Las fallas e incendios son frecuentes en la industria petrolera venezolana producto de años de desinversión y corrupción, situación que empeoró desde que Estados Unidos adoptó sanciones contra el petróleo en 2019.
El incidente ocurrió por una explosión en Lamargas, una planta compresora de gas de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) operada por la privada China Concord a través de un contrato de participación mixta que implica una inversión de 1.000 millones de dólares.
Se activó un protocolo de emergencia para combatir el fuego, que además causó daños en la infraestructura, según una minuta compartida con la AFP.
Videos difundidos por fuentes del sector muestran a trabajadores petroleros con amplias zonas del cuerpo quemadas. Los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos.
Tras controlar el fuego, PDVSA informó en un comunicado que un comité técnico investigará las causas de la explosión. Usualmente, el hermetismo reviste este tipo de incidentes en la industria.
“Siempre hemos exigido que se digan las causas, que se haga un estudio y se le informe a los trabajadores para evitar esto. Que se invierta en seguridad y se respeten los procedimientos”, dijo el sindicalista petrolero José Bodas.
La industria petrolera es uno de los pilares de la presidenta Delcy Rodríguez, que asumió el poder de forma interina tras la caída de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense en enero.
Impulsó, bajo presión de Washington, una reforma petrolera que abre las puertas a capital privado, especialmente extranjero. Estados Unidos ha flexibilizado las sanciones contra la industria con licencias que permiten a grandes multinacionales operar en el sector.