Varias generaciones fueron cautivadas por la lectura gracias a llamativos y coloridos libros móviles, en los cuales se podría desplegar diversas partes de sus páginas hasta alcanzar la muy famosa tercera dimensión. Se trata de los libros pop-ups books, los cuales dejaron de editarse por los altos costos que implicaba su realización, pero que ahora, regresa como una novedosa alternativa para impactar a los niños del Siglo XXI.
Pop-up books, o en español "libros que saltan", son una verdadera maravilla de papiroflexia y aunque en la actualidad se ha identificado con la literatura infantil o juvenil, en sus orígenes era casi exclusivo de los textos de adultos y variadas temáticas, como la astronomía y medicina.
Según la historia, el primer libro que cuenta con elementos móviles y artificios mecánicos data de hace más de 700 años, cuando Ramón Llull le incorporó ruedas a su obra Ars Magna.
Fue sólo hasta 1933 cuando este tipo de libros empezaron a ser denominados Pop-up y son utilizados para textos infantiles. Entre los años cincuenta y setenta este tipo de libros fueron las estrellas en la literatura infantil, pero luego vendría su declive, según algunos especialistas, por el fortalecimiento de la televisión.
Hoy en día, Colombia, China y Tailandia son de los pocos países donde se está desarrollando este tipo de libros y se están convirtiendo en un producto de exportación.
Su creación no es sencilla o económica. Todos los libros tienen que ser ensamblados a mano después de que las hojas se imprimen y se troquelan. Antes de la impresión de un nuevo título, los especialistas en la producción en las fábricas tienen que desmantelar cuidadosamente y examinar un prototipo proporcionado por el ingeniero de papel, a fin de establecer exactamente los pasos y en qué orden el ensamblado debe tener lugar.
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