Esta semana, mientras hacía la fila para entrar a cine, me entretuve en la conversación que dos personas tenían. Él le decía a ella que en su empresa habían empezado a implementar un programa de gestión y superación personal basado en la película "Kung fu panda". La propuesta consistía en responder ciertas preguntas personales partiendo de los tópicos de superación que tenía el buen osito panda llamado Po.
Estuve a punto de soltar la carcajada pero como cuando uno escucha conversaciones ajenas la discreción debe primar, me abstuve, entonces lamenté el uso que le habían dado a esta película y me indignaron las interpretaciones amañadas que bajo el pretexto de "calidad" se le quiere dar a todo como si la vida misma consistiera en: "imagínate que quieres un yate y ya está", "el poder está en tu mente", "piensa positivo y recibirás cosas positivas". ¡Baahhh! Es como si a un niño de la calle le preguntaran ¿tienes hambre? y al afirmar con su pobre cabecita le dijeran, imagínate entonces el banquete que quieras y lo obtendrás, luego sueña que te comes todo eso y eructa como si en verdad te hubieras comido una deliciosa hamburguesa.
A mí me parece que hoy muchos timadores están abusando del "poder de la mente", están imaginando más cosas de lo que la realidad otorga. Justo el fin de semana una amiga me contaba indignada que después de pedir una cita con un gastroenterólogo de su medicina prepagada el médico la escuchó y por lo visto no la entendió porque sin revisarla siquiera le dijo: "Lo que tú tienes es estrés". Hoy, por lo visto, todo es estrés ante los especialistas mediocres de nuestras clínicas colombianas. Después el "especialista" le dijo que ya mismo iban a combatir eso y le pidió entonces que se imaginara un color, el que más le gustara. Como si se tratara de un encantador de serpientes empezó a crearle ambientes, a decirle que ella era capaz de sacar eso de adentro en el estado de trance que él mismo había creado. La receta final fueron unas gotitas y un "te espero en la siguiente cita para que sigamos con el tratamiento". Desde luego mi amiga salió del consultorio con un dolor aterrador en el estómago y con un sinsabor porque más que un especialista del estómago la había atendido un brujo, un farsante que aparecía en los "médicos" recomendados de una empresa de salud.
No hay derecho, es increíble ese asunto de que el método científico ya es casi irrelevante y al mundo contemporáneo se lo está devorando la idea absurda de que todo lo puedes si lo quieres. No es en vano que lo que más lea la gente sean los inútiles libros de superación personal como el ratón que se robó un Ferrari o el monje que se comió el queso, algo así, donde lo que busca la gente, ingenuamente, es que su vida frustrada y aburrida se resuelva en un abrir y cerrar de ojos a través de las palabras mágicas de esos timadores que se lucran de la estupidez humana.
Ahora, para terminar, recomiendo que cierre los ojos y se imagine lo que le plazca. Cuando los abra se dará cuenta de que nada de lo que soñó estará ahí. Trabaje, sonríale al compañero del lado, así no lo quiera, todo eso terminará por aumentar sus desgracias como ser humano.
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