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02 de diciembre de 2023
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Así como la llegada de internet en los 80, el auge de las páginas web en los 2000 o el estallido digital de las redes sociales y las aplicaciones móviles en los últimos 13 años, la inteligencia artificial (IA) generativa ChatGPT, lanzada por la empresa OpenAI el 30 de noviembre de 2022, cambió las reglas del juego en la competitiva y veloz industria tecnológica.

En este tiempo la herramienta ha generado lo que en tecnología se conoce como hype, y es que todo el mundo la ha querido usar. En sus primeros cinco días de funcionamiento logró un millón de usuarios. Para Spotify conseguir esta misma cifra en 2008 tuvo que esperar cinco meses, Facebook (2004) 10 meses y Netflix (1999) tres años. El rápido ascenso de ChatGPT representó un punto de inflexión en el campo de la IA.

Para el español Enrique Serrano, presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial y Big Data de AMETIC, estamos ante una democratización total de este tipo de servicios, lo cual permitió abrir el camino de una nueva industria basada en la IA generativa. ChatGPT compite con otros gigantes como Bard (Google), Copilot (Microsoft) y el recién presentado por Amazon: Amazon Q.

La llegada de ChatGPT también representó un espaldarazo para otras tecnologías que se soportan en IA generativa. En otras palabras, les permitió dar un salto en cuanto a apropiación, que se dieran a conocer, como fue el caso de DALL-E o MidJourney que sirven para crear imágenes a partir de texto, solo por mencionar algunos.

“ChatGPT es un verdadero compañero de viaje para hacer cualquier tipo de consulta. Hay una adopción masiva, universal y un uso directo de la aplicación, todo esto implica un uso continuado a mediano plazo que asegura la viabilidad de este tipo de solución. Esto es muy positivo desde el punto de vista de la escala tecnológica porque lleva a tomar importantes decisiones de inversión de OpenIA”, dijo Serrano.

Se convirtió en un asistente de cabecera que tenemos a la mano a través de aplicaciones móviles y con niveles de respuesta en tiempo real. Según el sitio Similarweb, los Millennials (de 25 a 34 años) es el grupo poblacional que mayor afinidad o adaptación ha tenido con la plataforma porque pueden ver en ella una aliada. Es decir, una opción para mejorar la productividad en el trabajo o el estudio universitario, y en el mercado marcar la diferencia frente a otros. Son personas que no le tienen tanto miedo a probar tecnologías diferentes. En preferencia de uso le sigue la Generación Z (de 18 a 24 años) que también seguramente la utilizarán para hacer las tareas.

Algunas de las características de la chatbot llegaron a reemplazar acciones que antes no generaban tanto valor como verificar la ortografía de un texto, hacer una traducción simultánea, generar resúmenes de temas no muy técnicos, contextualizar rápidamente sobre el estado del arte de un tema científico en particular, entre otras.

Ante este panorama, Iván Darío Berrío, docente de la Institución Universitaria ITM, dijo que a largo plazo vendrán problemas relacionados con plagios y asuntos complejos por el uso de este tipo de herramientas de IA. “Viene un momento de resignificación para el campo académico, estamos entrando al siglo de las preguntas correctas, porque las respuestas ya están en estos modelos”, comentó.

Otro punto a destacar es el papel de YouTube en la generación de tráfico social a la versión escritorio de ChatGPT: le aporta el 71%. En gran medida esto se debe a que la plataforma de videos funciona con una dinámica pensada en el aprendizaje y los creadores de contenidos que se dedican a ofrecer formatos con valor agregado como tutoriales, ejemplos y casos de uso.

Los desarrolladores son otro nicho valioso para esta IA. Una encuesta de la plataforma Stack Overflow realizada en mayo pasado a 47.195 desarrolladores profesionales reveló que el 87 % de los consultados utiliza ChatGPT con regularidad para sacar adelante sus proyectos. En el segundo lugar se ubicó Bing AI (20 %). Hay quienes la usan para, por ejemplo, encontrar un error de código de Python. Se convirtieron en un aliado. También están los desarrolladores que producen dentro de ChatGPT y que le sacan provecho a la suite de herramientas que ofrece OpenAI.

Jorge Jaramillo es el CEO de Strong, una agencia de marketing orgánico y datos enfocada en SEO (optimización en motores de búsqueda), y dijo que en estos 12 últimos meses ChatGPT ha tenido notables avances, sobre todo con lo que ha pasado con la versión 4 que aumentó las palabras de contexto para responder y ahora tiene la capacidad de procesar textos, imágenes y videos.

“La herramienta sí cambió la experiencia de navegar en internet, pero no se la cambió a todo el mundo porque mucha gente la usó un par de veces y hasta ahí. Sin embargo, sí hay una cantidad de usuarios recurrentes que entran y realizan, por ejemplo, traducciones o programan tareas que antes se hacían en otras plataformas. También hubo una especie de alarma un poco dramática sobre la posible desaparición de los buscadores, pero la realidad es otra, la gente empezará a familiarizarse más con los sitios web”, dijo.

El otro lado de...

En el novelón de ChatGPT este último año no todo ha sido tan positivo. De acuerdo con Similarweb, la IA de OpenAI sufrió un descenso en el número de visitas entre los meses de junio y agosto. “Era de esperarse que no se mantuviera la tendencia en crecimiento, los números son más bajos comparados a cuando salió porque al principio se debió a la emoción, un tema nuevo, mucha gente entró y la utilizó, pero no le dieron un real uso o simplemente se quedaron con las primeras impresiones”, explicó Jaramillo.

A esto se suma el reciente despido y posterior regreso de Sam Altman, el director ejecutivo de OpenAI. Su salida provocó que más de 700 personas de la compañía amenazaran con irse y unirse a Microsoft. Cuando volvió y las aguas se calmaron, se comenzó a decir que su reintegro podría marcar el inicio de una nueva era para la startup. “Nunca antes habíamos visto cómo una persona que lidera un proyecto de este tipo logra un poder en tan poco tiempo”, dijo Serrano.

OpenIA es una empresa que aún genera pérdidas millonarias, porque por ahora no ha recuperado los 540 millones de dólares que invirtió en 2022 para el desarrollo de ChatGPT. Y no lo ha logrado porque sencillamente no le interesa: su objetivo actual es conseguir una hegemonía en el mercado, poner un precedente, ser los pioneros y, sobre todo, convertirse en la opción por defecto, la automática, reto que ya está cumpliendo.

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