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¿Por qué podría ser letal para los humanos contraer una infección bacteriana?

Este año fueron virales dos casos que, en Colombia, abrieron la discusión sobre las bacterias. Aquí una explicación.

  • Las bacterias pueden causar infecciones y afectar órganos como los pulmones, el corazón y los riñones. FOTO: GETTY
    Las bacterias pueden causar infecciones y afectar órganos como los pulmones, el corazón y los riñones. FOTO: GETTY
09 de diciembre de 2023
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Recordar la historia de Mathías Uribe, el joven paisa que a sus 14 años perdió sus cuatro extremidades a causa de la bacteria streptococo del grupo A, que pudo haber contraído en una playa o un lago y, el caso de Stefanía Villamizar, la niña de diez años que falleció por una meningoencefalitis (infección que afecta al cerebro) causada por una ameba que contrajo en Santa Marta, abre la conversación sobre estos microorganismos que podrían llevar a desenlaces trágicos.

Para saber más: Familia de joven paisa que perdió extremidades tras contraer agresiva bacteria pide ayuda

Estos casos, aunque poco frecuentes, pueden ocurrir con ciertos patógenos, que la gente ha nombrado coloquialmente como “bacteria come carne”, en el caso de Matías, y “bacteria come cerebros”, en el caso de Stefanía Villamizar.

¿Qué se sabe realmente de estos parásitos? Ubier Gómez, médico toxicólogo y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, explicó que la bacteria a la que nombran coloquialmente como “come carne” causa fascitis necrotizante, un diagnóstico que requiere una intervención rápida para prevenir desenlaces fatídicos.

Los tipos de bacterias que causan esta condición son los estreptococos del grupo A y otras bacterias que viven en el agua, incluidas las del género Vibrio vulnificus, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

“La fascitis necrotizante es una infección que afecta la piel y se extiende a través del tejido celular subcutáneo. Nosotros tenemos unas estructuras llamadas facias que protegen a los músculos y esta bacteria pasa por ellas como si fuesen una autopista, destruye las facias y también el tejido muscular”, explicó.

Un dato es que alrededor del 20 % de los pacientes que sufren fascitis necrotizante fallecen, según el New York State Department of Health.

Refiriéndose al caso específico de Mathías, el experto dijo que este tipo de bacterias producen el síndrome de shock tóxico estreptocócico (STSS, por sus siglas en inglés), que genera la liberación de bacterias que producen daños en órganos como los pulmones, riñones, hígado y corazón y, a su vez, produce una hipoperfusión, imposibilitando que llegue suficiente sangre y oxígeno a las extremidades.

Según los médicos estadounidenses que reportaron el caso clínico de Mathías, la bacteria ingresó a su organismo afectando inicialmente sus pulmones y luego su corazón, lo que provocó un choque tóxico que lo dejó sin oxígeno por seis minutos. Estuvo a punto de morir.

La probabilidad de que una persona se infecte por uno de estos parásitos es relativamente baja, según el experto, pero es más probable que ocurra en personas inmunosuprimidas como aquellas que están en tratamiento de quimioterapia. En las personas sanas, la respuesta natural y más frecuente por parte del sistema inmune, es combatir al parásito y ganar para no enfermarse.

¿Cómo se infecta? El médico explicó que la bacteria generalmente se adquiere por medio de una herida localizada, ya sea punzante como el chuzón de una jeringa, por cuchillo o incluso una quirúrgica. A veces, ni siquiera se requiere de una, pues un golpe intenso puede bastar para entrar en contacto con el patógeno. También puede ocurrir por raspones y quemaduras.

En Estados Unidos cada año se producen entre 10.000 y 15.000 casos de enfermedades por esta bacteria y causa más de 2.000 descesos.

¿Y la “come cerebros”? El caso de Stefanía Villamizar ocurrió en junio de este año pero apenas su historia se viralizó en noviembre, luego de que el Instituto Nacional de Salud (INS) revelara el agente infeccioso que causó la muerte de la pequeña que, según la familia, contrajo en una piscina en un hotel de Santa Marta.

Aunque la gente y la prensa lo llamó la “bacteria come cerebros”, la entidad de salud concluyó que se trató de una ameba —del grupo de los protozoos— que al contraerla, produce una infección cerebral llamada meningoencefalitis amebiana primaria.

“Hay un tipo de amibas de vida libre (Naegleria y Acanthamoeba) que se adquieren en aguas estancadas, por la nariz y llegan al sistema nervioso central causando la meningoencefalitis. Realmente no es que se coman al cerebro, sino que causan una inflamación severa que en muchos casos lleva a la muerte”, explicó el médico Sigifredo Ospina, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad EIA.

Por su lado, el docente de la U de A, Ubier Gómez, explicó que la ameba causa daño en el tejido cerebral y es mortal en el 97 % de los casos. Al ser un caso poco frecuente, es difícil para los médicos diagnosticarlo de manera temprana y esto también agrava la situación.

Los expertos recomiendan tener cuidado al sumergirse en fuentes de agua dulce templada como lagos, ríos y aguas termales. Estos parásitos se contraen principalmente por vía respiratoria, por lo que hacen el llamado a usar pinzas en la nariz al momento de sumergirse en este tipo de aguas.

En el mundo, habitan miles de millones de bacterias. Nuestro sistema inmune siempre está combatiéndolas, sin embargo, hay casos específicos donde ellas ganan. Además, actualmente varios de estos patógenos se han fortalecido por el uso indiscrminado de antibióticos, una de las problemáticas actuales en el sector de la salud.

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Bacterias resistentes a los antibióticos

Una de las preocupaciones actuales de los médicos son las bacterias resistentes a los antibióticos. Son bacterias comunes y corrientes que ya no responden a los antibióticos creados para eliminarlos y continúan multiplicándose. Esto ocurre por el uso indiscriminado de antibióticos y por la automedicación, ya que estos parásitos encuentran nuevas maneras de evitar los efectos de los medicamentos usados para tratar las infecciones que ocasionan. Estas son difíciles y algunas veces, casi imposibles de tratar.

En muchos casos, las infecciones resistentes requieren estadías hospitalarias extensas, consultas adicionales de seguimiento con el médico y alternativas costosas y tóxicas, según los CDC.

“Es importante recordarle a la comunidad que no se automedique, muchas personas se autorecetan antibióticos para enfermedades virales y esto es un mal uso del medicamento”, expresó Sigifredo Ospina de la Universidad EIA.

Por ejemplo, en Estados Unidos cada año se recetan aproximadamente 47 millones de tratamientos con antibióticos para infecciones que no los necesitan como resfriados y la influenza.

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