Tres técnicos fueron campeones con el Medellín después de ser asistentes. Y dos de ellos dirigían por primera vez equipos profesionales.
"Espero que eso me pase a mí", dice Óscar Hernando Pérez Carrillo, quien de interino pasó a orientar el Equipo del Pueblo en el centenario.
En su reto de seguir los pasos de Víctor Luna (2002-II), Pedro Samiento (2004-I) y Leonel Álvarez (2009-II), el estratega de 41 años asegura que él también tiene amor verdadero y muchas responsabilidad con la institución. Y es consciente de las exigencia que implica orientar un club grande. "Ellos recibieron la oportunidad de sus vidas y supieron aprovecharla. Yo experimento algo parecido y espero cumplir a cabalidad los objetivos del club".
Confiesa que cuando le encargaron el equipo, tras la salida de Hernán Darío Bolillo Gómez, sintió más preocupaciones que ahora. Y todo porque los buenos resultados que obtuvo en los partidos que dirigió le mostraron que el camino elegido era el correcto.
A esa seguridad que hoy lo acompaña, gracias a la confianza que le brindan los directivos, quiere sumarle el respaldo incondicional de la afición.
Mientras asimila el cambio que intempestivamente la vida le presenta, trabaja sin descanso para confeccionar la nómina del segundo semestre. Los días se le hacen cortos por tantas reuniones y llamadas, pero cuenta que lo hace con cariño y dedicación.
Lo motivan las voces de aliento de la gente en la calle, que son más fuertes que los insultos de uno que otro hincha del equipo rival. Nada lo detiene ahora que hace realidad el sueño que alimentó durante muchos años.
El DIM, en su nuevo proyecto administrativo y deportivo, quiere recuperar esa escuela de técnicos que en el pasado reciente le ofreció satisfacciones. Por eso, en una apuesta arriesgada, pero con mucha convicción, le dio el espaldarazo a Óscar Pérez, quien participó en el montaje del plan "Medellín sí tiene norte".
El director deportivo del club, Fernando Jiménez, está convencido de que la confianza y las herramientas que les brindan a los entrenadores los fortalece y a la vez llena de motivación a los grupos. Así sucedió con Sarmiento, Luna y Leonel, y quieren que se repita con Pérez, de quien resalta su capacidad de trabajo y la credibilidad y empatía que logró con los jugadores en poco tiempo. El Poderoso, además de proyectar jugadores, está empeñado en consolidar entrenadores ganadores y capacitados por el fútbol colombiano.
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