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Siguen agresiones y obstrucción a la prensa en regiones de Antioquia

Gremios periodísticos manifestaron preocupación porque varios periodistas amenazados no cuentan con esquemas de seguridad por parte del Estado.

  • A la dificultad de acceso a la información, para muchos comunicados, en las distintas regiones de Antioquia se suman las amenazas y la obstrucción a su trabajo periodístico. FOTO Donaldo Zuluaga
    A la dificultad de acceso a la información, para muchos comunicados, en las distintas regiones de Antioquia se suman las amenazas y la obstrucción a su trabajo periodístico. FOTO Donaldo Zuluaga
28 de septiembre de 2015
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D e los 30 periodistas que han recibido amenazas, o los grupos armados han obstaculizado su labor en los últimos dos años en diversas regiones de Antioquia, solo seis comunicadores tienen esquemas de seguridad.

Así lo reveló el comunicador Óscar Morales, delegado en este departamento de la Federación Colombiana de Periodistas.

Comentó que esta situación se ha presentado en todas las regiones del departamento, excepto en el Suroeste antioqueño.

Especificó que la región más difícil para los comunicadores sigue siendo el Bajo Cauca, con seis periodistas que han reportado amenazas.

Agregó que en Medellín hay cinco casos, pero dos corresponden a periodistas de Briceño que llegaron a la ciudad en busca de protección, pero siguen trabajando desde esta capital.

Morales recordó que un reciente informe de Reporteros Sin Fronteras reveló que Antioquia es el segundo departamento de Colombia donde más periodistas hay amenazados o se ha presentado interferencia en su trabajo.

En el caso de los ocho judicializados por la muerte de Luis Carlos Cervantes, en agosto de 2014, en Tarazá, Bajo Cauca antioqueño, dijo que se ha avanzado en la investigación, pero aún no se conoce quiénes fueron los determinadores de este crimen.

Anotó que las amenazas vienen de todos los sectores, tanto de grupos armados ilegales y guerrilla, como de miembros de entidades oficiales y políticos corruptos.

En el país

Pedro Vaca, secretario de la Federación para la Libertad de Prensa, Flip, señaló que este año tenían un registro de 133 periodistas víctimas de algún tipo de agresión en Colombia, frente a 166 de todo 2014.

En estas agresiones se cuentan dos homicidios: uno el 14 de febrero, en El Doncello, Caquetá, donde la víctima fue Luis Antonio Peralta, y el segundo, el de Flor Alba Núñez, el 10 de septiembre, en Pitalito, Huila. Se investiga el asesinato de otra periodista este fin de semana en Cesar, pero la Policía dijo que fue un caso de hurto.

Además ha habido, 46 casos de obstrucción a la labor periodística, 44 amenazas, 12 agresiones físicas, 16 episodios de estigmatización, ocho ataques a la infraestructura de los medios y uno de secuestro.

“Estamos preocupados porque los requisitos para darles protección a los periodistas de medios de comunicación de las regiones son muy exigentes y el tratamiento es diferente a los que les ofrecen a los de medios nacionales con sedes en las grandes capitales”, se lamentó el dirigente.

Señaló que con algunos periodistas que en las regiones han obtenido un esquema de protección, por ejemplo en Antioquia, se están presentando inconvenientes de implementación, como carros que no funcionan y escoltas sin viáticos.

La Flip dijo en un análisis sobre el índice de libertad de expresión y acceso a la información del Proyecto Antonio Nariño, que Antioquia es la región con peores resultados respecto a la impunidad en agresiones contra periodistas.

Consultada, una funcionaria de la Unidad Nacional de Protección se limitó a decir que los esquemas de seguridad se montan de acuerdo con un estudio de seguridad de la persona que hace la solicitud.

Leiderman Ortiz, fundador del periódico La Verdad del Pueblo, de Caucasia, en el Bajo Cauca, a quien grupos armados le detonaron una granada de fragmentación en el frente de su casa, relató que hace dos meses la Policía capturó al cabecilla de los grupos armados ilegales de la región, alias “Darío”, quien había ofrecido $50 millones a quien lo asesinara, pero aún no se siente tranquilo, porque en esa región se ha demostrado que estas organizaciones armadas no amenazan sino que atacan aprovechando cualquier descuido.

A pesar de tener un esquema de seguridad y de los contundentes operativos de la Policía contra las bandas criminales, reconoció que aún siente angustia y zozobra por las situaciones que ha enfrentado por denunciar la corrupción y a las bandas criminales.

El periodista Álvaro Chedid, de Zaragoza, dijo que rechazó el carro blindado y los escoltas que le ofreció la Agencia Nacional de Protección, porque consideró que no era conveniente para su trabajo que lo hace en poblaciones pequeñas. Contó que la estrategia que está aplicando es la autoprotección evitando el desplazamiento a lugares de conflicto y la autocensura.

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