Ya no les gritan pícaros y ladrones, sino homosexuales. Esa es la realidad que enfrentan hoy los árbitros de fútbol en los estadios colombianos, luego del escándalo que desató la denuncia de Mauricio Sánchez contra Óscar Julián Ruiz por un supuesto acoso sexual.
Lo experimentaron, dicen, el pasado fin de semana en el inicio del torneo profesional y creen que los insultos aumentarán, luego de las declaraciones de uno de los vicepresidentes de la Federación Colombiana de Fútbol, Álvaro González, al calificar de graves los rumores de que "uno de los primeros requisitos que se tiene para llegar a las altas esferas del arbitraje nacional es ser homosexual".
El rechazo de los colegiados activos a estos señalamientos fue total, "pues nos salpican a todos y nos ponen en la picota", dijo un árbitro antioqueño que pidió reserva de su nombre, al agregar que él ha dirigido muchos partidos en el rentado y que los progresos en su carrera no obedecen a ninguna influencia de este tipo.
Le incomoda que algunos familiares, amigos y gente del común lo interroguen, porque como dijo el exárbitro Carlos Chavarría, "Álvaro González acertó en muchas partes de sus declaraciones, pero se equivocó rotundamente en el tema del homosexualismo. Hay árbitros que han vivido de una manera honesta y pulcra. Generalizar no es del caso. El problema del arbitraje en el país es que no tiene estructura administrativa".
El presidente del Colegio de Árbitros de Antioquia, el médico Carlos Betancur, exárbitro Fifa, dijo que el comportamiento sexual hace parte de la vida privada de las personas y que cada quien es libre de escoger sus inclinaciones.
Sin embargo, añadió que amerita una investigación de fondo y "que se esclarezca si es verdad, a mí no me consta y no lo puedo decir, que de pronto se utilice ese tipo de situaciones para favorecer el impulso a la carrera arbitral de las personas. La postura oficial de Arbiantioquia hacia todos sus afiliados es que solo con base en constancia, trabajo y rectitud podemos aspirar a lograr las cosas, y esperamos que siempre los mejores sean los que lleguen a las instancias superiores".
Betancur manifestó que la mayoría de árbitros "son personas de bien, probas, diligentes, cultas y que se preparan con profesionalismo".
Lo que sí es claro y lo ratificó el exárbitro José Ruiz, es que en los últimos años ha habido manejos "extraños" desde la Comisión Arbitral (asesorada por la Comisión Técnica) en las designaciones para los partidos y promoción de jueces. Extrañan que algunos árbitros, que hayan reprobado los exámenes de la Federación, luego aparezcan con escarapela nacional; que otros con menos trayectoria lleguen a la categoría A, cuando el proceso normal es de tres y cuatro años; que un instructor (Otálvaro Polanco) haya descartado a dos jueces de Arbiantioquia por bajo nivel y que luego, a través de otro colegio, sean promovidos.
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