Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Con frascos de penicilina que contienen cuentos, un médico narrador de historias genera efectos psicotrópicos.
Como preámbulo a su presentación toca una especie de xilófono de tres tubos dorados tres veces con un martillo: Tin, tin, tin, suenan, y empieza la lectura dramática.
“¿Dónde habías estado todo este tiempo?, te dije mientras me acerqué a vos, pero, ah, qué vergüenza, no eras vos...” lee en una tira de dos líneas que resulta un cuento infinito.
Su voz es fuerte y su cara va haciendo eco de las palabras que pronuncia. Pide que le indiquen el momento de parar su cuento porque sino podrá seguir eternamente. Así como su cuento, parece inagotable su risa, “por eso parezco más joven”, dice Harry Marín Vahos, un médico aeroespacial y docente universitario que, aparte de contar cuentos, fusiona la medicina con arte para recetar letras a sus pacientes.
“Hago medicina narrativa”, comenta Marín para explicar que el bienestar no es solo “la fisiología de la célula, sino también el sentido que cada persona le da a la vida”. De ahí que sus consultas no sean tradicionales. Según él, hay que conocer...