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El sanitario, carencia para 2.000 millones de personas

  • FOTO CORTESÍA WATERAID
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Por mariana escobar roldán | Publicado el 05 de mayo de 2016
Infografía
El sanitario, carencia para 2.000 millones de personas
en definitiva

La defecación al aire libre se convierte en una práctica síntoma de pobreza, cultura rezagada y falta de intervención de los políticos. Si no hay acciones, seguirá afectando la salud pública.

En Soniya, un suburbio al este de Nueva Delhi, capital de India, las filas para ingresar al único baño disponible son tan apremiantes que, como sus vecinos, Tahira Devi, líder comunitaria de 40 años, opta por orinar y defecar cerca de un río que atraviesa el asentamiento.

“Hay demasiada prisa, porque demasiadas personas dependen de él. La gente no paga para mantenerlo limpio. Por la mañana, cuando tenemos que trabajar, perdemos mucho tiempo esperando en la cola”, relató la mujer a Water Aid, una organización que procura impulsar el saneamiento, y agregó que espera tener su propio inodoro.

No obstante, tener un sanitario en ese país asiático es todo un lujo. Así lo expresa Pratima Joshi, directora de Shelter Associates, una iniciativa cuyo lema es “Por cada casa, un inodoro”, quien explica que además de falta de redes de alcantarillado y de acueducto, India apenas está en camino a entender que la defecación al aire libre tiene consecuencias sobre la salud y el ambiente.

“La imagen de una persona haciendo sus necesidades fisiológicas cerca a los cuerpos de agua, al lado de una cañería en plena calle de Delhi o Calcuta o incluso en la casa es frecuente y resulta de la sumatoria de pobreza, tradiciones rezagadas y falta de voluntad política”, le dijo a EL COLOMBIANO.

En India, el segundo país más poblado del mundo, 774 millones de personas no tienen un inodoro y 173 personas defecan al aire libre por cada kilómetro cuadrado, lo que, proporcionalmente equivaldría a que en Manhattan 15.000 personas tuvieran que hacer lo mismo entre rascacielos y automóviles.

Si bien el filósofo esloveno Slavoj Zizek ha expresado que “cada vez que alguien va al baño se sienta encima de una ideología”, y aunque Kara Nelson, líder del área de investigación en Agua Potable y Saneamiento de la Universidad de California en Berkeley le manifestó a EL COLOMBIANO que “originalmente, todos los seres humanos practicaron la defecación al aire libre y los inodoros solo se hicieron necesarios cuando empezamos a vivir en asentamientos concentrados”, ella misma acepta que la práctica es hoy un verdadero problema de salud pública global, y ni siquiera es exclusivo de los más pobres.

Alrededor de 1.000 millones de personas defecan al aire libre y más de 2.000 millones no tienen acceso a un inodoro seguro y privado. El África subsahariana y Asia meridional son los principales dolientes, pero solo 17 países – entre los que están Australia, Japón, Singapur y Arabia Saudí – han informado que casi todos los hogares del país tienen un inodoro seguro y privado.

Mientras tanto, en Canadá, 65.200 residentes rurales carecen de este derecho; en Colombia, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad de Vida, más de 2 millones de personas pasan por lo mismo, y en general, dice Jo Lehman, de Water Aid, “la falta de saneamiento e higiene adecuadas, incluido el lavado de las manos con jabón, son cada vez más una amenaza para las poblaciones”.

Archana Patkar, directora de programa del Consejo de Colaboración para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento (WSSCC en inglés) le explicó a EL COLOMBIANO que un sanitario y la posibilidad de lavarse las manos después de ir al baño reducen las infecciones en más de un 40 %.

“La transmisión fecal-oral de la enfermedad empeora cuando faltan inodoros, agua potable e higiene. Diminutas partículas de heces, que tocan los dedos, se transmiten por las moscas, se expanden en los campos, se propagan a través de fluidos y luego se ingieren”, continuó.

A esto se suma que un estudio de 2014 del Banco Mundial probó que los niños expuestos a una mayor concentración de gérmenes fecales no alcanzan la misma estatura y obtienen logros significativamente menores en pruebas de aprendizaje. Además, alerta Patkar, las mujeres y las niñas sienten el impacto de la falta de saneamiento de manera más severa, ya que sin un lugar seguro para hacer sus necesidades, quedan sin opción y salen en la noche al campo, carretera, vía férrea o bosque, exponiéndose a condiciones antihigiénicas y dejándolas vulnerables al asalto.

La experta es clara en que la solución es romper el silencio, empezar a hablar de defecación al aire libre sin tapujos y en todos los círculos. “La eliminación segura de los excrementos humanos es fundamental de la igualdad y la dignidad de todos los humanos”, termina..

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