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Daniel Quintero se vendió como político independiente pero no lo era

Su bandera para llegar a la alcaldía de Medellín era la de una figura independiente, pero luego se supo que lo respaldaron todos los clanes políticos tradicionales.

  • Daniel Quintero renunció para meterse de lleno en la campaña de Juan Carlos Upegui, apenas horas después de dejar su cargo. Foto Jaime Pérez
    Daniel Quintero renunció para meterse de lleno en la campaña de Juan Carlos Upegui, apenas horas después de dejar su cargo. Foto Jaime Pérez
01 de octubre de 2023
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En 2015, el entonces candidato a la Alcaldía de Medellín Daniel Quintero pregonaba que era una alternativa independiente a la clase política tradicional y con ese discurso se hizo elegir. Muchos creyeron que la etiqueta del entonces movimiento ciudadano Independientes era sello de un gobierno que actuaría alejado de los clanes políticos.

Pero muy pronto quedó al descubierto que Quintero, el mismo que había creado un partido en Bogotá — el del Tomate—, que militó e hizo campaña a nombre del Partido Liberal y que luego había expresado en 2018 su apoyo al entonces candidato presidencial Gustavo Petro, tenía una agenda oculta que, en palabras del concejal Luis Bernardo Vélez, se hizo visible la misma noche de su elección como alcalde de Medellín y que se materializó en el desarrollo del gobierno cuando les entregó cuotas burocráticas a varios grupos políticos.

Uno de ellos es el de actual candidato a la Gobernación de Antioquia, Julián Bedoya, con importantes cuotas en Metrosalud, pero también a los liberales del Suroeste que se quedaron con jugosas contrataciones, una de ellas la poda de jardines y zonas verdes, labor que hacía el Jardín Botánico, y de la que fue relevada para que lo operara Metroparques.

También apareció el respaldo de Carlos Andrés Trujillo, del Partido Conservador, que en su momento puso su cuota burocrática en la Secretaría de Infraestructura y más recientemente en la EDU, y que mostró total cercanía con el gobierno de Quintero. El concejal Lucas Cañas, de su equipo político, fue clave en esa alianza para aceitar la coalición de gobierno en el Concejo de Medellín.

Su manejo politiquero llevó a que nombrara en cargos a personas sin cumplimiento de requisitos, como ocurrió con el gerente de EPM, Alejandro Calderón Chatet. hijo de un dirigente liberal de Boyacá, y quien solo duró en el cargo diez días porque su hoja de vida presentaba inconsistencias.

O que incluyera en la nómina de las entidades descentralizadas familiares de personas cuestionadas como el exsenador Mario Castaño, hoy detenido por presuntos casos de corrupción, cuyo hermano Iván Castaño estuvo al frente de la dirección de Ruta N. Castaño tuvo una carrera política al lado del expresidente César Gaviria, quien a su vez ha sido aliado de Quintero.

Sus relaciones políticas también se afianzaron en Bello, a través del exrepresentante a la Cámara León Fredy Muñoz, actual embajador en Nicaragua, que tuvo también participación en el gabinete distrital.

Como dijo el concejal Vélez en su momento, Quintero se vendió como independiente, pero con el paso del tiempo “corrió los linderos de la ética” para hacer un gobierno de espaldas a la ciudadanía, como finalmente quedó en evidencia al renunciar y dejar a Medellín botada.

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