El lugar de trabajo puede convertirse en un ambiente innovador, la clave está en abrir espacios y dejar de temer a salir de los esquemas. Foto: Shutterstock.
El mundo se mueve a una velocidad abrumadora. Día tras día nuevos inventos, desarrollos y tecnologías llegan a nuestras manos, mientras pasamos las horas frente a la pantalla del computador de la oficina completando labores rutinarias que parecen no acabar. ¿Por qué a nosotros no se nos ocurren esas ideas revolucionarias que cambian el mundo? Parece muy fácil para Mark Zuckerberg o Steve Jobs, pero nosotros ni siquiera podemos pensar en una manera de hacer más eficiente aquel proceso en la empresa o tenemos problemas para darle impacto a la campaña de ventas que estamos trabajando.
No se necesita ser un genio para tener una buena idea, se trata de pensar un poco más allá. Cada uno tiene una formación y una experiencia personal que hace que su forma de ver el mundo sea única, solo tiene que usar esa visión particular para crear cosas diferentes. Eso lo explica Carlos Echavarría, gerente de Formactiva: “Hay dos tipos de conocimiento, el horizontal, que vamos adquiriendo en otras disciplinas,...