Diez horas en carro de Medellín a Bogotá. Y de allí dos horas y media más hasta Villa de Leyva, que puede considerarse el centro de operaciones para un recorrido por la historia de la Independencia.
Boyacá tiene esa particularidad: reúne en su territorio algunos de los lugares épicos en la lucha de Independencia. Los dos más recordados: el Pantano de Vargas, en Paipa, y el Puente de Boyacá que pasa sobre el río Teatinos, en la vía que conduce a Tunja, capital del departamento.
El nombre de centro de operaciones se debe a que lo ideal no es quedarse en un solo pueblo, sino viajar por la región y para eso es mejor viajar en carro, para poderse desplazar.
Comida y dormida están a la orden en la región, con hoteles de las grandes cadenas o en hostales de buena acomodación y mejores precios.
Parajes históricos
En la Villa está la casa de Antonio Ricaurte, mencionado en el himno de Colombia ( Ricaurte en San Mateo en átomos volando , dice la estrofa número 11), un museo militar que relata la vida de este personaje.
Pero cerca del municipio está Tunja, donde se dieron los primeros brotes revolucionarios de la mano de José Antonio Galán, líder de los Comuneros. Es una ciudad fría, pero su plaza imponente recuerda los logros de la época de las revoluciones libertarias.
Y contrario a la colonial Villa de Leyva, esta tiene una arquitectura mudéjar de gran influencia española mozárabe, balcones de grandes extensiones, casas en piedra y madera, grandes casonas que recuerdan la historia del país.
Es un destino fácil de alcanzar y mejor si se dispone de un buen tiempo para recorrerlo, pues los municipios están muy cerca uno de otro y es fácil pasar de Chiquinquirá a Ráquira, o de Nobsa y Monguí o finalmente, rodear la Laguna de Tota hasta ver la impresionante Playa Blanca.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4