Pacientes con cáncer de Estados Unidos, Nueva Zelanda y otros países están viajando a China, especialmente a Shanghái, durante 2026, para recibir tratamientos con células CAR-T, una inmunoterapia personalizada que utiliza células del propio sistema inmunitario para reconocer y atacar determinados tipos de cáncer.
El interés por acudir al país asiático está relacionado con el desarrollo de nuevas aplicaciones de esta terapia, los costos de algunos procedimientos y la disponibilidad de tratamientos que todavía no tienen el mismo acceso en otros países.
La terapia CAR-T no es un tratamiento nuevo. Desde hace más de una década se utiliza principalmente para determinados cánceres de la sangre, como leucemias, linfomas y mieloma múltiple, especialmente cuando otros tratamientos han dejado de funcionar o la enfermedad reaparece.
Sin embargo, los tumores sólidos han representado uno de los principales desafíos para esta tecnología. En 2026, China aprobó una terapia CAR-T destinada a un tumor sólido, un desarrollo que amplió el campo de aplicación de este tratamiento y comenzó a generar interés entre pacientes extranjeros.
China atrae pacientes por el desarrollo de CAR-T para tumores sólidos
En junio de 2026, la Administración Nacional de Productos Médicos de China aprobó satricabtagene autoleucel, conocido como satri-cel, desarrollado por la compañía CARsgen Therapeutics, con sede en Shanghái. El tratamiento está dirigido a adultos con cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica avanzado, positivo para Claudina 18.2 y negativo para HER2, que ya hayan recibido al menos dos líneas de tratamiento.
La Claudina 18.2 es una proteína presente en la superficie de algunas células cancerosas, particularmente en tumores gástricos y pancreáticos. Su presencia permite utilizarla como una de las características que las células CAR-T pueden reconocer.
La aprobación convirtió a China, según la información suministrada, en el primer país en autorizar una terapia CAR-T específicamente para un tumor sólido.
Ese desarrollo también aparece relacionado con el aumento de pacientes extranjeros que buscan tratamiento en el país. El caso de Shanghái muestra que el interés no está únicamente relacionado con una tecnología nueva, sino con la posibilidad de acceder a determinadas terapias antes de que estén disponibles en otros lugares.
Un ejemplo es Michael Walters, un paciente de 25 años procedente de Nueva Zelanda que viajó a Shanghái después de varios tratamientos contra un linfoma no Hodgkin. Según la información publicada por The Wall Street Journal, había recibido quimioterapia, radioterapia y otra inmunoterapia antes de acudir a China.
En su caso, el tratamiento administrado en Shanghái tuvo un costo aproximado de 60.000 dólares, una cifra que, de acuerdo con el reporte, era menor a los precios que había encontrado en Estados Unidos y Australia.
“No es un medicamento milagroso, pero esta fue, con diferencia, la mejor opción que pude encontrar”, señaló Michael Walters .
Otro paciente mencionado es Josh Bronkhorst, un empresario de 57 años que recibió tratamiento en Shanghái después de ser diagnosticado con cáncer de estómago. Había pasado por meses de quimioterapia e inmunoterapia, pero el tumor continuaba creciendo.
Según el reporte, su tratamiento en China costó cerca de 150.000 dólares, mientras que una opción comparable en Estados Unidos podía llegar a unos 550.000 dólares.
“Cada día está mejorando”, expresó el paciente. Bronkhorst también explicó que decidió regresar a Nueva Zelanda después del tratamiento para continuar su recuperación.
El interés por China no significa que la terapia CAR-T solo esté disponible allí. En otros países existen tratamientos aprobados para distintos cánceres de la sangre. El desplazamiento de pacientes está relacionado, entre otros factores, con el desarrollo de nuevas terapias, las diferencias de costos y la posibilidad de acceder a determinados tratamientos.
¿Cómo funciona la terapia CAR-T?
La terapia utiliza los propios linfocitos T del paciente, células del sistema inmunitario encargadas de identificar y atacar elementos anormales.
El procedimiento puede resumirse en cuatro etapas:
1. Extracción: se extraen células sanguíneas del paciente mediante un procedimiento de aféresis o leucaféresis.
2. Modificación genética: las células T se modifican en un laboratorio para incorporarles un receptor de antígeno quimérico, conocido como CAR.
3. Multiplicación: las células modificadas se reproducen hasta obtener una cantidad suficiente para el tratamiento.
4. Infusión: las células CAR-T se introducen nuevamente en el organismo mediante una vía intravenosa.
Una vez dentro del cuerpo, los receptores CAR permiten que las células modificadas reconozcan determinados antígenos presentes en las células cancerosas y las ataquen. Debido a que pueden multiplicarse dentro del organismo, se las ha descrito como un tipo de “fármaco vivo”.
El proceso completo puede tomar varias semanas dependiendo del tratamiento y del centro médico. Antes de recibir las células modificadas, algunos pacientes también pueden requerir quimioterapia para reducir temporalmente otras células inmunitarias y facilitar la acción de las CAR-T.
De acuerdo con la Clínica Cleveland, la infusión puede durar entre cinco y 30 minutos, según la información incluida en el material suministrado.
