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Por falta de confianza e incertidumbre, inversión privada se derrumbó 25% el año pasado

Las tasas de interés del Banco de la República y las salidas en falso del Gobierno tendrían caído el flujo de capital inversionista en Colombia.

  • La inversión privada se redujo casi un 25% en 2023. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO
    La inversión privada se redujo casi un 25% en 2023. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO
Por falta de confianza e incertidumbre, inversión privada se derrumbó 25% el año pasado
19 de febrero de 2024
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El bajo crecimiento de la economía todavía sigue siendo cuestión de debate entre los analistas y los empresarios colombianos. Y todos coinciden en una premisa: la inversión se derrumbó en el país, en parte, por la incertidumbre que despiertan los anuncios y reformas del Gobierno Nacional.

La preocupación por la reducción en el capital de inversores en el país viene desde el año pasado, pero la discusión tomó más fuerza al conocerse el balance de la economía para 2023. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que la economía creció tan solo 0,6%, por debajo de los pronósticos más modestos que esperaban un registro del 1,4%.

Infográfico

Lo que sorprendió enormemente a los analistas fue el comportamiento de la inversión privada, puesto que cayó 24,8% el año pasado frente al registro de 2022.

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Al desglosar la cifra, Mauricio Hernández Monsalve, analista del Bbva, explicó que los datos estadísticos dan cuenta que la inversión se contrajo en todos sus componentes principales: el grupo de maquinaria y equipo descendió 16,2%, la inversión en vivienda 1,2% y las obras civiles y no residenciales 4,9%.

¿Y qué elementos están ocasionando que los inversionistas se estén pensando más confiar su capital en el mercado colombiano?

José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, sostuvo que esta caída se da por dos factores.

El primero, que es el argumento del Gobierno, obedece a las altas tasas de interés del Banco de la República, que se ubicaron el año pasado en un máximo histórico de 13,25% y que han cedido hasta ubicarse en 12,75%. Se espera que sigan bajando paulatinamente y en la medida en que la inflación se enfríe. Esto hace mucho más oneroso el endeudamiento, y muchas de estas inversiones se logran gracias a la financiación.

No obstante, Restrepo aclaró que otros países, también, elevaron sus tasas para reducir el consumo de bienes y servicios y, de esa forma, controlar la presión inflacionaria. La diferencia está en que su inversión no se derrumbó en esos otros lugares como ocurrió en Colombia.

Y esa particularidad significa, para Restrepo y otros analistas, que hay otra razón de fondo que responde a la pérdida de la confianza en las políticas de la administración de Gustavo Petro.

Por ejemplo, generan incertidumbre los mensajes como no subir los peajes, porque afectan las concesiones; el hecho de modificar la regla fiscal; responsabilizar a las empresas de generar la inflación; así como la idea de cambiar las funciones de la banca central; sumado al paquete de reformas que están en trámite en el Congreso (salud, laboral y pensional).

Esto porque los inversionistas sienten que las reglas de juego en el mercado colombiano podrían cambiar en cualquier momento, lo que se traduce en un mayor riesgo para su dinero.

Malestar en los sectores

Claramente, la inversión extranjera es un pulmón relevante de la economía, pues alimenta proyectos tecnológicos, de innovación, y es una semilla que termina por germinar en nuevas compañías —que a propósito, la creación de nuevas empresas cayó 1,5% el año pasado, lo que equivale al nacimiento de 4.700 menos frente a 2022—.

Uno de los sectores empresariales que se ha visto golpeado es el universo tecnológico, de hecho, David Mejía Gómez, country manager de Starkflow, coincide en que ese sector ya venía sintiendo la dificultad para capturar capital. Algo preocupante si se tiene en cuenta que la inversión es fundamental para las startup —empresas de base tecnológica— al momento de realizar sus planes de expansión y cobertura en el mercado.

A esa lista de quejas, se suma el sector extractivo. Según cuentas de Luis Fernando Barrera, presidente de la Asociación de Profesionales del Sector Minero (Apmc), el flujo de inversión en ese sector cayó entre el 8% y el 10% el año pasado.

Los mineros argumentan que los vacíos en el marco legal y regulatorio de dicha actividad no brindan la seguridad que necesitan los inversores a largo plazo. Además, que la entrada en vigencia del Decreto 044, que cambia la normativa para hacer minería en las reservas naturales, levanta más dudas en el mercado.

El líder gremial advirtió que si el Gobierno no brinda las garantías a tiempo para que los inversionistas confíen en el país, dicha inyección de capital podría reducirse más.

Por otro lado, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, ya ha explicado que la proyección del Gobierno es que la economía cierre en 1,5% este año. Incluso, el ministro ha reconocido en medios de comunicación nacionales que el Gobierno articulará con la industria privada para mejorar la situación, ya que el 80% de la actividad económica en Colombia es privada y el restante es pública.

Lo cierto es que las tasas de interés podrían seguir bajando este año y eso ayudará, sin embargo, para los analistas eso no es suficiente. Es necesario generar consensos entre el sector privado y el Gobierno, calmar las aguas y enviar mensajes que apacigüen la incertidumbre. De hecho, a José Manuel Restrepo se le ocurre uno: “Sería bueno desistir de la reforma laboral porque genera una preocupación gigantesca al empresariado en materia de costos y competitividad”.

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