A Carlos los ojos solo le sirven para llorar y las lágrimas más recientes las derramó el viernes en la noche, después de confirmar que el próximo semestre será hijo del Alma Máter.
Ese mismo día seis personas ciegas o con visión reducida se enteraron de que consiguieron cupo en la U. de A., después de varios intentos.
Cinco de ellos lo lograron en parte porque participaron del proyecto Invidentes con visión hacia la educación superior en la Universidad de Antioquia, que crearon Sulay Andrea Yepes Tobón y Fabio Nelson Manco Higuita.
Ella perdió la vista cuando era bebé por la luz de la incubadora y él tiene visión reducida por una enfermedad genética. Comparten esa condición y la preocupación por el reducido número de invidentes que han estado ingresando a la U.. La coincidencia los llevó a crear el programa que convocó a 17 personas con limitaciones similares para capacitarlas en razonamiento lógico, competencia lectora y hasta en el sistema Braille.
El nueve de mayo, cuando se realizó la prueba de admisión, Sulay y Fabio esperaban ansiosos noticias de sus compañeros y pupilos. Rogaban porque les fuera bien, que pasaran varios y eso extendiera el proyecto para beneficiar a más gente.
La intención era superar la mala racha para la inclusión que comenzó en 2008, cuando la U. de A. permitió que cada aspirante se llevara el cuestionario para la casa.
Desde entonces los videntes se capacitaron más, empezaron a llegar mejor preparados mientras que para la población con limitaciones la competencia se hizo más dura. Así lo explicó Sulay, quien ya está pensando con su compañero Fabio si presentan de nuevo el proyecto para prestar apoyo a otros invidentes.
Tiene motivación para hacerlo porque Sulay guardaba la esperanza de que uno de los recién graduados pasara, ya que los otros se habían graduado hace varios años y estaban desconectados de la educación.
El éxito logrado por el proyecto fue una sorpresa que superó las expectativas gracias a los puestos logrados por Óscar Darío Arias Álvarez, Leidy Tatiana Correa David, Carlos Arturo Pulgarín, Juan Guillermo Rodríguez Piedrahíta y Armando de Jesús Salazar López.
El proyecto de Sulay y Fabio fue sustentado con recursos del Banco universitario de programas y proyectos de la Vicerrectoría de Extensión (Buppe) y desarrollado por el Centro de investigación y extensión de la Facultad de Comunicaciones.
Ana Beatriz Gómez, de la coordinación del Centro, explicó que para volver a realizar el proyecto tendría que ser presentado de nuevo al Buppe.
Fabio Nelson Manco ya está mentalizado en la segunda etapa de ese programa. Es un convencido de que las personas con limitaciones visuales no requieren cupos especiales para ingresar a la U., sino capacitación. Eso se lo demostraron los admitidos. Si bien Fabio creía que el programa se salvaba con una o dos personas que pasaran, estaba muy confiado en que lo hicieran cinco o seis por el interés que les notó en los cursos. Él aprovechó los conocimientos de sus siete semestres en Economía para tratar de llenar los vacíos en matemáticas de los interesados.
De seguir creciendo el número de admitidos, Marcela Jaramillo, del programa de invidentes del Sistema de Bibliotecas de la U. de A., tendrá que conseguir más apoyo para el programa Préstame tus ojos, donde universitarios videntes leen a invidentes.
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