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¿Qué tipos de cáncer pueden tratarse con CAR-T?
Actualmente, las terapias CAR-T se utilizan principalmente para determinados cánceres de la sangre, entre ellos la leucemia linfoblástica aguda de células B, el linfoma difuso de células B grandes, el linfoma folicular, el linfoma de células B de alto grado, el linfoma de células del manto, el mieloma múltiple y el linfoma primario de células B grandes del mediastino.
Según la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, actualmente existen seis terapias CAR-T aprobadas por la FDA para distintos tipos de cáncer de la sangre:
-Tisagenlecleucel (Kymriah): leucemia linfoblástica aguda en niños y adultos jóvenes.
-Brexucabtagene autoleucel (Tecartus): linfoma de células del manto.
-Axicabtagene ciloleucel (Yescarta): varios tipos de linfomas de células B.
-Lisocabtagene maraleucel (Breyanzi): linfoma difuso de células B grandes.
-Idecabtagene vicleucel (Abecma): mieloma múltiple.
-Ciltacabtagene autoleucel (Carvykti): mieloma múltiple.
El desarrollo de tratamientos para tumores sólidos plantea otros obstáculos. Estas masas pueden tener un entorno que dificulta la acción de las células inmunitarias y no siempre presentan un único marcador que permita identificarlas.
Como explicó Julio Delgado, hematólogo del Hospital Clínic: “A veces es la célula tumoral que pierde la expresión del antígeno que es nuestra diana; a veces los linfocitos no persisten y acaban muriéndose al cabo de un tiempo; a veces, ni siquiera penetran, sobre todo en los tumores sólidos, porque el microambiente tumoral es muy supresor”.
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¿Qué riesgos tiene la terapia CAR-T?
Aunque puede utilizarse para pacientes que tienen pocas alternativas terapéuticas, la terapia CAR-T también puede producir efectos secundarios que requieren vigilancia médica.
Entre los efectos secundarios más conocidos está el síndrome de liberación de citoquinas, una respuesta inflamatoria que puede provocar dificultad para respirar, fiebre y presión arterial baja, además de problemas cardíacos o pulmonares en casos poco frecuentes.
También pueden aparecer problemas neurológicos, entre ellos afasia o dificultad para hablar, problemas de equilibrio, confusión, disgrafía o dificultad para escribir, dolor de cabeza, convulsiones y temblores o espasmos.
Otros posibles efectos secundarios incluyen reacciones alérgicas durante la infusión, fatiga, aparición de moretones o mayor facilidad para sangrar, hipopotasemia o niveles bajos de potasio, hiponatremia o niveles bajos de sodio y un mayor riesgo de infección.
Debido a estos riesgos, algunos pacientes deben permanecer hospitalizados después de recibir las células. Según la información proporcionada, la estancia puede extenderse entre siete y diez días, dependiendo de la evolución y de los efectos secundarios.
Después del alta, puede ser necesario permanecer cerca del centro donde se administró el tratamiento durante el primer mes. También se recomienda contar con una persona que acompañe al paciente de manera permanente ante la aparición de complicaciones y que pueda encargarse de conducir durante el periodo establecido por el equipo médico.
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La respuesta al tratamiento varía según el paciente
La terapia CAR-T no garantiza la curación y su efectividad depende del tipo de cáncer y de cada paciente. Un estudio de 2020 indicó que más del 85 % de los niños con leucemia linfoblástica aguda alcanzaron una remisión completa tras recibirla, aunque un año después el 60 % permanecía libre de cáncer.
La enfermedad puede reaparecer si las células tumorales pierden el antígeno que reconoce la terapia o si las células CAR-T no permanecen suficiente tiempo en el organismo.
Carlos Fernández de Larrea, jefe de Hematología del Hospital Clínic, explicó: “Sabemos que la mayoría responderán y entrarán en remisión completa (no hay rastro de enfermedad). Pero puede pasar que la célula persista por debajo del umbral visible y vuelva a crecer”.
En 2026, la aprobación de satri-cel para determinados pacientes con cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica amplió el uso de CAR-T hacia los tumores sólidos.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Qué tipos de cáncer se pueden tratar actualmente con terapia CAR-T?
- La terapia CAR-T se utiliza para determinados cánceres de la sangre, como leucemias, linfomas y mieloma múltiple. En China, en 2026, también se aprobó satri-cel para un tipo específico de cáncer gástrico avanzado.
- ¿Qué pacientes pueden recibir la terapia CAR-T aprobada en China para tumores sólidos?
- Satri-cel está indicado para adultos con cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica avanzado, positivo para Claudina 18.2 y negativo para HER2, que hayan recibido al menos dos tratamientos previos sin resultados suficientes.
- ¿Cómo se fabrica la terapia CAR-T a partir de las células del paciente?
- Primero se extraen los linfocitos T mediante aféresis. Después se modifican genéticamente en un laboratorio, se multiplican y finalmente se administran nuevamente al paciente por vía intravenosa.
- ¿La terapia CAR-T garantiza la curación del cáncer?
- No. La terapia CAR-T no garantiza la curación: algunos pacientes alcanzan una remisión completa, mientras otros pueden dejar de responder o presentar nuevamente la enfermedad.