perdidos por trastornos de salud mental, ya que entre 2010 y 2023 han sido el tipo de enfermedades no transmisibles que más ha crecido en el mundo.

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Solo en ese último año, el dolor de espalda, la depresión y la ansiedad fueron las enfermedades que más hicieron que las personas vivieran con limitaciones en su vida diaria.

Esto significa que, además de contar con atención y prevención para enfermedades cardiovasculares, neurológicas u oncológicas, los sistemas de salud del mundo también deben estar preparados para enfrentar esta problemática, que desde hace décadas no ha dejado de crecer.

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