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EPM corre para subir sus embalses antes de que llegue el fenómeno de El Niño

El departamento aporta más de un tercio de la energía del país y ya se alista para lo peor. En Hidroituango hay especial preocupación por trabas normativas.

  • EPM busca todas las alternativas posibles en Hidroituango y demás embalses para evitar una crisis energética con la llegada del fenómeno de El Niño. FOTO: MANUEL SALDARRIAGA
    EPM busca todas las alternativas posibles en Hidroituango y demás embalses para evitar una crisis energética con la llegada del fenómeno de El Niño. FOTO: MANUEL SALDARRIAGA
hace 1 hora
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Antioquia está en una carrera contra el tiempo para alistarse para una de las temporadas secas más duras de los últimos 70 años y que amenaza con apagar al país.

El campanazo más reciente fue emitido esta semana por EPM, que anticipándose a ese escenario lanzó una campaña masiva para invitar a sus usuarios a ahorrar desde ya energía y agua, buscando darle un mayor margen al sistema para prepararse para lo peor.

Las cifras no son alentadoras, ya que además de un 97% de probabilidad de ocurrencia del fenómeno de El Niño, las previsiones apuntan a que hay un 81% de probabilidad de que sea muy fuerte.

“Hemos tenido Niños en el transcurso de estos años en los cuales la severidad no ha sido tan extrema como la estamos previendo para este. De acuerdo con las previsiones que tenemos este será el más fuerte desde 1950”, alertó el gerente general de EPM, John Maya Salazar.

Tanto en los embalses que alimentan el sistema de acueducto como los que surten a las centrales de generación de energía se empezó a implementar un plan de acción para incrementar sus reservas de agua.

La cruzada avanza a varios frentes. Al tiempo que EPM está realizando llenados preventivos, también instó a los usuarios a hacer un uso racional tanto de la energía como del acueducto, a raíz de un incremento en la demanda de esos servicios registrado hace poco.

No obstante, en centrales como la Hidroituango, encargada de aportar el 11% del total de la energía del país, ese llenado preventivo está en suspenso desde hace algunos meses por cuenta de múltiples líos.

Además de un estricto proceso de tala que avanza desde hace varios meses en la zona del embalse, exigido por la licencia ambiental, la hidroeléctrica está preocupada por las normas que regulan la entrada y salida de agua al embalse, que de mantenerse tampoco le permitirían subir su nivel antes del momento más crítico de la sequía que se avecina.

Esta última situación fue advertida por el gerente Maya, quien señaló que la regla de operación del embalse, que obliga a que la misma cantidad que entra sea la que se expulsa por el vertedero y las unidades de generación, está impidiendo que el nivel suba.

La carrera de Hidroituango

Juan Fernando Morales, jefe ambiental y social del proyecto de Hidroituango, explicó en profundidad cómo avanza la tarea de tala en el embalse y desglosó el proceso que viene surtiéndose con la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), a raíz de las múltiples interpretaciones y controversias que ha suscitado la situación.

Morales arrancó señalando que la obligación de talar el área del embalse de Hidroituango existe por lo menos desde 2009, cuando el Ministerio de Ambiente expidió la resolución en la que se adoptó la licencia ambiental de la hidroeléctrica, rotulada como la 0155 de ese mismo año.

“En esa resolución quedó la obligación de hacer la remoción completa de la cobertura vegetal del vaso del embalse previo al llenado. Ese es un antecedente muy importante, porque ahí se desprende todo el tema del que venimos hablando recientemente”, explicó el funcionario.

La exigencia de hacer un talado de la zona del embalse, añade, busca básicamente proteger la calidad del agua del mismo, evitando que se contamine con el material vegetal que quedará sumergido cuando suba el nivel.

Entérese: Gobierno propone teletrabajo, clases en casa y 11 medidas más para ahorrar energía por El Niño

Antes de regresar al momento actual, el jefe ambiental apuntó que hay otro antecedente importante ocurrido en 2015, mucho después de emitida la licencia y cuando el proyecto ya se estaba ejecutando.

En ese momento, como parte del programa de financiación que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) le dio al proyecto, esa entidad le pidió a EPM modernizar el modelo de calidad del agua del embalse, señalando que en comparación con lo que ya hacen otros proyectos en el mundo, era necesario que los análisis fueran más detallados.

“La medición de la calidad de agua se actualizó con un modelo muy robusto, que tiene mucha trayectoria de uso a nivel mundial. Es un modelo holandés que se llama el Delft 3D”, explicó el jefe ambiental, señalando que todo ese proceso fue incluso financiado por el BID.

