x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Los “algos” paisas que se volvieron negocio y apuntan a ser franquicias

Raíces familiares, recetas de siempre y un crecimiento paso a paso, impulsan negocios que hoy crean empleo y miran hacia la expansión.

  • La comida de la abuela se convirtió en una apuesta rentable en Antioquia, donde identidad y experiencia se convierten en valor económico. Foto: Camilo Suárez
    La comida de la abuela se convirtió en una apuesta rentable en Antioquia, donde identidad y experiencia se convierten en valor económico. Foto: Camilo Suárez
hace 56 minutos
bookmark

Antioquia es, por excelencia, uno de los territorios más emprendedores de Colombia. No es solo una percepción: el departamento concentra el 14,5% del tejido empresarial del país, es decir 221.843 empresas, según el Registro Único Empresarial y Social (Rues). De aquí salen ideas de todo tipo, pero en los últimos años hay una que está pegando duro y empieza a regarse por todo el país: las comidas tradicionales “de la abuela”, esas que en ‘paisañol’ se conocen como algos.

Coladas, arroz con leche, migaos y arepas —preparaciones asociadas a la merienda de las 4 o 5 de la tarde— dejaron de ser solo un recuerdo familiar y ahora son modelos de negocio rentables, con locales llenos y planes de expansión.

Puede leer: La Tienda de Pedro Luis, en El Retiro, donde pegan billetes en paredes y mesas para volverlos recuerdos

El auge de los algos paisas como modelo de negocio tiene un caso emblemático en Migaito Colombia, una marca que convirtió una costumbre doméstica en una empresa con empleo formal, presencia nacional y cifras impensables hace pocos años.

“Yo estaba desayunándome un migado, como cualquier día normal, y se me prendió la lucecita: negocio y migados. En ese momento sonaba rarísimo, incluso mi esposa pensó que estaba molestando”, cuenta Luis Fernando Amezquita, fundador del proyecto.

La idea apareció después de la pandemia, cuando Amezquita decidió cerrar una empresa de catering y refrigerios empresariales. Con apenas $3 millones apostó por una receta que venía directamente de la memoria familiar. “Esto es el migado que me hacía mi abuela Carmenza”. Desde el inicio, la premisa fue tener respeto absoluto por la tradición: chocolate 100% cacao, endulzado con panela orgánica, pan artesanal y queso.

Entérese: Startup paisa crea anuncios con IA en 56 segundos y revoluciona la publicidad digital, ¿cómo lo hace?

El primer punto de venta fue un concepto callejero en Cristo Rey, al sur de Medellín, instalado en el mismo garaje donde antes funcionaba su cocina oculta. “Los primeros tres meses vendí 20 migaos. Así, literal. Eso no daba ni para pagar el gas”.

Lejos de desistir, decidió convertir la dificultad en aprendizaje. “Yo me sentaba con cada cliente, hablábamos, les preguntaba qué pensaban, qué mejorarían. El 100% me decía lo mismo: el producto es muy bueno, no lo quites”.

El punto de quiebre llegó cuando decidió apostar por redes sociales. Con una inversión de apenas $300.000, una creadora de contenido publicó un video que cambió el rumbo del negocio. “Al otro día vendimos 150 migaos. Pasamos de no vender nada a tener fila. Y después de eso, filas de dos cuadras y gente esperando hasta dos horas”.

Más noticias: Medellín hace parte de la élite emprendedora de Latinoamérica, según el reporte GEIAL 2025

Hoy, Migaito Colombia cuenta con cuatro sedes (Cristo Rey, Envigado, Rionegro y Bogotá), genera 19 empleos directos y ya tiene estructurado un modelo de expansión por franquicia. Cada punto vende en promedio entre 150 y 200 migaos diarios, con una meta de 250 por sede, lo que se traduce en más de 1.000 migaos vendidos al día a nivel nacional.

Bogotá, que inicialmente no estaba en los planes, se convirtió en una de las grandes sorpresas. “Allá muchos no sabían qué era un migado, algunos lo llamaban ‘sopita de chocolate’. Pero hoy Bogotá representa cerca del 40% de nuestras ventas y es uno de los mercados más estables”, explica Amezquita, quien proyecta abrir una segunda sede en la capital en 2026.

El ticket promedio oscila entre $13.000 y $14.000, una cifra que, según el emprendedor, responde a una decisión consciente. “Aquí hay empleo formal, se pagan impuestos y se usan buenos insumos. Esto no es solo vender barato, es hacer empresa”.

Siga leyendo: De El Hueco a Disney: la marca paisa que logró licencia histórica para productos de belleza

Además del migado, el menú incluye tamales, arepas boyacenses, arepas de choclo con queso de búfala y chorizos artesanales, todos pensados para acompañar el chocolate. “La gente no viene solo a comer, viene a recordar. Y cuando uno logra eso, el negocio camina solo”.

Para Amezquita, el auge de estos algos no es una moda pasajera. “La tradición no se acaba. Al contrario, la gente vuelve a ella. Lo que estamos demostrando es que esa comida de la abuela también puede ser sostenible, rentable y generar empleo”.

El Origen también se inspiró en las abuelas

Bajo una inspiración similar, pero en la comuna 13 de Medellín, funciona El Origen, un café que nació del recuerdo de una abuela. Su creadora, Alexandra Marín Ríos, de 27 años, decidió emprender junto a su pareja con un concepto basado en la tradición. “Pensé: ¿por qué no hacer un lugar que nazca de esos recuerdos?”, cuenta.

Le puede interesar: Cuando Medellín empezó a crear de la nada grandes comercios

El negocio abrió hace poco más de dos años con una inversión cercana a $15 millones. Tras un buen inicio, las ventas cayeron cerca de 40%, lo que obligó a ajustar el rumbo. La respuesta estuvo en contar la historia y reforzar la experiencia. Hoy, El Origen tiene cinco empleados y una clientela fiel que llega por coladas, arroz con leche y su producto estrella, el migao. “Nos dicen que aquí huele como la casa de la abuela”, relata Alexandra. Para 2026, el plan es remodelar el local y lanzar su propia marca de café, cultivado en Andes, Antioquia, y seguir expandiéndose en el Valle de Aburrá.

Arepas XL: tradición paisa que escala

Otro ejemplo es Arepas XL, fundado por Jonathan Zapata, tercera generación de una familia arepera del Eje Cafetero. “Mis abuelos vivieron de las arepas; yo reactivé esa tradición en Medellín”, explica.

El negocio comenzó en un local mínimo en el barrio Los Colores y hoy cuenta con dos sedes (Medellín e Itagüí) y 20 empleados. La clave, dice Jonathan, ha sido mantenerse fiel a lo tradicional. “Esto se hace paso a paso. La tradición no se puede forzar”.

Ambos casos confirman que, en Medellín, los sabores de siempre siguen siendo una apuesta rentable cuando se combinan identidad y experiencia.

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida