Mientras el mundo entero sigue de cerca el reacomodo político en Venezuela, Donald Trump mantiene sobre su escritorio la cuenta pendiente de la operación que se gestó durante meses y que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Se trata de el nombre que debería ocupar el poder en Caracas, aunque el republicano ya se decantó por la ilegítima vicepresidenta Delcy Rodríguez.
En ese escenario, la líder opositora María Corina Machado ha perdido respaldo en la Casa Blanca; aún así, la ingeniera de 58 años ha sido blanco de críticas por una supuesta sumisión excesiva con Trump. Ella misma sorprendió al mundo al asegurar hace un par de días que estaría dispuesta a compartir con el mandatario su Premio Nobel de Paz.
“No ha pasado aún, pero me encantaría decirle personalmente que creemos que el pueblo, ciertamente, quiere dárselo y compartirlo con él”, aseguró la venezolana en una entrevista concedida a Fox News.
En la comunicación, la líder opositora expresó su deseo de regresar a Venezuela “cuanto antes” y calificó a Delcy Rodríguez, recién juramentada como presidenta interina, como una de las figuras clave del aparato represivo del chavismo.
“Vamos a convertir a Venezuela en el centro energético de América, vamos a traer el Estado de derecho, vamos a abrir los mercados”, dijo, pero no aún no se sabe cómo.
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El presidente Donald Trump la dejó al margen del proceso de transición en Venezuela al señalar que no cuenta con respaldo suficiente dentro del país y que carece del respeto necesario para liderar ese momento. Según dijo, se trata de una figura cordial, pero sin la influencia interna que, a su juicio, exige este momento. Lo que habría detrás, según reveló la prensa norteamericana, es que la CIA recomendó no entregar el poder inmediatamente a Machado y Edmundo González porque no tendrían el apoyo militar suficiente.
Los Rodríguez al mando
Desde la captura de Maduro, un apellido vuelve a concentrar la atención y el control del régimen: los hermanos Rodríguez, ahora situados en el centro de la conducción política del régimen. Pero, más allá de Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta, es Jorge Rodríguez quien aparece como el verdadero articulador político.
Si Delcy encarna la continuidad formal del poder, Jorge representa su arquitectura. Reelecto presidente de la Asamblea Nacional, operador político de larga data y negociador en los momentos más críticos del chavismo, Rodríguez concentra una cuota de poder que no depende únicamente del vínculo familiar, sino de su control sobre el engranaje institucional y legislativo del Estado; su rol es el de garante del orden interno del régimen, el hombre encargado de mantener articuladas a las distintas facciones del poder mientras el país y la comunidad internacional observan.
No es la primera vez que Jorge Rodríguez emerge en coyunturas decisivas. Lo hizo como jefe del Consejo Nacional Electoral, como ministro de Comunicación, como alcalde de Caracas y como negociador en diálogos con la oposición. Esa trayectoria explica por qué, en medio del vacío que deja Maduro, su figura adquiere un protagonismo propio, incluso mayor que el de su hermana en términos de control político real.
“Los Rodríguez son una pareja de hermanos que durante 27 años no han dejado de tener cargos públicos ninguno por elección popular, y allí están dándose el vuelto a sí mismos. Delcy Rodríguez asume, a través de la transacción que logra con la administración Trump, este cargo que se supone será, será provisional, y su hermano vuelve a juramentarse como presidente de una asamblea nacional ilegítima, producto de una elección que fue pírrica y de la que el CNE tampoco entregó pruebas”, detalló la venezolana Naky Soto, activista por los DD. HH.
Su trayectoria familiar está ligada a la izquierda venezolana. Los hermanos son hijos de Jorge Antonio Rodríguez, fundador de la Liga Socialista y militante guerrillero, quien murió en 1976 mientras se encontraba detenido por organismos de inteligencia del Estado, tras haber sido sometido a interrogatorios bajo custodia oficial. Su madre, Delcy Gómez, les inculcó formación marcada por la disciplina y la exigencia, alentándolos a destacar, a alcanzar posiciones de poder y a reivindicar la memoria de su padre tras su muerte. Hicieron eso y más porque han sido protagonistas y ahora el verdadero poder detrás de la dictadura que negocia con EE. UU.
“No puedes llevártelos a todos”
Las otras dos históricas del régimen son Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, ambos cercanos a Nicolás Maduro y con cargos de alto nivel dentro del régimen venezolano. Sobre estos dos también hay órdenes de captura vigentes y una recompensa. En ese contexto, en los círculos políticos y diplomáticos surgieron preguntas sobre por qué Cabello y Padrino López no fueron capturados junto a Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Sobre este punto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, explicó en declaraciones al medio CBS News que la decisión de no detenerlos en ese momento respondió a consideraciones estratégicas, sin ofrecer mayores detalles sobre los criterios aplicados.
“Es muy sencillo. No puedes entrar y llevártelos a todos”, le expresó Rubio al medio citado. “No es fácil aterrizar un helicóptero en medio de la base militar más grande... derribar su puerta, agarrarlo, esposarlo, leerle sus derechos, subirlo a un helicóptero... ¿y me preguntas por qué no hicimos eso en otros cinco lugares al mismo tiempo?”, agregó el secretario de Estado.
Misterio de los 32 cubanos
A la par de las tensiones internas y los reacomodos del poder, la crisis ha comenzado a extenderse con mayor fuerza al plano regional. El Gobierno de Cuba publicó las fotografías y los nombres de los soldados cubanos que murieron durante el ataque de Estados Unidos contra Venezuela en la madrugada del sábado, un hecho que añade una nueva dimensión internacional al conflicto.
El diario oficial del Partido Comunista de la isla señaló que las muertes ocurrieron en medio de una “férrea resistencia” ante un “acto criminal de agresión y terrorismo de Estado”.
La lista de bajas, dividida entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT), revela que Cuba envió a lo mejor de su cuadro de mando para proteger al jefe del Palacio de Miraflores. No eran soldados inexpertos; eran el cerebro y el músculo de la inteligencia cubana en el continente.
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Esto se explica que entre las víctimas se destaquen figuras de jerarquía y mando como el coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez, de 67 años, y el Coronel Lázaro Evangelio Rodríguez Rodríguez, de 62 años.
Su presencia en la línea de fuego confirma que la seguridad de Maduro era una prioridad para el régimen de La Habana, que desplegó oficiales de alto rango como el teniente coronel Orlando Osoria López y otros más para coordinar la defensa.
El reporte también muestra la presencia de militares jóvenes en el esquema de protección del presidente Maduro, desde el teniente Fernando Antonio Báez Hidalgo, de apenas 26 años, hasta veteranos de la reserva como Juan Carlos Guerrero Cisneros, de 55 años. Todos se alinearon para enfrentar a las fuerzas estadounidenses.
Antes de eso, el Ejército venezolano había publicado esquelas fúnebres de 23 uniformados caídos, aunque se presume que el saldo es mayor.
Se desconoce asimismo el saldo de civiles fallecidos. La AFP confirmó la muerte de una mujer de 80 años en los bombardeos. Mientras tanto, una red que agrupa médicos en Venezuela estima un saldo total de 70 muertos y 90 heridos. El saldo total sigue siendo desconocido.
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