Sólo tenía 17 años cuando fue arrastrada con su moto BWS por una patrulla de la Policía que se la llevó de semáforo a semáforo, casi cien metros, a eso de las 6:00 de la tarde.
A Wálter Hurtado, de su hija Leidy Johanna le quedó como recuerdo el último abrazo que le dio media hora antes, a las 5:30 de ese domingo 22 de junio de 2009, cuando se despidió de él de manera especial.
"Era Día del Padre y ella estuvo conmigo, me dio la comida, jugamos y al final se aferró muy fuerte a mí, como nunca lo había hecho, y nos despedimos", relató Wálter en un testimonio que publicamos en este diario.
La muerte de Leidy causó conmoción por las circunstancias: según las autoridades de Tránsito, la colisión entre la patrulla y la moto ocurrió en el cruce de la calle 10A con la carrera 48, a la altura de Monterrey, en El Poblado.
La conclusión fue que una de las dos personas se pasó un semáforo en rojo, sin establecer plenamente quién, y la peor parte la llevó la joven de la moto, que estudiaba en Envigado y residía en Itagüí.
El domingo 24 de julio, el amanecer fue trágico para John Ricardo Ospina Aristizábal, un hombre de 30 años que se fue de este mundo a las 4:30 de la madrugada, cuando el vehículo en el que se desplazaba por la calle 48 hacia el occidente colisionó violentamente contra una camioneta que venía por la carrera 80 con destino norte.
El choque fue tan fuerte, que la camioneta dio varias vueltas e incluso uno de los dos autos, en el golpe, cruzó el separador vial y se fue contra un taxi que iba por la misma 80 en dirección sur, resultando herido el taxista.
Se supo que los ocupantes de la camioneta salieron ilesos y hasta la dejaron abandonada, pues cuando las autoridades llegaron no había nadie responsable de la misma. Otra vez la conclusión fue que uno de los dos conductores cruzó el semáforo en rojo y la Fiscalía quedó encargada de determinar de quién fue la imprudencia.
Este domingo 5 de septiembre el caso se repitió a las 10:30 a.m., cuando al chocar una buseta de Bello y un Chevrolet Aveo murió la señora Alba Mery Isaza Zuluaga, de 42 años y madre de dos hijos de 15 y 18 años.
La colisión ocurrió en la calle 33 con carrera 76 y fue tal el golpe, que la mujer quedó aprisionada entre las latas, el vehículo -que era conducido por su esposo- se hizo ruinas y hasta un poste de energía se fue al piso. La Fiscalía trata de establecer de quién fue la responsabilidad, pues la infracción está clara: uno de los carros cruzó el semáforo en rojo.
Infracción fatal
Si bien conducir a alta velocidad por encima de los límites permitidos o en estado de embriaguez constituyen infracciones de extrema gravedad y tal vez las que más se cometen, cruzar semáforos en rojo o señales de pare es una de las violaciones a las normas de tránsito con desenlaces más fatales.
Las tres historias que registramos -las de Leidy, John Ricardo y Alba Mery- son apenas muestras de los muchos casos que acontecen cotidianamente y que deberían motivar a un mejor comportamiento ciudadano para así evitar tragedias.
Pero no ocurre así y la frecuencia con la que se comete la falta es alarmante: en los primeros ocho meses de este año se sancionó a 4.687 conductores por incurrir en la misma, según registros del Tránsito. En promedio, son 20 faltas diarias a la norma.
Aún así, se percibe un descenso con respecto al 2009, cuando a la misma fecha se habían realizado 5.910 comparendos, o sea que hubo 1.223 infractores menos.
A la reducción pudo contribuir la instalación de cámaras en las vías y la aplicación de fotomultas, pues según Rafael Nanclares, subsecretario de Control del Tránsito, de los 4.687 sancionados este año, 981 han sido a través de fotomultas. La multa por infringir la norma es el equivalente a un salario mínimo, 515.000 pesos.
Pero ojo, que cuando la infracción deja secuelas tan graves, como muertos, heridos o lisiados, el problema se va hondo. Y el dolor que deja suele ser irreparable.
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