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Juntos pero no revueltos, así llega el ELN a negociar

Este lunes inicia otra negociación con esta guerrilla que, al parecer, no está tan unida como parece.

  • En Chocó (foto) hay cuatro frentes de guerra del ELN y dos compañías agrupadas en el frente de Guerra Occidental Omar Gómez. Allí sostienen una confrontación con el Clan del Golfo. FOTO archivo
    En Chocó (foto) hay cuatro frentes de guerra del ELN y dos compañías agrupadas en el frente de Guerra Occidental Omar Gómez. Allí sostienen una confrontación con el Clan del Golfo. FOTO archivo
Juntos pero no revueltos, así llega el ELN a negociar
Publicado el 20 de noviembre de 2022

La quinta oportunidad que tiene el ELN sobre esta tierra para hacer la paz estuvo precedida por un anuncio del jefe de esta guerrilla, Antonio García, quien propuso una tregua: “Proponemos que si no se quiere que se ataquen instalaciones militares, pues nosotros también podemos proponer que las instalaciones nuestras no se ataquen”.

La propuesta del jefe guerrillero fue tomada por analistas militares como “la muestra de que el grupo subversivo llega debilitado a la mesa de diálogos” debido a los diferentes golpes asestados por las Fuerzas Militares contra sus estructuras a lo largo y ancho del territorio colombiano, sumado a la guerra frontal que sostiene con grupos armados ilegales como el Clan del Golfo en Chocó y las disidencias de las Farc en Arauca, Cauca y Norte de Santander.

Los informes del ministerio de Defensa señalan que en 2021, debido a la presión de las Fuerzas Militares y de la Policía, se desmovilizaron 130 integrantes del ELN, sumados a los 126 desmovilizados, las 194 capturas y las 16 muertes en operaciones militares que se presentaron en 2020.

Pero más allá de las “neutralizaciones”, como se dice en el argot castrense, los registros de MinDefensa obtenidos por EL COLOMBIANO muestran la capacidad militar con la que llegaría el ELN a esta nueva etapa de negociaciones que, como adelantó este diario, inician este 21 de noviembre en Caracas, Venezuela.

Según datos oficiales, esta guerrilla llega con 5.397 integrantes de los cuales 2.587 están en armas, 2.653 son los llamados milicianos y los 157 restantes hacen parte del frente de guerra Urbano Nacional, con presencia en Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Medellín, Bucaramanga, Bogotá, Cali, Neiva y Barrancabermeja.

La presencia del ELN en el territorio colombiano estaría conformada por siete grandes estructuras o frentes de guerra que, a su vez, contienen otros grupos más pequeños denominadas frentes de guerra y que suman en total 70 subestructuras armadas ilegales en todo el territorio.

“Hemos detectado estructuras del ELN en 21 departamentos y en 167 municipios de Colombia, es decir, tienen presencia en el 18% del territorio nacional (ver mapa), lo que no significa que tengan gran capacidad militar para atacar nuestras tropas”, expresaron de Inteligencia Militar.

No obstante, y según informan de las mismas fuentes oficiales, el accionar de esta guerrilla contra la infraestructura aumentó entre enero y octubre de 2022 con 38 acciones ofensivas contra 30 en el mismo periodo en 2021, aunque se debe resaltar que en el tema de la voladura de oleoductos disminuyó al pasar de 27 acciones el año anterior a 19 en este 2022.

En cuanto a los ataques a las bases militares, choques armados con las Fuerzas Militares, retenes ilegales y emboscadas, pasaron de 22 acciones a 17 en el mismo periodo.

¿Crecieron o se estancaron?

El 17 de enero pasado una imagen se volvió viral no solo en Arauca sino en todo el país. Guerrilleros del ELN patrullaron las calles del caserío La Esmeralda en Arauquita en un acto que analistas del conflicto armado calificaron como un desafío al Gobierno nacional, pues a escasos 20 minutos del patrullaje, el entonces presidente Iván Duque, y su ministro de Defensa, Diego Molano, adelantaban un consejo de seguridad ante el recrudecimiento de la confrontación armada en ese departamento.

Esa misma semana el patrullaje se repitió en Tame y hasta realizaron un retén ilegal en el que secuestraron al soldado Ángel Modesto Saosa Dueñas (ya libre) mientras estaba de civil y de permiso.

La imagen volvió a repetirse un mes después cuando guerrilleros de camuflado, pañuelos e insignias del ELN y armas largas caminaron las calles de un sitio conocido como El 25, en al corregimiento La Gabarra, zona rural de Tibú, Norte de Santander.

Con estas acciones, dice el analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, lo que busca el ELN es mostrar su presencia, “decirle a la gente que siguen ahí, que en ese territorio sigue su dominio y que mandan aunque no hagan acciones de grandes dimensiones. También se muestran con acciones sociales para llegarles a las comunidades y ganarse su protección o favor”.

Sin embargo, su ubicación en las zonas históricas, su avance a otros territorios dejados por las Farc tras su desarme, y su aumento en número de hombres al pasar de 3.000 en el 2018 y 2019 a 5.000 en el 2022, no implicaría un fortalecimiento de esta guerrilla.

Sobre esto último, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, señala en su última investigación sobre este grupo subversivo llamada Balance sobre las dinámicas del ELN en Colombia 2018-2019-2020, que esta guerrilla ha crecido, pero no en las dimensiones en las que se ha informado.

