A falta de 130 días para el inicio del Mundial de 2026, en el que la Selección Colombia volverá a decir presente, una de las grandes preguntas gira en torno al estado de la columna vertebral del equipo dirigido por Néstor Lorenzo. Esa estructura base, que ha sostenido el buen rendimiento del combinado nacional en el último tiempo, tiene nombres propios: Camilo Vargas en la portería, Daniel Muñoz en el lateral derecho, James Rodríguez como líder y cerebro del mediocampo, y Luis Díaz como la principal figura del fútbol colombiano en la actualidad.
En el arco, el panorama es el más alentador. Camilo Vargas cuenta con continuidad y buen nivel en el Atlas de México, lo que le permite llegar con ritmo y confianza al Mundial. Y en caso de que el titular no esté disponible, Colombia tiene alternativas de peso: David Ospina volvió a tener regularidad con Atlético Nacional, mientras que Álvaro Montero atraviesa un gran momento y ha sido figura en recientes compromisos con Vélez Sarsfield en Argentina.
“No me preocuparía por la portería, porque tenemos muchos y muy buenos porteros que pueden cumplir en el Mundial”, aseguró el exguardameta de la Selección Colombia, José María Pazo, reflejando la calma que existe en esa posición.
El panorama cambia al analizar el caso de Daniel Muñoz. El lateral derecho se encuentra en proceso de recuperación tras una artroscopia de rodilla, realizada para corregir una molestia que arrastraba desde 2021. Aunque ya está regresando a la actividad, la principal preocupación pasa por el ritmo de competencia necesario para llegar en plenitud al Mundial.
Si bien hay alternativas en su posición, ninguna ofrece el mismo protagonismo ni el nivel sostenido que Muñoz ha mostrado en el alto nivel europeo. Para Lorenzo, su pronta reincorporación a la competencia será fundamental.
El exlateral mundialista Wilson Pérez fue claro al respecto. “La temporada pasada fue el mejor lateral de la Premier League y eso pesa. Está habituado a la alta competencia y Colombia no tiene un jugador de sus características en esa posición. Ojalá regrese y alcance el ritmo de manera rápida”.
El caso que genera mayor inquietud es el de James Rodríguez. El creativo no disputa un partido oficial desde el 19 de noviembre y aún no define en qué club jugará esta temporada, situación que lo ha hecho perder terreno frente a otros futbolistas que ocupan su posición, como Jorge Carrascal, Juan Fernando Quintero y Yáser Asprilla, todos con continuidad y buenos rendimientos en sus equipos.
Pese a ello, Néstor Lorenzo ha demostrado que James, juegue o no, siempre está dentro de sus planes por lo que representa dentro y fuera del campo.
Luis Alfonso “Bendito” Fajardo, exjugador en su misma posición, considera clave que vuelva pronto a la competencia. “No me preocupa su calidad, porque esa no se pierde, pero para jugar un Mundial hay que llegar al cien por ciento físicamente. Todavía tiene tiempo y ojalá empiece a jugar rápido, porque es nuestro líder, el que le da distinción a nuestro juego”.
Por último, Luis Díaz confirma su estatus como la gran figura del fútbol colombiano actual. Su nivel sigue en ascenso y su evolución en el Bayern de Múnich lo consolida como el jugador más determinante del país. Hoy, “Lucho” representa para Colombia lo que Radamel Falcao significaba en la antesala del Mundial de Brasil 2014, con la esperanza de que esta vez la historia no se repita y una lesión no lo prive de la cita orbital.
“Lucho es el hombre al que los rivales le temen, el que puede desequilibrar en cualquier momento. Como lo fueron en su momento el Tino Asprilla o Falcao, es el jugador en el que la mayoría de los colombianos depositamos la fe por lo que viene haciendo a nivel internacional. Ojalá llegue al Mundial con el nivel que tiene hoy y seguro nos dará cosas importantes”, afirmó el exseleccionador nacional Jorge Luis Pinto.
Con una base sólida pero con interrogantes puntuales, especialmente en el mediocampo y el lateral derecho, la Selección Colombia entra en la cuenta regresiva hacia el Mundial 2026 con ilusión, expectativa y la necesidad de que sus piezas clave lleguen en el mejor momento posible.