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¿Recuerda a Valeria Mazza? La súper modelo narra cómo cumplió su sueño dorado en un documental

La argentina se convirtió en unos de los referentes del modelaje en los años 90. Fue una de las musas de inspiración de Versace.

  • La modelo argentina Valeria Mazza fue la primera supermodelo nacida en Hispanoamérica, fue una de las más reconocidas en Europa. FOTO Cortesía Paramount+
    La modelo argentina Valeria Mazza fue la primera supermodelo nacida en Hispanoamérica, fue una de las más reconocidas en Europa. FOTO Cortesía Paramount+
  • Valeria Mazza junto al diseñador de modas italiano Giorgio Armani. FOTO Cortesía Paramount+
    Valeria Mazza junto al diseñador de modas italiano Giorgio Armani. FOTO Cortesía Paramount+
11 de octubre de 2023
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El nombre de la argentina Valeria Mazza es uno de los nombres de la edad de oro de la moda. Inició en el modelaje a los 15 años y a los 17 ya vivía en Milán, Italia. Hace poco cumplió 50, una edad que ve como algo enorme por todo lo que ha conseguido. Es modelo, actriz, presentadora, hija, esposa, mamá.

Su vida fue reconstruida en el documental Valeria Mazza: Un Sueño Dorado que acabó de estrenar Paramount+.

Cuando desfilaba expresaba felicidad, carácter, sabía interpretar lo que vestía. Desfiló para Valentino, Dior, Dolce & Gabbana, Armani, Versace, entre otros. Fue además imagen de comerciales y portadas de revistas: en 1996 grabó un comercial de medias con Antonio Banderas. Por el diseñador Gianni Versace guarda cariño y agradecimiento: fue la primera persona que le dio una gran oportunidad dentro del medio tan hostil. “Fue muy amoroso”, dice.

Con algo que tuvo que pelear fue con su peso. En su país era flaca, muy flaca, se cuidaba, se sentía bien, pero cuando llegó a Europa se enfrentó con una industria en la que se exigían tallas mucho más pequeñas. Incluso, el diseñador italiano Gianfranco Ferré llegó a decirle que “estaba muy gorda”. En su adolescencia, en una entrevista con un medio argentino, contó que soñaba con hacer una campaña para Guess. Y ya más grande lo logró; la llevaban a firmar autógrafos. Fue una chica Guess.

Era común que la compararan con la top model alemana Claudia Schiffer por el físico. Pero eso a Valeria no le molestaba, antes era un elogio para ella. Lo vio como algo que hablaba muy bien de su trabajo. Una semejanza que para muchos todavía existe.

En 1998 se casó con Alejandro Gravier, fue la boda del año en Argentina, tuvo transmisión en vivo. Ella lució un vestido hecho por el propio Giorgio Armani, bordado y con una cola tremendamente larga. En la fiesta, la Filarmónica de Buenos Aires con 75 músicos les tocó el vals. Invitaron a más de 1.200 personas: allí estuvo Maradona.

La pareja se conoció en el desfile del diseñador Roberto Giordano en 1990, cuando ella daba sus primeros pasos como modelos. Alejandro le pidió a una amiga que se la presentara. Comparten todo: la familia, el trabajo, los sueños de ambos. Son complemento. Todavía conservan las cartas que se enviaban de novios por fax cuando ella viajaba a Europa. Tienen cuatro hijos.

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En el salón donde celebró sus 15 años, festejó también los 50. Fue en Paraná, porque para ella volver a esta ciudad donde se crió es ir a su punto de partida, a donde todo empezó. El tiempo Valeria no lo ve con base en lo que se encuentra en el espejo, sino con el camino recorrido.

En esa época dorada, ¿cómo hacía para diferenciarse de las demás modelos que también llegaban a los casting en Europa?

“La verdad es que yo la pasaba bastante mal haciendo casting, porque me parecía muy intimidante esto de pararse al frente de gente que ni sabía quiénes eran, que me veían ahí con poca ropa y miraban de arriba a abajo y luego hablaban entre ellos. ¿Por qué me escogieron a mí o a las otras? No sé, la última palabra la tenía el cliente, pero creo que mi personalidad hizo la diferencia y eso vio en el tiempo, a medida que iba trabajando encontraba esa impronta. Cuando terminaba un trabajo, intentaba que ese cliente tuviera ganas de volver a trabajar conmigo, trataba de generar momentos agradables para que se quedaran con un buen recuerdo, me transformaba lo más posible para cumplir el deseo del fotógrafo y el diseñador. Yo aprendí a hacer muy bien mi trabajo”.

