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Alemania se enfrenta a la parálisis tras elecciones

  • Olaf Scholz (a la izquierda), el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), se alzó con el 25,7 % de los votos; Armin Laschet (a la derecha), el hombre de la CDU, el partido de Merkel, se situó segundo con el 24,1 %. Fotos: EFE
    Olaf Scholz (a la izquierda), el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), se alzó con el 25,7 % de los votos; Armin Laschet (a la derecha), el hombre de la CDU, el partido de Merkel, se situó segundo con el 24,1 %. Fotos: EFE
Alemania se enfrenta a la parálisis tras elecciones
Publicado el 27 de septiembre de 2021

Los resultados de este domingo no dejaron un claro vencedor. El posible bloqueo alemán amenaza a Europa.

En las sedes de los partidos políticos de Alemania hubo aplausos y lágrimas casi por igual. Las elecciones de este domingo que pretendían definir con certeza la sucesión de Angela Merkel al frente del país dejaron, en contraste, un mar de matices confusos: nadie puede cantar victoria absoluta pero tampoco ninguno acepta la derrota.

Las cifras están ahí: Olaf Scholz, el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), se alzó con el 25,7 % de los votos; Armin Laschet, el hombre de la CDU, el partido de Merkel, se situó segundo con el 24,1 %; y Los Verdes quedaron como el tercer partido más votado en el país con el 14,8 %. Scholz le ganó a Laschet por menos de dos décimas. Y aunque en América Latina ganar por un voto es de todas formas ganar, en Alemania no es tan así.

Primero y segundo pueden convertirse en el próximo líder de Alemania. Lo pueden hacer porque en ese país no es canciller quien gane las elecciones sino quien logre tener una mayoría en el Parlamento. Y aunque su candidato ganó, el SPD no tiene una mayoría por sí solo. Scholz puede vanagloriarse de que bajo su liderazgo los socialdemócratas resurgieron tras sufrir la peor derrota de su historia en las elecciones de 2017, cuando sacaron el 20, 5 % de los votos.

El aumento de cinco décimas fue suficiente para ganar las elecciones pero tal vez no lo sea para formar un gobierno. “Muchos ciudadanos [...] quieren que haya un cambio en el gobierno y [...] también quieren que el próximo canciller se llame Olaf Scholz”, dijo el candidato horas después de los primeros resultados. Su triunfo es agridulce. El SPD se convierte en el ganador electoral más débil desde 1990.

Al frente tiene a un derrotado que se niega a asumir la debacle. A Armin Laschet no le alcanzó la campaña abiertamente a su favor que le hizo Merkel durante los últimos días antes de las votaciones. Su partido, la alianza CDU/CSU, obtuvo el peor resultado electoral desde la Segunda Guerra Mundial. Aún así, las encuestas a mediados de agosto le predecían un resultado aún más catastrófico, del 17 % al 20 % de los votos. La debilidad del ganador también le da alas a su rebeldía.

“Ningún partido”, ni siquiera el SPD, obtuvo un “mandato claro para gobernar”, insistió Laschet. “Un gobierno dirigido por la Unión (CDU/CSU) es lo mejor para nuestro país y nos sentimos igualmente obligados hacia nuestros electores”, agregó. Sabe que la salida del poder del partido que ha gobernado a Alemania durante los últimos 16 años equivaldría a su muerte política. Con ambos decididos a convertirse en el sucesor de Merkel, se inaugura un tiempo de incertidumbre que asusta al vecindario.

¿Quien tiene la llave?

“Empieza la partida de póker”. Así definió la revista política alemán Der Spiegel el “baile” de coqueteos y conversaciones que Laschet y Scholz desplegarán a partir de ahora para convencer a mínimo otros dos partidos de unirse a ellos, alcanzar la mayoría en el Parlamento y encumbrarlos como canciller. Dos son las opciones: Los Verdes y el partido liberal FDP. Ambos crecieron respecto a los resultados de 2017 y se convierten ahora en el mayor botín en juego.

Si bien tanto Laschet y Scholz señalaron que quieren tener esa alianza lista antes de navidad, es poco probable que ocurra. En 2017, cuando Merkel logró lo que entonces era visto como una apretada victoria con el 32,9 % de los votos, las negociaciones para formar gobierno se alargaron durante más de seis meses. Mientras no haya canciller en propiedad, Merkel seguirá en su cargo pero sin la legitimidad y poder de acción que corresponde al cargo más importante de la Unión Europea.

El club, cuya mayor potencia es Alemania, ya se muestra preocupado. Clément Beaune, secretario de Estado francés de Relaciones Exteriores, señaló recientemente que su país espera tener “rápidamente” un canciller alemán “fuerte” a su lado. Nada indica que así ocurra. Es posible que tras tantas despedidas, Merkel tenga que retrasar su retiro político hasta que en su país decidan cómo reemplazarla

Infográfico

Contexto de la Noticia

Juan Diego Quiceno Mesa

Periodista de la Universidad de Antioquia con estudios en escritura de guión de ficción y no ficción.


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