“Contrario a lo que se afirma, el incremento en número de hombres en estos años no refiere consolidación o dominio, por el contrario lo que ha hecho el ELN es movilizarse y cometer acciones puntuales en algunos territorios, no son los mismos escenarios y tampoco los hechos son recurrentes”, dice el documento.

El análisis de Indepaz sostiene que el grupo guerrillero vive en los últimos años un declive institucional debido al deterioro de su imagen como actor sociopolítico organizador del territorio al pasar a ser referente de un “agente amenazante de las comunidades”, esto debido a la intensa confrontación que desencadenó que el grupo guerrillero acudiera al reclutamiento de menores de edad, a la instalación de artefactos explosivos improvisados, las amenazas y la estigmatización de los líderes sociales en los territorios.

“Esta situación se pensó en su momento como una expansión que se dio en medio de la dilatación del proceso de paz con el gobierno, donde importantes mandos con fuerte poder simbólico dentro de la organización y con capacidades militares buscaron fortalecerse. Sin embargo, la disputa con otros actores no les ha permitido establecerse en nuevos territorios”, señala el informe de Indepaz.

Esas disputas, que han debilitado fuertemente al grupo guerrillero, se han adelantado en zonas estratégicas para sus estructuras por su economía ilegal basada en el cobro de tarifas al narcotráfico por el establecimiento de laboratorios y por usar rutas donde tienen presencia, las extorsiones a contratistas y negociantes, el contrabando de gasolina y ganado en la frontera con Venezuela y su incidencia en la minería ilegal en estados de ese país como Amazonas, Zulia, Apure y Bolívar.

“El ELN mantiene la capacidad de su núcleo duro, pero no tiene suficientes mandos medios para una expansión sostenible; en las nuevas áreas de tránsito de incursiones esporádicas tiene fuertes choques con grupos narcoparamilitares y estira sus líneas a costa de debilitar la retaguardia como le ocurrió en Catatumbo, Nariño, Cauca y Chocó”, dice Indepaz.

Frente a su presencia en territorio venezolano, no se evidencia una consolidación de estructuras en ese país con una capacidad para maniobrar militarmente. “Aunque si hay presencia en Venezuela de sus campamentos, este grupo ha tomado ese territorio como retaguardia para huir de operaciones militares y resguardarse de la dura confrontación contra las disidencias de las Farc”, dice un analista de Inteligencia Militar.

A diferencia de la Segunda Marquetalia, que incluso habría recibido protección del gobierno venezolano evidenciada en la ayuda prestada a alias Iván Márquez, quien se recupera de un atentado en un hospital de Caracas, el analista agrega que el ELN no cuenta con una protección tan directa del régimen de Nicolás Maduro, lo que los hace más vulnerables.

¿Hay solidez política?

En entrevista con EL COLOMBIANO el pasado 2 de noviembre, el representante Especial del Secretario General de la ONU en Colombia y jefe de la Misión de Verificación del Acuerdo de Paz de la ONU, Carlos Ruiz Massieu, expresó que en viajes que hicieron para hablar con el ELN pudieron descubrir “que es un grupo que tiene decisiones a nivel nacional independientemente del accionar operativo que tenga como grupo armado”.

Sin embargo, la firmeza de un mando unificado es un asunto que preocupa a la cúpula del ELN y a los negociadores. Aunque este grupo subversivo cuenta con una jerarquía nacional, sigue siendo un grupo federal que después de golpes contundentes, ha visto emerger mandos medios que no comulgan del todo con las directrices del Comando Central, COCE.

“El federalismo no equivale a falta de unidad o cohesión, sino a las limitaciones de sus instancias nacionales para coordinar y cohesionar de manera permanente a sus estructuras territoriales”, señala la Fundación Ideas para la Paz, y sustenta su posición en que hay una brecha dentro los nuevos mandos medios y el COCE relacionada con la economía basada en la coca y otras economías ilícitas del grupo. Esto, debido a prácticas de estos mandos relacionadas con gustos extravagantes y gastos excéntricos de los recursos. “Estas brechas son más notorias en algunas subregiones en donde comportamientos contrarios a los preceptos formales de esta guerrilla no son sancionados o investigados por parte de las instancias internas correspondientes”, dice la Fundación.

A este panorama se suma el distanciamiento ya conocido de alias “Pablito”, jefe del ELN en Arauca, quien aunque hace meses se le perdió el rastro, su sombra sigue en pie y se considera una isla en todo el engranaje de la guerrillera.

Las negociaciones de paz reinician entonces con un ELN no tan unificado y con las dos posiciones encontradas de siempre: una institución estatal que piensa que la subversión se sentó a negociar por estar derrotadas, y una guerrilla que afirma que el estado nunca pudo derrotarla .

Infográfico

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS La economía del ELN en antioquia

Según Indepaz, las economías ilegales del ELN en Antioquia se centran sobre Segovia, Remedios, donde fija sus intereses sobre la minería tanto de veta como de aluvión, “principalmente en los cañones de los ríos Mata y Nechí. También en Frontino y Urrao, donde hay fuerte control de las actividades mineras, situación que afecta a las comunidades negras de Punta Ocaidó y Mandé. En estas zonas se dan otros negocios ilegales que tienen que ver con el cobro de gramaje por el paso de droga en las zonas de dominio, control de cultivos y laboratorios para el procesamiento de pasta base de coca.

Javier Alexánder Macías

Amo el periodismo, y más si se hace a pie. Me encantan los perros, y me dejo envolver por una buena historia. Egresado de la Universidad de Antioquia.


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