En diciembre las metas fitness desaparecen, o se suavizan un poco, y se le abre paso a lo que algunos conocen como la “dieta de la ch”: chicharrón, chorizo y chunchurria. Después llega enero y con él, el remordimiento, pero esa morcilla (o esas) que se comió de más no tienen que ser una carga para todo el nuevo año. Desde su casa puede realizar rutinas que le sugieren diferentes aplicaciones disponibles en las tiendas de sus dispositivos móviles.
A su propio ritmo puede empezar a practicar series de ejercicios que le ayuden a bajar esos permisos gastronómicos que se concedió en las vacaciones. Su celular se puede convertir en su entrenador personal, eso sí, siendo consciente de su condición física y consultando con frecuencia a su médico.