Recibir un mensaje por WhatsApp que diga “se cancela la reunión” o “nos vemos mañana para estudiar”, se ha vuelto cotidiano en los usuarios del servicio de mensajería instantánea que, además de darle un uso recreacional, lo utilizan como herramienta de comunicación con compañeros de trabajo y estudio.
No nos encontramos ante la desaparición del correo electrónico, sin embargo, su uso sí se ha desestimulado y los usuarios que frecuentaban alguno de los servidores como Gmail, Outlook o Yahoo, están migrando a aplicaciones como Whatsapp, donde pueden tratar distintos asuntos entre la formalidad y la informalidad.
“Algo que ya se ve cotidianamente son los chat laborales, a veces los administradores los diferencian, ya que en uno se usan chistes y temas coloquiales y el otro es usado para asuntos más serios como planear una reunión”, comenta el comunicador social periodista, Carlos Mario Cano Restrepo, coordinador del convenio Prensa Escuela con la Universidad Pontificia Bolivariana.
Para Cano Restrepo, que Facebook haya decidido comprar WhatsApp a mediados de este año, radica especialmente en que las personas están dedicando gran parte de su actividad diaria a comunicarse por medio de esta aplicación.
Los usuarios
Aunque las personas que tienen una vida estudiantil o laboral activa acostumbran a revisar sus cuentas de correo electrónico diariamente, el acceso a estas aún es fallido en algunos teléfonos inteligentes, mientras que ingresar a aplicaciones como WhatsApp es más atractivo y rápido porque prescinde de requisitos como el nombre de usuario y la contraseña.
Para Isabel Calderón, quien hace parte de un grupo de trabajo en WhatsApp llamado “Contenidos Oficial” en su oficina, es más fácil acordar reuniones laborales por esta aplicación “porque se puede llegar a acuerdos más rápido. Los mensajes instantáneos siempre toman menos tiempo y esfuerzo. Por correo muchas veces hay que esperar a que los lean, respondan al rato y no se genera una conversación entre todos de manera tan práctica”.
Ella y sus compañeros de oficina intercambian en el chat información sobre sus labores, planean reuniones o se solicitan favores relacionados con su dinámica laboral.
“En algunas ocasiones tener chats de trabajo en WhatsApp puede que no sea tan apropiado, especialmente cuando uno se quiere desconectar después de la jornada laboral o en los tiempos libres y fines de semana, pero indudablemente es mucho más ágil la comunicación”, comenta Isabel.
Katerin Panesso, quien pertenece al mismo grupo de Isabel, cree que es más eficaz porque puede saber si ya otros leyeron su mensaje.
“También puedo enviar mensajes de voz de manera rápida y ágil y si necesito llamar a alguno de los contactos del grupo, sencillamente marco y ya”, afirma.
Ventajas y desventajas
Para Carlos Mario Cano Ramírez, psicólogo, politólogo y docente de la Universidad Ponticia Bolivariana, es importante tener claras las funciones tanto del correo electrónico como de WhatsApp. Según él, la aplicación permite una conversación directa entre los usuarios pero está limitada, por ejemplo, para enviar grandes archivos.
“Lo que está haciendo WhatsApp con el correo es quitarle la espontaneidad que tenía antes. Hace unos años, a través del mail, había conversaciones itinerantes, básicas, serias; ya su uso está limitándose al envío de grandes cantidades de información, la alimentación de bases de datos y de mensajes formales e institucionales”, apunta Cano Ramírez.
Por ahora, muchas personas siguen migrando a WhatsApp por facilidad y por el carácter de su trabajo. Esta tendencia seguirá seguramente en aumento ya que los nativos digitales han crecido en una época en la que el servicio de correo electrónico ha perdido fuerza mientras que la mensajería instantánea crece más cada día.
mil millones de dólares pagó Facebook para la adquisición de WhatsApp en febrero de este año.