Cuando José Manuel Ardila se cansa de estar en casa, coge su portátil, un HP, edición MTV, y se va al Parque Comercial El Tesoro. Allí se sienta en el sofá de su preferencia, saca la mesa donde soporta el equipo y pone la clave de acceso.
Es como una especie de oficina móvil la que se activa al instante. Lo que también busca Santiago Flórez, asesor financiero, quien aprovecha para planear sus encuentros, e incluso, citar a sus clientes, con portátil en mano.
"Comodidad y seguridad es lo que busco", dice, por su parte, el médico Alejandro Botero, pues no quiere que le roben su equipo. Aunque, claro, le gustaría poder irse de vez en cuando a un sitio al aire libre en el que pudiera incluso sentarse en una banca o la manga y acceder a la red de redes.
Si se mira bien, Medellín no es la ciudad más densamente poblada en cuestión de Hot Spot, o sitios de acceso a internet inalámbrico, gratuitos. Un asunto que contrasta con la creciente penetración del parque de equipos, entre portátiles y netbooks, así como teléfonos inteligentes, que cuentan con WiFi.
Los puntos que existen disponibles, en la mayoría, son ofrecidos en "establecimientos privados que te brindan el acceso, pero después de consumir algo; y se puede continuar con el acceso mientras se siga consumiendo", indica Santiago Villegas, director de Seguridad enlinea.net.
Agrega que es el sector público, el que debe proporcionar estos espacios "sin limitaciones a los ciudadanos".
Lo que, a veces, no sucede ni siquiera en otros países. En E.U, 100 ciudades contarán con la "Fibra Google", una red de internet, a una velocidad de un gigabit por segundo.
¿Se imagina poder acceder a este súper autopista desde cualquier esquina? una posibilidad que por ahora está en manos de pocos.
Pico y Placa Medellín
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