La fotografía que bien puede describir a este 2016 en política se dio en Manhattan. El pasado 8 de noviembre, el Empire State Building, rascacielos que simboliza desde hace más de ocho décadas el poderío de Estados Unidos en el mundo, era iluminado por una proyección de cómo iba el conteo de las elecciones de dicho país. La imagen aterrorizaba a muchos neoyorquinos: el polémico magnate Donald Trump estaba a solo 20 delegados o menos de entrar a la Presidencia de la nación más poderosa del mundo.
El temor para muchos era más que fundado: el empresario y personaje de la farándula había basado su campaña en mensajes xenófobos, machistas, en negar el cambio climático, en prometer deportaciones masivas y la construcción de un muro en la frontera...