¿Usted que haría si va en un avión y le avisan que en pleno vuelo se está haciendo una reparación? ¿Y si no le avisan, pero de todas maneras lo hacen? Lo primero que le aconsejamos es que no trate de lanzarse... Mejor deje que la reparación termine y duerma cómodamente.
En la vida real esto no pasa nunca, pero sí hay casos parecidos en el sector eléctrico en que se hacen reparaciones en líneas de alto voltaje y sin sacar esa línea o ese circuito del sistema eléctrico y, por ende, sin afectar el servicio de energía a los usuarios. Entonces, siguiendo con el símil, en estos casos se repara un avión en pleno vuelo, sin que el pasajero se de cuenta de ello.
Interconexión Eléctrica (ISA), la mayor empresa de transporte de energía en el país (y en Perú, Panamá, Bolivia y en el Estado de Sao Paulo, Brasil), desarrolla todos los días tareas de este tipo, en operación y mantenimiento de redes, subestaciones y líneas de transmisión, sin interrumpir el servicio a las empresas generadoras, distribuidoras y comercializadoras, que son las que atienden al cliente final, el comercio, la industria, los hogares...
Es decir, repara el avión en pleno vuelo sin que los pasajeros se den cuenta y sin afectar el servicio que ofrece al mercado. Para ello, se apoya en su conocimiento, experiencia y tecnología y en dos principios básicos, que repasa todos los días en cada proceso: rigurosidad y excelencia.
Estos elementos son la base de las Jornadas Técnicas que realiza cada dos años con empleados encargados de mantenimiento de redes en las empresas del grupo (Cteep-Brasil; REP-Perú, ICP-Panamá, ISA Bolivia, Transelca y XM-Colombia) y que realizará esta semana (de martes a jueves), en el Hotel Intercontinental, donde compartirán los trabajos académicos realizados en varias especialidades. Asimismo, participan unas 12 empresas en una muestra comercial especializada, que ofrecen servicios, equipos y productos para el sector.
Se trata, explica Julián Cadavid Velásquez, gerente de Transporte de Energía de ISA; de repasar y actualizar las estrategias para minimizar el error en los procesos de operación y mantenimiento de las redes y subestaciones y de compartir las lecciones aprendidas con todos los empleados de esas empresas (unos 1.200), que se dedican a esta labor.
"La excelencia en el servicio es la meta de todos los días", dice. "ISA es una empresa madura en la vía de la excelencia y la buscamos en forma permanente".
Señala que para garantizar seguridad a los operarios no bastan las normas ISO 9001, 14.000 o 18.000 con que cuenta la empresa, sino que es necesario contar con sofisticados sistemas de protección de quien se acerca a hacer trabajos en una línea que transmite energía a 230 mil o 500 mil voltios de potencia.
Para ello se requiere, por ejemplo, de un traje especial aislante (cada uno cuesta 6.000 dólares), pero también se requiere de nervios templados, de tranquilidad y buen manejo del riesgo y del nivel de estrés, con la debida preparación sicológica y técnica a cada operario de la empresa.
"Cada día vivimos esta cultura para poder ser rigurosos con los procesos, haciendo las cosas con calidad y actitud positiva, para hacer un manejo eficiente de los recursos, los elementos de protección personal y los instrumentos de trabajo.... La compañía es rigurosa en el cumplimiento de la normatividad nacional y sectorial aplicable al transporte de energía (calidad, seguridad industrial y salud ocupacional y somos hábiles en las prácticas innovadoras de operación y mantenimiento".
En últimas, lo que hace ISA es el mantenimiento y reparación de las líneas, redes y subestaciones sin desconectarlas del sistema eléctrico y sin afectar el suministro de energía al usuario final. Así, en cada hogar, en cada negocio o en cada empresa, se ve la televisión, se venden alimentos o sigue la producción normal.
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