El anillo era tan grande, pero tan grande, que aunque la chica aquella, que era una princesa gobernada por un soldado, aceleró el paso, había que mirarlo. Y alcanzaba para saber que era como un lego, de colores.
La pequeña Lucía, la de Little Lucía, "guarda objetos pequeños, cotidianos y los mete en el baúl de su abuela", explica Natalia Criado, la diseñadora, y la que se la inventó.
Y Lucía recuerda. Por eso la inspiración de los accesorios que se vieron en la pasarela son los cuentos de hadas. "Una historia que recuerda la infancia", añade ella.
Las modelos iban como princesas y también había soldados y osos en medio de los colores pasteles, los tafetanes y las sedas. Y el gran tamaño. Porque aunque Lucía es una niña y Natalia una diseñadora joven, cada pieza se roba las miradas, se ve, aunque la princesa ya vaya lejos.
Una reliquia
Ahora la mujer es un cuadro que camina. Un anticuario, si se quiere. Lo es tanto, incluso, que si se mueve, de su vestido, que lleva una lámpara y flores y hasta un espejo, sale polvo. O algo parecido, por lo menos.
La pasarela Blancox Infashion fue compartida. Primero la marca de accesorios, luego Juan y de último Alado, los que se encargaron de devolver el tiempo y de hacer toda una puesta en escena.
"Queríamos que se sintieran en un anticuario, de ahí la música, el sonido de los relojes y los de la cajita de música de la abuela. Queríamos que todo eso tuviera sentido con las prendas, que tienen ese carácter de época: el tipo de cortes, la paleta de colores. Queríamos que todo se integrara de alguna manera, para que fuera coherente con el concepto", explica Andrés Restrepo, diseñador de Alado junto a Alejandro González.
Los detalles bordados a mano, las aplicaciones en perla, el mismo polvo. Porque un anticuario sin detalles no es anticuario. Hay piezas escondidas y un cajón lleno de cositas. Y para ejemplo un botón: las medias estaban llenas de 'checheritos'.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4