Más de 400 muertos deja un terremoto ocurrido en la frontera de ambos países, una zona además de condiciones económicas precarias y con unidades médicas limitadas, lo cual ha dificultado la atención a los heridos.
Se trató de un seísmo de 7,3 grados que destruyó barrios enteros. Las mayores complicaciones se presentan porque se trata de una región con pueblos apartados e incomunicados sobre los cuales se tienen pocos datos de los daños que ocasionó el fenómeno. Además de la destrucción que causa allí el Estado Islámico, ahora se suma la naturaleza.
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