Cuando se pronuncia el nombre de Pilar Velilla, inevitablemente aparece la palabra desafío.
Y es que la ayer directora del Museo de Antioquia, hoy al frente del Jardín Botánico y mañana en la dirección del Club El Rodeo, no les teme a los retos enormes, esos que otros se quedan mirando desde el temor o la insondable barrera de los imposibles.
Esos son los que le gustan a Pilar, además del disfrute pleno del arte, con su galería Naranjo y Velilla, la familia y la naturaleza.
Luego de cinco años de gestión en el Jardín, se va del que llama su "cielito". Tal y como sucedió con su amado Museo, una vez estuvo listo y caminando solo, Pilar lo soltó de su mano y se despidió.
Allí quedan las huellas de su empuje, de su decisión y de esa capacidad de convencer a otros para que compartan sus pasiones.
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