¿Cómo recuerda los desfiles para Versace?

“En general todos los desfiles de Versace para mí fueron increíbles porque él fue creador de las supermodelos, donde todo era un súper show; sus desfiles eran las supermodelos arriba en la pasarela y abajo en los invitados estaban Madonna, Sting, la princesa Diana, todos en primera fila. Su ropa siempre me pareció espectacular porque siempre proponía a esa mujer poderosa, me gustaba mucho”.

Alguna anécdota que recuerde con Gianni Versace...

“Una vez antes de un desfile, la noche anterior hicimos un ensayo, yo llego y me voy a poner el vestido, que era el final, y era todo transparente, entonces me lo pongo y me paro frente a un espejo para taparme. En ese momento llegó un colaborador y me dijo que no lo hiciera porque si me veía Gianni me cancelaba. Me asusté y salí al ensayo cubriéndome. Cuando ya nos estábamos cambiando para irnos, llega Gianni en persona y me dice ‘Valeria no te preocupes que tu vestido no está terminado, mañana estará todo forrado’. Lo único que le dije fue que gracias. Fue una linda anécdota que demuestra quién era yo, cómo tomaba decisiones con el riesgo que no me volvieran a llamar, siempre prefería dormir tranquila y seguir avanzando imponiendo mi personalidad y valores”.

Era también el momento de otras como Linda Evangelista, Naomi Campell, Cindy Crawford, Claudia Schiffer. ¿Qué recuerda?

“Compartíamos mucho en el backstage y después de los desfiles íbamos a las fiestas y comidas que organizaban los diseñadores. Con Naomi, por ejemplo, tenía una relación especial porque su novio en ese momento se hizo amigo de mi novio, que hoy es mi marido, entonces con ella compartía más, salíamos. Ella puede ser la mujer más simpática y amorosa del mundo, pero también puede ser la más mala del mundo, todo depende de su estado de ánimo. Conmigo fue muy amorosa. En algún momento tuvimos una situación, pero ya todo está bien”.

Valeria Mazza junto al diseñador de modas italiano Giorgio Armani. FOTO Cortesía Paramount+
Valeria Mazza junto al diseñador de modas italiano Giorgio Armani. FOTO Cortesía Paramount+

Con Carla Bruni tuvo muy buena relación...

“Sí, tenía muy buena onda con ella. En el primer desfile que hice para Versace, que me llamaron a hacer casting porque faltaba una modelo, estaba solita, no hablaba con nadie, entonces ella fue la única que se me acercó y me miró y me dijo ‘Ay, qué linda que sos, de dónde sos, cómo te llamas’. Me dijo que su hermana también se llamaba Valeria. Me dijo tres palabras que para mí fueron mucho, me abrió la puerta, me tiró una caricia entre tantas víboras. Ese día me pusieron la ropa y a las dos horas estaba haciendo el desfile”.

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¿Qué representa para usted llevar su vida a la pantalla?

“Estoy muy feliz de haber hecho todo este trabajo de reconstrucción de mi carrera, de mi vida. La gente cercana a mi generación podrá revivir su propia historia a través de la mía, porque estoy segura que se encontrarán con fotos e imágenes que los llevará a devolverse en el tiempo y recordar. Y las nuevas generaciones que escuchan mi nombre pero no me vieron desfilar podrán entender porqué hoy se habla de Valeria Mazza. La verdad estoy ansiosa, pero fue un trabajo muy lindo, espero que llegue a la gente”.

¿Cómo ve el momento actual de las modelos latinoamericanas en Europa?

“La comunicación ha cambiado el mundo y la industria de la moda no está ajena. Hoy es mucho más fácil llegar a las grandes pasarelas del mundo, las puertas están abiertas para que las chicas salgan de sus países. Hay mucho talento en la región, cuando voy a las pasarelas de Europa me encuentro con un montón de modelos latinoamericanas. Yo creo que la belleza de las latinas es única porque es un mix de razas en general, además somos muy coquetas, nos gusta vestirnos bien, le ponemos tiempo a cómo vernos. Para algunos puede ser superficial, pero para mí la manera en que elegimos vestirnos es la manera en la que queremos dejar huella. Cada mañana que uno se levanta y decide cómo se quiere vestir, es al mismo tiempo decidir cómo quiere enfrentar el mundo”.

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