Morales señala que ese punto es importante porque en dicho proceso de actualización fue que los expertos internacionales y EPM comenzaron a revisar con lupa el impacto que tenía la remoción de la cobertura vegetal.

“Después de calibrarse con esa información, el modelo lo que predijo es que si no removíamos un solo árbol, o sea, no sacando absolutamente nada de la cobertura vegetal del vaso del embalse, el aporte en materia orgánica que tenía esa cobertura era del 0,6% frente a lo que viene por el río Cauca”, detalló Morales.

Con esa información, EPM entabló conversaciones con la Anla desde 2017 para gestionar una modificación de la licencia ambiental, en la que seguía establecido que debían talarse 2.300 hectáreas de cobertura vegetal, muchas de ellas en zonas muy empinadas, de difícil acceso y que representan un peligro para los operarios que ejecuten esos trabajos.

La propuesta de EPM fue optar por un punto medio y que de esas 2.300 hectáreas el área a talar fuera de 1.300 hectáreas.

El tema fue incluso discutido en una audiencia pública realizada en Santa Fe de Antioquia y finalmente la Anla emitió un acto administrativo en la que accedía a ese cambio. Sin embargo, señala el jefe ambiental, ese acto nunca tuvo efecto ya que coincidió con la crisis por la que atravesó la hidroeléctrica en 2018, en la que todos los trabajos que no estuvieran encaminados a atender esa emergencia quedaron suspendidos.

Para completar el panorama, el llenado imprevisto del embalse en 2018, generado por el taponamiento de la Galería Auxiliar de Desviación y que obligó a la inundación de la casa de máquinas, generó que la mayor parte del área que estaba en proceso de tala o debía talarse quedara sumergida bajo el agua.

La tala que hoy avanza

Con base en ese contexto, Morales explica que ahora el área en cuestión para ese proceso es la que se inunda cuando el embalse suba de la cota 408 sobre el nivel del mar, en la que actualmente se encuentra, a la cota 420, esta última la que originalmente se contempló como la capacidad total cuando se diseñó el complejo.

Los cálculos generales señalan que en total serían cerca de 280 hectáreas que deberían talarse para dar cumplimiento a los requerimientos de la licencia ambiental.

De ese total, explica Morales, hay 40 hectáreas ubicadas en zonas de muy alta pendiente que pondrían en riesgo la vida de los trabajadores y que con la Anla se acordó no intervenir.

De igual forma, hay otras 69 hectáreas que ya se habían talado en 2017 y que, al estar quietas desde la contingencia de 2018, volvieron a poblarse de árboles con diámetro a la altura del pecho mayor a 10 cm, límite contemplado en la licencia.

Sobre esa franja hubo también una discusión, ya que la Anla había señalado que volverlas a talar no era una actividad autorizada.

Por esta razón, EPM sacó un proceso de contratación para talar aproximadamente 177 hectáreas en las que sí podía intervenir y dicho contrato es el que ya viene andando para tener luz verde para subir el embalse.

“El año pasado, en diciembre, se adjudicó un contrato para hacer una remoción de la cobertura vegetal de 177 hectáreas. Ese contrato, en este momento, ya lleva una ejecución más o menos de un 50%”, explicó Morales.

Ya cuando ese proceso estaba andando, la Anla autorizó que las 69 hectáreas taladas en 2017 sí se volvieran a talar, por lo que entonces EPM ahora está estructurando una ampliación del contrato.

Las cuentas que hace EPM es que entre octubre y noviembre ya podría estar terminando el proceso de tala exigido por la normatividad ambiental y comenzar allí el llenado del embalse antes de que en los primeros meses de 2027 empiece el momento más crítico de El Niño.

Sin embargo, el tema está lejos de quedarse ahí.

¿Hay que cambiar la norma?

Pese a que EPM avanza a toda máquina para que la tala este lista en pocos meses, la empresa emitió una alerta esta semana, señalando que a medida que se van reduciendo las lluvias cada vez es más difícil reservar agua.

Sobre este punto se refirió el gerente general de EPM, John Maya, señalando que es necesario que se flexibilice la norma para que Hidroituango pueda prepararse para la sequía.

“Aquí hay algo fundamental para poder llegar a esa cota 420. Hay una regla de operación que consiste en que el caudal que es medido en la estación Olaya (la estación de medición ubicada en la cola del embalse) es la misma que sale por el vertedero y por la generación. Eso no nos da opción a que tengamos un gap para poder empezar a embalsar”, dijo Maya.

