Un complicado cuadro de descomposición social registra el pueblo de Amalfi, admiten varios de sus habitantes. El agente activador de la crisis es el alto consumo de drogas entre la juventud e incluso de mucha población infantil.
Particularmente, en esta población del Nordeste confluyen varios fenómenos que hacen muy compleja la lucha contra esta situación:
Como es un pueblo minero, hay gran número de migrantes de otros municipios y departamentos. También es bien sabido que entre los mineros es alto el consumo de alcohol y drogas.
Al pueblo llegan muchos desplazados y en sus zonas rurales han abundado los cultivos ilícitos. Es una localidad donde muchos pobladores son o fueron raspachines.
Y fuera de esto, ha llegado mucha población nueva tras la fiebre del oro y las oportunidades que se abrieron con la construcción del embalse de Porce III, de gran incidencia en la localidad. Toda esta mezcla ha desbordado la capacidad de actuar de sus autoridades.
Catalina Agudelo, sicóloga y quien trabaja en el área de la Salud Pública desde el hospital local, adelanta programas contra el consumo de drogas y contra la violencia infantil, incluida la sexual, pero son esfuerzos que requieren mucho del concurso familiar.
Y allí hay mucha disfunción en este sentido. Abundan las madres solteras y cabezas de hogar y por ello se requiere de un trabajo muy profundo para frenar estos fenómenos y evitar que se desborden.
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