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De mariposario a sueño en París: la historia de la Casa de las Mariposas en El Retiro, Antioquia

En este municipio del Oriente del departamento, estos lepidópteros cuentan con un hogar, una vida y personas que los cuidan. Si usted o alguien de su entorno desean sumarse a esta causa, pueden hacer su aporte económico a la cuenta de ahorros Bancolombia 41500016785, a nombre de Corcemar (Casa de Mariposas).

  • Juliana Villada, líder de Casa de Mariposas, acompañada de Salomé, Antonella y Mariángel. Todas sueñan con ir a París. FOTO Andrés Duque.
    Juliana Villada, líder de Casa de Mariposas, acompañada de Salomé, Antonella y Mariángel. Todas sueñan con ir a París. FOTO Andrés Duque.
  • Una de las niñas investigadoras con una mariposa en sus dedos antes de liberarla. FOTO Santiago Yepes Vidal.
    Una de las niñas investigadoras con una mariposa en sus dedos antes de liberarla. FOTO Santiago Yepes Vidal.
  • En la Corporación Casa de Mariposas estudian todos los ciclos de vida de estos insectos. FOTO Santiago Yepes Vidal.
    En la Corporación Casa de Mariposas estudian todos los ciclos de vida de estos insectos. FOTO Santiago Yepes Vidal.
hace 44 minutos
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Las mariposas rara vez permanecen quietas. Nacen, se transforman y emprenden vuelo. Quizá por eso la historia de esta corporación que está ubicada en la vereda El Portento de El Retiro, Oriente antioqueño, parece seguir el mismo ciclo biológico que durante más de dos décadas sus integrantes se han dedicado a estudiar.

Lo que hoy es una entidad de investigación ambiental sin ánimo de lucro reconocida por formar niños y jóvenes en ciencia comunitaria, comenzó hace más de veinte años como un pequeño mariposario instalado en una escuela rural. Sobrevivió al cierre de un proyecto, a la incertidumbre de quedarse sin sede y al reto de continuar con ese legado que tardó años en forjarse. Hoy, sus alas proyectan un buen destino.

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Todo comenzó a principios de este milenio, cuando Gloria Bermúdez y Nora Londoño, precursoras en gran medida de lo que hoy es una realidad, impulsaron la creación de un espacio dedicado al estudio y conservación de las mariposas en el Centro Educativo Rural El Portento.

En 2003 ese sueño tomó forma con la apertura del mariposario, un proyecto que funcionó gracias a un comodato con la Alcaldía de Medellín y que rápidamente se convirtió en un referente para estudiantes, investigadores y visitantes. Pero el objetivo nunca fue únicamente exhibir mariposas.

Una de las niñas investigadoras con una mariposa en sus dedos antes de liberarla. FOTO Santiago Yepes Vidal.
Una de las niñas investigadoras con una mariposa en sus dedos antes de liberarla. FOTO Santiago Yepes Vidal.

Mientras muchos mariposarios del país están orientados al turismo o a mostrar ejemplares en estado adulto, en El Portento decidieron concentrarse en algo mucho más complejo: comprender cada etapa de la vida de estos insectos. Desde el huevo hasta la oruga, la crisálida y finalmente la mariposa.

Con el paso de los años, decenas de niños de la vereda comenzaron a participar en las actividades. Aprendían a identificar plantas hospederas, a registrar datos científicos, a observar comportamientos y a comprender la estrecha relación entre las mariposas y los ecosistemas que las rodean. Sin proponérselo, el mariposario estaba formando una nueva generación de investigadores ambientales. Pero infortunadamente ocurrió algo inesperado.

Un cierre que parecía el final

Durante 16 años el proyecto permaneció en la escuela rural, sin embargo, en 2019 llegó uno de los momentos más difíciles de su historia.

El comodato mediante el cual funcionaba el mariposario llegó a su fin, y el espacio donde durante años se habían desarrollado investigaciones dejó de estar disponible. Para muchos significó el cierre definitivo, incluso, fue un hecho que generó gran polémica entre los habitantes del Oriente antioqueño.

Lo triste es que después de todo, desaparecía la infraestructura que durante más de una década había servido como laboratorio vivo para cientos de personas. Las razones, en su momento, las explicó el entonces secretario de Asuntos Administrativos y Bienes de la Alcaldía de Medellín, José Raúl Botero.

“Allí se había perdido el sentido para lo que fue creado el lugar, ya no era para la actividad investigativa de los niños sino para la venta de plantas, y la alcaldía no podía permitir que a un bien de su propiedad otros le sacaran usufructo”, fueron sus declaraciones en 2019.

