Como si el último viaje del tren de pasajeros hubiera recorrido el departamento apenas hace unos días, los habitantes de los municipios por donde pasaba siguen esperando que el bufido de la locomotora les diga que ha vuelto para seguir haciendo parte de su rutina.
Hace cuatro años, entre las ideas del actual mandatario, Luis Alfredo Ramos Botero, estaba la de recuperar la línea férrea y, con ella, el servicio.
La ilusión aceleró corazones y activó calculadoras.
Luego se habló de que, al menos, recobrarían el tren de cercanías y de transporte de residuos sólidos. Después... nada.
Del tren nada volvieron a hablar. Ni para carga y menos para pasajeros.
Hay quienes, por razones pragmáticas y de economía, esperan que el largo gusano de latas vuelva a contribuir en el transporte de mercancías de manera barata, en especial en momentos en que se espera la firma de varios tratados de libre comercio. Ven en otras latitudes fortalecerse el sistema y complementar otros fluviales, aéreos y terrestres.
Los hay también románticos que desean volver a ver al gigante pasar por su pueblo, alborotando el ambiente, llevando y trayendo cientos de personas y cosas.
Todos ellos, unos y otros, tendrán que seguir esperando el tren indefinidamente.
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