Dismunción de las hectáreas cultivadas con coca, fortalecimiento de la seguridad en las áreas con cultivos ilícitos, incremento en los precios internacionales de la cocaína y disminución en la pureza de la droga son para el Ministerio de Defensa los principales logros de la aplicación del Plan Colombia.
Para el Ejecutivo, esta iniciativa que comenzó en 1999 y que tiene como uno de sus principales donantes (no el único) al gobierno de Estados Unidos, ha sido un buen negocio para ambas partes.
Así lo aseguró el viceministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en el foro "El Plan Colombia: balance y perspectivas", realizado por la Fundación Konrad Adenauer.
Pero la realidad es un tanto diferente para el profesor de la Universidad de Los Andes, Daniel Mejía, quien realizó un estudio para Fedesarrollo, al hacer un análisis costo-beneficio Colombia ha sido el ganador.
Subió el precio y bajó la pureza
Según Pinzón, la estrategia ha sido fundamental en la recuperación del control territorial porque en zonas que estuvieron dominadas por guerrilla y paramilitares se logró reducir de forma significativa los índices de violencia y criminalidad.
Para Estados Unidos también ha representado un logro importante porque, según datos del Departamento de Estado, desde 2005 el precio de la cocaína en las calles de ese país tuvo un aumento de 104,5 por ciento y la pureza bajó un 44 por ciento.
A esto se suman los logros en materia de interdicción porque, según Pinzón, el año pasado se lograron las mayores incautaciones de cocaína y destrucciones de laboratorios para su procesamiento.
A esto se suma la reducción de 18 por ciento en los cultivos ilícitos. Sin embargo, reconoció que todavía se deben afinar los mecanismos bajo los cuales se hace la medición.
Pensar en la interdicción
Para el investigador Daniel Mejía, a la hora de hacer balances se deben mirar aspectos como el costo-beneficio para cada país.
Para Estados Unidos, su interés al apoyar el plan era reducir la cocaína que llegaba a su territorio. De ahí que debería centrar sus aportes en el área de interdicción.
Para Colombia, el afán está centrado en recuperar la seguridad en zonas con cultivos de coca y reducir la producción. De ahí que su enfoque es el combate a la producción, centrado en buena parte a la erradicación de cultivos.
Por eso, si se hace un análisis de la inversión en el Plan Colombia, mientras Estados Unidos invierte US$163.000 dólares en erradicación y combate a los productores para evitar que un kilo de cocaína llegue a sus calles, Colombia destina US$ 15.300.
Si el combate se centra en la lucha contra el tráfico para evitar el ingreso de 1 kilo de cocaína a E.U. ese gobierno destina US$3.700 dólares y Colombia US$1.250.
Por eso, el profesor Mejía cree que para E.U. es más rentable centrar sus recursos en combatir a los traficantes que a los cultivadores.
Más si se tiene en cuenta que la erradicación manual no ha representado una disminución en el área sembrada con cocaína más no en su productividad.
Es más, aseguró que los precios siguen en niveles casi constantes desde 2006, posición que fue respaldada por Norman Loaiza, representante del Banco Mundial.
Revisión de las políticas
Más allá de ganadores y perdedores en lo económico, Loaiza planteó el problema en términos de bienestar social.
Recordó que los grandes ganadores son los comercializadores quienes se quedan con las mayores ganancias y no los campesinos que se dedican al cultivo de coca o de opio. A esto se suma la relación entre grupos armados ilegales, caso Colombia con las Farc; Perú con Sendero Luminoso, y los talibanes, en Afganistán.
Sin embargo, planteó un duda: ¿hasta que punto los gobiernos solo han pensado en el combate a la droga y no han pensado en políticas que contemplen regulación, educación y tratamiento?
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