Como respuesta, Juliana Villada Sáenz, quien es la actual líder de la Corporación Casa de las Mariposas y una apasionada por estudiarlas, expuso que si bien ese espacio no era propio sino del Municipio y este podía disponer de él cuando deseara, lo lamentable era que lo hubieran hecho de una manera tan abrupta, pues según su testimonio hace 7 años, con el cierre y desmonte se perdió una colección de 63 especies de mariposas, 23 plantas hospederas y las repisas en las que las colecciones estaban montadas.

A pesar de todo eso y un sinfín de dificultades que parecían imposibles de resolver, quienes habían construido el proyecto entendían que el verdadero patrimonio no eran las instalaciones sino el conocimiento acumulado, las colecciones de plantas, las investigaciones y la comunidad.

De mariposario a corporación

Lejos de resignarse, la profesora Juliana y quienes decidieron continuar en el proyecto iniciaron una nueva etapa. Crearon y pusieron en marcha la Corporación Centro de Investigación y Conservación Casa de Mariposas, para la cual tramitaron un registro ante la Cámara de Comercio. Esta organización asumió el legado del antiguo mariposario y le dio una nueva identidad. Aunque continúa en la vereda El Portento y cerca a la escuela donde todo comenzó, la corporación funciona hoy en otro predio, desde donde desarrolla cada una de sus actividades científicas.

La transición no fue fácil, hubo que trasladar colecciones vivas, reorganizar espacios y reconstruir buena parte de las instalaciones necesarias para mantener las especies. Lo bueno es que todo esto sirvió para ampliar el alcance del proyecto.

En la Corporación Casa de Mariposas estudian todos los ciclos de vida de estos insectos. FOTO Santiago Yepes Vidal.
En la Corporación Casa de Mariposas estudian todos los ciclos de vida de estos insectos. FOTO Santiago Yepes Vidal.

En estos seis años de funcionamiento formal, la corporación ha fortalecido su trabajo alrededor de tres pilares: investigación científica, conservación de las mariposas y educación ambiental. Se dedica no solo al cuidado de estos insectos, sino también a la protección de las plantas de las cuales dependen para sobrevivir. Hoy día, 18 niños hacen parte de Casa de Mariposas.

Precisamente, por entender tan bien todo lo que conlleva dicha labor, tres pequeñas integrantes de la corporación recibieron una invitación a un evento internacional que no se quieren perder por nada del mundo.

Un sueño llamado París

Salomé Luján, de 14 años, y Antonella Álvarez y Mariángel Villada, de 12, han viajado a varias ciudades de Colombia a presentar sus proyectos de investigación sobre las mariposas, pero esta sería su primera experiencia en Europa, un viaje con el que sueñan, pero para el que aún no tienen los recursos suficientes.

Estas tres niñas anhelan ir a París a la Feria ESI 2026, un evento internacional que reúne a investigadores, educadores, conservacionistas y líderes de diversos países con el propósito de intercambiar conocimientos, experiencias y estrategias relacionadas con la ciencia, que se llevará a cabo entre el 18 y el 22 de septiembre de 2026.

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Para lograrlo, necesitan aproximadamente $55 millones para cubrir los gastos de ellas tres y de dos talleristas acompañantes. En este monto estarían incluidos los tiquetes, el transporte en Francia, el alojamiento, la alimentación y la inscripción al evento.

Puesto que para una organización comunitaria sin ánimo de lucro reunir esa suma representa un esfuerzo considerable, adelantan campañas de apoyo y buscan aliados institucionales, empresas y ciudadanos que quieran contribuir para hacer realidad este sueño.

“En un primer momento no nos creíamos la noticia, pensamos que era una broma (risas). Pero después de entender que sí era verdad empezamos a investigar más y a prepararnos para ese momento. Ojalá podamos ir”, dijo Salomé, muy esperanzada en que ese ‘milagro’ pueda cumplirse.

Su participación sería la oportunidad perfecta para compartir más de dos décadas de trabajo comunitario, el legado de quienes fundaron el antiguo mariposario de El Portento y, a su vez, demostrar que en una vereda de Antioquia también es posible formar investigadores capaces de representar a Colombia en uno de los escenarios científicos más importantes del mundo.

Si usted o alguien de su entorno desean sumarse a esta causa, pueden hacer su aporte económico a la cuenta de ahorros Bancolombia 41500016785, a nombre de Corcemar (Casa de Mariposas).

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