Durante años, las redes sociales fueron vistas como vitrinas digitales, espacios para mostrar productos, ganar seguidores y mantener presencia. Hoy, esa lógica cambió, ahora es un espacio de compra. Por eso, plataformas como Instagram se han convertido en el punto de contacto más influyente entre marcas y consumidores.
Según Global Web Index (GWI), el 54% de los usuarios adultos utiliza redes sociales para investigar antes de comprar.
A esto se suma que el 70% adquiere productos tras verlos en Instagram, de acuerdo con Meta, mientras que el 49% realiza compras impulsivas después de exponerse a contenido digital, según PwC.
Sin embargo, en la práctica, muchas empresas siguen operando bajo esquemas improvisados, como si las redes fueran un accesorio y no una unidad de negocio.
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El método de una empresaria paisa que ya impacta a 800 empresas
En ese contexto, la ingeniera y empresaria paisa Mónica Montañez construyó una fórmula para monetizar en Instagram en América Latina.
Es decir, desarrolló una metodología que ya ha sido aplicada en más de 800 empresas en Colombia, México, España, Estados Unidos, Venezuela, Guatemala y Japón.
Su enfoque parte de una premisa: las redes sociales deben gestionarse como un canal comercial de alto rendimiento. Esto implica reemplazar la improvisación por procesos que integren estrategia, storytelling (contar historias) y copywriting (producir textos) persuasivo, con el objetivo de guiar al usuario desde el primer contacto hasta la compra.
El modelo, además, promete resultados en tiempos relativamente cortos. Según Montañez, las empresas que implementan esta metodología comienzan a ver incrementos en ventas digitales en un periodo de uno a tres meses, siempre que exista consistencia en la ejecución.
El problema estructural: empresas sin estrategia ni métricas
Más allá del crecimiento de seguidores o del alcance de una publicación, el principal obstáculo sigue siendo el uso de Instagram. Montañez advierte que muchas marcas no saben qué quieren lograr con sus redes sociales.
“Muchas empresas crean sus cuentas en Instagram, TikTok o Facebook y comienzan a publicar sin saber qué quieren lograr, no miden resultados ni tienen procesos claros para convertir la visibilidad en ventas y crecimiento. Esto se traduce en estructuras poco claras, sobrecarga de funciones en una sola persona y ausencia de objetivos concretos por contenido”, explica la emprendedora.
Esa falta de planificación termina limitando el impacto real del canal. Sin una hoja de ruta, las redes se convierten en un esfuerzo disperso que consume recursos, pero no necesariamente genera ingresos, detalla Montañez.
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Por eso, Montañez insiste en que las marcas deben entender estos canales como un espacio comercial y no solo de exposición. Esto supone entender qué contenido funciona, cómo interactuar con la audiencia y cómo cerrar oportunidades comerciales, especialmente en formatos como las historias, donde hoy se concentra una parte importante de las conversiones
Casos reales: de millones de vistas a agendas llenas
Montañez cita casos concretos que ilustran el potencial de una estrategia bien ejecutada. La marca La Poción logró que uno de sus videos superara los 2 millones de vistas, mientras Joyas Napoleón creció un 10% en seguidores y alcanzó más de 1 millón de visualizaciones.
Uno de los ejemplos más contundentes es Creative Staff, que pasó de 47.000 a 493.000 seguidores, al tiempo que llenó su agenda comercial. “En los procesos de asesoría que he desarrollado con distintas marcas, los incrementos en ventas digitales suelen aparecer entre uno y tres meses”.
A esto se suma el trabajo con marcas reconocidas como Masglo, Rimax y Jurgen Klaric, a las que ha acompañado en la estructuración de estrategias digitales orientadas a la venta.
¿Dónde está hoy la verdadera conversión en redes sociales?
Montañez insiste en que las empresas deben entender qué tipo de contenido genera resultados y cómo interactuar con la audiencia en cada formato.
En ese escenario, las historias de Instagram se han convertido en un punto clave de conversión. Es allí donde ocurre una parte significativa de las decisiones de compra, gracias a su inmediatez y capacidad de interacción directa.
La clave, según la experta, está en construir un recorrido desde el contenido que atrae, pasando por la interacción que genera confianza, hasta el cierre comercial.