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¿Qué pasa con el precio de la energía en bolsa y cómo afecta a los usuarios?

Preocupa la afectación a los usuarios, sobre todo para aquellos cuyo suministro está a cargo de compañías que no cuentan con reservas y deben comprar en bolsa actualmente.

  • En febrero, el servicio de electricidad tuvo un alza anual del 21,36%, según el Dane. Foto: Manuel Saldarriaga
    En febrero, el servicio de electricidad tuvo un alza anual del 21,36%, según el Dane. Foto: Manuel Saldarriaga
¿Qué pasa con el precio de la energía en bolsa y cómo afecta a los usuarios?
02 de abril de 2024
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A medida que se prenden las alarmas por el fenómeno de El Niño y el bajo nivel de los embalses, el precio de la energía en bolsa se encuentra en escalada, al pasar de unos $550 el kilovatio/hora (KWh) a finales de marzo, a $1.021,60 KWh este 2 de abril, un aumento del 85%.

El temor, ahora, es que esto se traslade a los usuarios finales en el recibo de la luz, cuyos precios ya han subido en el último mes: en febrero el servicio de electricidad tuvo un alza anual del 21,36%, según el Dane.

Pero lo anterior también ha generado fuertes choques entre los diferentes actores de la cadena. Por un lado, los comercializadores afirman que, ante el aumento del consumo y la poca oferta por medio de contratos a largo plazo, deben adquirir más energía en bolsa pero a precios muy altos, lo que finalmente se trasladará a los usuarios; sin embargo, las generadoras recuerdan que la tarifa de la luz que pagan los colombianos tiene varios componentes: generación, transmisión, distribución, comercialización, pérdidas y restricciones, y el impacto del precio de bolsa en la factura no supera el 7%.

Además, señalan que solo el 20% de la energía que se consume en el país se adquiere en la bolsa.

Lo cierto es que, según advirtió XM, el consumo de energía está aumentando considerablemente, terminando marzo con un incremento de 8,31% frente al mismo mes de 2023. Pero la oferta no se encuentra en su mejor momento, pues el volumen de los embalses ya bajó a 31,86%, registrando valores inferiores a los mínimos históricos de los últimos 20 años, por lo que los riesgos.

Esto, en menor o mayor medida, terminaría afectado el bolsillo de los colombianos, sobre todo para aquellos cuyo suministro está a cargo de compañías que no cuentan con reservas y deben comprar en bolsa actualmente.

¿Qué está pasando?

La energía que usted consume en su casa u oficina es adquirida a empresas comercializadoras, quienes a su vez la compran a las generadoras. Y esta transacción se realiza de dos maneras: el 80% se hace a través de contratos de largo plazo, y el 20% restante por medio de la bolsa de energía.

El problema ahora es que el consumo se está disparando. Una de las razones es que el calor ha incrementado las compras de ventiladores y aires acondiciones.

De esta manera, a algunas comercializadoras les ha tocado contratar más energía por medio de la bolsa y a un precio mucho más caro.

“La compra por medio de contratos se realiza a través de una plataforma dispuesta por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), en la cual se les avisa a todos los generadores, y a quienes hacen transacciones de energía mayorista, cuáles comercializadoras están necesitando y qué cantidad. Lo que ha pasado es que los generadores no se están presentando dentro de esos procesos y han preferido ir a vender su energía en la bolsa. Eso ha hecho que algunos mercados, especialmente los que están expuestos a mayores riesgos, es decir, que atienden a comunidades vulnerables, tengan niveles de pérdidas más altos y un menor nivel de recaudo”, explicó Yulieth Porras, presidenta de Codisgen.

Agregó que, por ejemplo, en marzo hubo empresas que estuvieron hasta un 100% expuestas a la bolsa, como Enerbit, Empresa de Energía Eléctrica de Vichada, y Empresas de Servicios Públicos del Occidente Colombiano. Otras estuvieron expuestas entre un 80% y 40%, como Gestión Energética SAS, Empresa Municipal de Energía Eléctrica, Italcol Energía, Empresa de Energía del Arauca, Electrificadora del Huila, entre otras.

“Esta menor o mayor exposición no es porque las empresas hayan sido ineficientes en sus compras, es porque son mercados en donde las generadoras no han ofertado casi energía”, comentó Porras, y sostuvo que aunque las empresas estén comprando solo ese 20% de energía, ese mismo porcentaje, a un precio de más $1.000 pesos KWh, termina costando casi lo mismo que el 80% que se adquiere en contratos, teniendo en cuenta que el valor está, en promedio, en $300.