Por esta razón, el gerente señaló que la empresa está pidiéndole a la Anla que, al menos mientras dura el fenómeno de El Niño, la resolución quede parcialmente congelada y así la central tenga la oportunidad de subir su nivel sin dejar de garantizar el caudal ecológico del río Cauca aguas abajo.

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“Es como cuando uno tiene una poceta, en la que uno ve el agua que entra y el agua que sale. Si hacemos que el agua que entre sea mayor a la que sale, pues vemos que la poceta va subiendo, pero si son iguales siempre vamos a tener el mismo nivel”.

En paralelo, el segundo cambio que está pidiendo la empresa es que vuelva a revisarse la posibilidad de que no se remueva la capa vegetal que hoy se exige talar, esto con base en los modelos de calidad de agua que ya han medido que su impacto es solamente del 0,6%.

Por fuera de EPM, otras voces que también vienen pidiendo que desde la parte normativa el Gobierno Nacional ayude a que el embalse suba más rápido fueron el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y la Sociedad Hidroituango desde mayo pasado.

Esos pedidos, cabe recordar, aparecieron además en medio de un caldeado ambiente político que viene desde hace varios meses y que ha enfrentado a las autoridades del Distrito y del departamento con el presidente Gustavo Petro, luego de que este señalara sin pruebas a la hidroeléctrica de estar detrás de las inundaciones que ocurrieron en la Costa Caribe a causa del Frente Frío.

“De lo que la prensa no habla: las represas estaban súper llenas, Urrá irregularmente e hidroituango y las demás, al límite, cuando nos decían que había escasez de gas. Es decir había era abundancia de agua y ahora la botan gratuitamente de manera exageradamente dañina. Botan más de 2.500 toneladas de agua por segundo, saben cuántas perdidas de vida y bienes perdió Colombia y saben [Sic]”, planteó el saliente primer mandatario en febrero pasado.

Pese a que por orden presidencial, la Superintendencia de Servicios visitó la hidroeléctrica y hasta la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, ambas entidades no encontraron pruebas de esa situación.

No obstante, a finales de marzo pasado, la ministra de Ambiente y directora de la Anla, Irene Vélez, le abrió un proceso sancionatorio a la hidroeléctrica por supuestamente incurrir en irregularidades durante la ocurrencia del frente frío.

En aquel mes, la Anla sostuvo con suspicacia haber detectado que en Hidroituango había subido el nivel de la presa, a lo que EPM respondió que precisamente era para mitigar las crecientes súbitas aguas abajo del proyecto.

No obstante, cuando en la agenda pública comenzó a discutirse la inminencia del fenómeno de El Niño, la Anla cambió su tono y aseguró que EPM tenía permitido subir el nivel del embalse a la cota 420, siempre y cuando cumpliera con la licencia ambiental.

Más allá de ese pulso político, lo cierto es que este proceso crítico para el embalse terminó ocurriendo en pleno proceso de cambio de gobierno y lo más probable es que sea la administración entrante la que deba hacerse cargo de mirar nuevamente un tema crucial para alejar el fantasma de un apagón.

Preguntas frecuentes

1. ¿Por qué EPM pidió ahorrar agua y energía antes del fenómeno de El Niño?

EPM lanzó una campaña de ahorro preventivo porque las proyecciones indican una alta probabilidad de que el próximo fenómeno de El Niño sea uno de los más intensos desde 1950. Reducir el consumo desde ahora busca aumentar las reservas de agua en los embalses que abastecen el acueducto y las hidroeléctricas, disminuyendo el riesgo de restricciones o afectaciones al sistema eléctrico.

2. ¿Qué tan fuerte podría ser el fenómeno de El Niño que enfrentará Colombia?

Según las proyecciones citadas por EPM, existe un 97 % de probabilidad de que ocurra el fenómeno de El Niño y un 81 % de que sea de alta intensidad. De confirmarse ese escenario, podría convertirse en el episodio más fuerte registrado desde 1950, con impactos sobre la generación de energía, el abastecimiento de agua y las altas temperaturas.

3. ¿Por qué Hidroituango no puede llenar su embalse antes de la temporada seca?

Aunque EPM adelanta labores para aumentar las reservas de agua, Hidroituango enfrenta restricciones derivadas de su licencia ambiental y de la regla de operación vigente, que obliga a liberar prácticamente el mismo caudal que ingresa al embalse. Según la empresa, esta condición dificulta elevar el nivel del embalse antes de que llegue el periodo más crítico de sequía.

Infográfico
EPM corre para subir sus embalses antes de que llegue el fenómeno de El Niño

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