El show, en vivo, fue un mar de emociones para muchos. No solo fue música, fueron postales simbólicas de lo que significa ser latino. Solo hay que ver la cantidad de videos de fiestas, bares y restaurantes en Puerto Rico, videos de reacciones que se pueden ver en el mundo entero, especialmente en Estados Unidos, tras la presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl para entender el fenómeno.
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Tras esa euforia, muchos han repetido el video de 13 minutos para tratar de no perderse ningún detalle. Desde el equipo de Bad Bunny le confirmaron a EL COLOMBIANO que todo comenzó como un recorrido cinematográfico con una introducción en español ambientada entre cañaverales, antes de dar paso al show en vivo sobre el campo de fútbol. Pero ese no fue el único detalle lleno de símbolos de este espectáculo; aquí les desglosamos uno a uno.
La clase trabajadora latina, pilar fundamental de Estados Unidos
“Que rico es ser latino”, fue la frase con la que todo arrancó, la consolidación inicial de que esta sería una fiesta latina y de que a pesar de las persecuciones que viven actualmente los migrantes en Estados Unidos, ser latino es todo un acto de fe, cultura e identidad y que sin importar el miedo es motivo de orgullo.
Los cañaverales, a los que se entra en esta secuencia cinematográfica, representan historia y economía, en Puerto Rico la antigua industria azucarera moldeó la estructura social de dicho país. De ahí pasamos al campo de fútbol en donde el terreno se transformó en un entorno inmersivo inspirado en el campo puertorriqueño, para Bad Bunny era el homenaje ideal al trabajo, la herencia y a las generaciones que abrieron camino antes que él.
A su paso, el campo se llenó de momentos de la vida diaria en las comunidades latinas: pequeños negocios y oficios representados a través de espacios reales, como un salón de uñas, un puesto de tacos, una barbería, una compra venta de oro y plata, un carrito de piraguas (para nosotros en Colombia los famosos raspados) que evocaba el Viejo San Juan –y había en las botellas de sabores una con la bandera colombiana, otra de España, una más de Puerto Rico y también de México–. En ese recorrido también aparecieron los boxeadores Xander Zayas y Emiliano Vargas entrenando, eran como escenas vivas, todas con un sentido claro y un mensaje potente: la clase trabajadora latina forjó también la historia de Estados Unidos. Pero también había diversión; los abuelos jugando dominó le dieron ese toque de remembranza caribeña a ese segmento.
Puerto Rico en todo su furor
Benito también llevó al Super Bowl a La Casita, ese elemento vital en su actual gira de conciertos y en su residencia en Puerto Rico, inspirada en una casa típica puertorriqueña y, en particular, en la tradición de las fiestas de marquesina –esas “party” comunes de los años 80 y 90 en Puerto Rico, que se hacían en los garajes y terrazas delante de las casas que son consideradas como la cuna del reguetón–.
Como se vio en Medellín, el espacio de La Casita es el inicio del perreo y en ella hay amigos y figuras importantes del arte y la cultura en distintas ciudades, aquí no podía ser la excepción y por eso debía estar parte de comunidad latina sí o sí: Alix Earle, Cardi B, Dave Grutman, Karol G, Jessica Alba, Pedro Pascal, Ronald Acuña Jr. y Young Miko, fueron los invitados que bailaron y gozaron con la música del “conejo malo”. Mientras pasaba esa parte del show atrás, las pantallas gigantes mostraban palabras como perreo, y el sapo concho, a un lado, otro símbolo más de Puerto Rico.
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De La Casita, Bad Bunny sale hacia un taller mecánico, actuando sobre una camioneta, antes de regresar al campo. Ahí sonaron varios éxitos clásicos del reguetón: Pa’ Que Retozen, Dale don dale, Gasolina, para homenajear a aquellos que le abrieron las puertas del género al mundo entero.
El escenario principal fue concebido como una representación de Puerto Rico para darle paso a su primera sorpresa de la noche: Lady Gaga cantando a ritmo de salsa con Los Sobrinos de Puerto Rico su éxito Die With A Smile, el escenario y ella, llenos de símbolos boricuas: una garita, los faroles que adornan las calles del viejo San Juan, y Gaga vestida con un traje azul muy tropical, “ese azul es el tono real de nuestra bandera”, me decía una amiga boricua mientras veía el show en tiempo real, y vale la pena recordar aquí que con la bandera puertorriqueña hay todo un asunto histórico cuando fue negada y prohibida por Estados Unidos, entre 1898 y 1957, por considerarse un símbolo de sedición, independencia y resistencia colonial. Y aunque se permitió de nuevo su uso después del 57 en Estados Unidos, le subieron varios tonos al azul, para que se asemejara a la de ellos. Bad Bunny sacó la bandera con el azul celeste que es, el mismo del vestido de Lady Gaga. Otro mensaje fuerte dicho sin palabras.