“Si tú necesitas 10 huevos y finalmente compras ocho a $300, que a eso está el kilovatio en contratos, te vas a gastar $2.400. Pero si te tocó comprar los dos huevos adicionales a un precio de $1.020, quiere decir que te vas a gastar 2.040 solo en ese 20%”.

Infográfico

¿Qué responden las generadoras?

Sobre esta sensación de que no se está cobrando la generación de energía de manera justa, Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), explicó en su cuenta de X que las empresas no ponen caprichosamente los precios en la bolsa ni existe un precio de referencia esperado.

Destacó que es “importante entender que los precios se forman por un delicado equilibrio entre la oferta (cantidad de energía disponible) y la demanda (consumo de los usuarios) de cada día y cada hora. Y se afectan por la cantidad de lluvias: si llueve o se espera que llueva más (donde están los embalses), el precio baja; si llueve menos o se espera que llueva menos, el precio sube. Una dinámica económica natural. Ejemplo: si hay cosecha de papa y tenemos mucha cantidad, el precio de la papa baja; si la papa está escasa, su precio sube”.

Asimismo, insistió en que así haya aumentos importantes en la bolsa, en un momento específico como el fenómeno de El Niño, estos no se trasladarán a la factura en las mismas proporciones, porque la regulación no lo permite. “Recordemos que hay varios componentes de la tarifa de energía: generación, transmisión, distribución, comercialización, pérdidas y restricciones. Entonces el impacto de este precio de bolsa en la factura de los usuarios no es más del 7%”, porque el precio en bolsa solo afecta parte del componente de generación.

Frente a esto, Porras aseguró que así los comercializadores tengan un límite para subir las tarifas de los usuarios, se comienzan a acumular unos saldos que finalmente termina pagando el usuario futuro.

De hecho, Santiago Posso, gerente general de Air-e, en entrevista pasada con este diario afirmó que la mayor demanda de energía tuvo un impacto directo en la exposición de la compañía en el mercado bursátil: “Aunque en enero de 2023 la exposición de la empresa era mínima, alcanzando apenas un 5%, para septiembre aumentó drásticamente al 30%. Esta situación se reflejó en un aumento exorbitante en los precios en la bolsa de energía, llegando a superar los $1.500 pesos y cuadruplicando los costos de la energía en términos generales. Este efecto tuvo un impacto directo en los usuarios y las comercializadoras”.

En tiempos normales, un 80% de la energía del país se produce con agua, mientras que en la sequía la generación térmica puede aumentar hasta un 50%, la cual es más cara al ser con carbón y gas. Sin embargo, desde Codisgen critican que quienes estén poniendo los precios más elevados sean las plantas hídricas, pues su generación es más barata.

Al respecto, Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Generadoras (Andeg), explicó que los hídricos siempre son quienes ponen el precio, ya sea porque haya mucha o poca agua.

“Esto sucede porque ellos ofrecen precios más estables, sus costos no se mueven mucho y son quienes tienen que determinar qué tanto guardan agua o qué tanto la usan. Entonces, así estemos en un momento de escasez, ellos son los que suben el precio para que las térmicas puedan entrar a generar. Este precio hoy lo que está reflejando es que no hay casi agua”, manifestó Castañeda.

Los contratos a largo plazo

Como una medida para aliviar las tarifas, la Creg, a través de la Resolución 101 036 de 2024, aprobó en febrero una nueva regulación que propone un esquema diferente de reglas: los generadores y comercializadores podrán firmar directamente contratos durante dos años a partir del 1° de marzo, es decir, hasta el 28 de febrero de 2026.

Este mecanismo, que es voluntario, busca reducir la cantidad de energía que se tiene que transar en la bolsa en momentos en que su precio es volátil.

En este sentido, el ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, indicó que bajo este modelo ya se han logrado 58 contratos entre las empresas. “Con esto hemos logrado que haya más energía contratada, para que no se tenga que acudir tanto a la bolsa y que las fluctuaciones no le peguen tanto al bolsillo de los colombianos”, dijo.

Generadoras como Isagen, por ejemplo, ya ofertaron 6,150 GWh para ser entregados a comercializadores que atienden mercado regulado. Esta cantidad de energía representa cerca del 40% de la producción anual media de la compañía, y puede abastecer la demanda de aproximadamente 4 millones de personas.

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