Pero con Gaga hay algo más porque ella tenía una flor roja en su vestido, “esa es la flor de maga, nuestra flor nacional”, detalló mi amiga.
Para NUEVAYoL apareció Toñita, la misma dueña de una de las estrofas de dicha canción:
Un shot de cañita en casa de Toñita,
ay PR se siente cerquita
Toñita es todo un emblema, es la dueña del Caribbean Social Club, uno de los últimos clubes sociales puertorriqueños de Nueva York y figura representativa de la comunidad boricua en dicha ciudad.
Otro personaje boricua apareció en el panorama y no creo que haya un personaje más querido que Ricky Martin en Puerto Rico, uno de los primeros puertorriqueños que abrió puertas a toda la música latina. Y si observaron bien, Ricky estaba sentado en un espacio que representaba la portada del disco DeBÍ TiRAR MáS FOToS, las dos sillas blancas y los platanales.
Dos momentos muy políticos en el show de Bad Bunny
Sonó El apagón, lo cantó justo en un set que mostraba esos postes de luz que tanto problema han generado en la isla tras haber explotado con el paso del huracán María en 2017 y estuvieron dañados por mucho tiempo porque ni siquiera el gobierno de Estados Unidos se preocupó y mucho menos se hizo cargo. Aún hoy siguen apagones, y por eso esos postes en los que Benito se montó, incluso sin protección, fueron su forma de criticar el manejo que sobre este tema ha tenido la isla.
Finalmente, y al lado de los Pleneros de la Cresta y con la frase “God Bless America” (Dios bendiga a América) entregó uno de los momentos más fuertes, simbólicamente hablando, del show: mencionar uno por uno los países que hacen parte del continente americano, porque sí, muchos estadounidenses piensan que América es su país, pero al parecer en clases de geografía no les enseñaron que era un continente lleno de diversas naciones.
Bad Bunny los mencionó a todos y al final mostró un balón a la cámara que decía “Juntos somos América” y detrás, la pantalla gigante que decía: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, ahí hizo el gesto de anotar un touchdown tras decir otra frase potente: “Seguimos aquí”, tres narrativas fuertes y claras para quienes lideran con odio, incomodando, aplicando la fuerza y generando confusión.
Toda una clase de coherencia en su discurso político, en su defensa de lo que significa ser puertorriqueño y sin mencionar al presidente Donald Trump o a ICE les dijo más de lo que un insulto hubiera logrado y lo hizo con música, con símbolos, con representación, con escenografía y en español en el escenario más importante de Estados Unidos.
La ropa, un matrimonio real y otros momentos simbólicos en el show de Bad Bunny
Cuando inició el espectáculo con Bad Bunny cantando Tití me preguntó con un balón en las manos, apareció vestido con un traje blanco crema (justo el color del año) que para muchos fue un grito de paz. Su buzo, diseñado por Zara tenía el número 64 adelante y atrás y el apellido Ocasio atrás: el año en el que nació su madre y el apellido de ella. Amor por la familia
Antes de la aparición de Lady Gaga hubo una boda, no fue actuación, fue real. La historia es esta: la pareja en cuestión invitó a Bad Bunny a asistir a su boda, pero Bad Bunny les dijo que se casaran en vivo en el show de medio tiempo y sí, él fue testigo y firmó el certificado de matrimonio.
Aunque lo que sí no detallaron fueron sus nombres, pero muchos aseguraron en redes sociales que esta pareja era intercultural, una latina y un americano contrayendo matrimonio, como tantas parejas así hay en Estados Unidos. En medio de ese segmento llegó BAILE INoLVIDABLE y ahí un niño dormido en las sillas de la “fiesta” de matrimonio; muchos recordaron que de niños asistimos a las fiestas latinas y usualmente “nos quedamos dormidos”, una referencia muy emocional para algunos. Aquí ya Bad Bunny se había quitado el buzo y ahora traía una chaqueta de esmoquin cruzada, también de Zara y del mismo tono blanco crema.
Lo del niño que miraba al televisor con sus padres ya fue aclarado por el equipo de Bad Bunny, o por lo menos no tiene nada que ver con lo que estuvo circulando en redes en la noche del domingo, que era Liam Conejo Ramos, el niño que ICE capturó al lado de su padre. Dijeron desde la producción que es un fan que poco tiempo antes lo había visto ganar Álbum del Año en los Grammys y la idea aquí era tener ese gesto cercano y genuino, “recordándonos que todos fuimos ese niño alguna vez, soñando en grande. Fue un mensaje claro para quienes miraban, creer en uno mismo puede llevarte lejos, desde los sueños de la infancia hasta escenarios como el Super Bowl”, detallaron.