Por valiente, y no lo digo yo, lo afirmaron los votantes de un concurso, Juan Ceballos se va este lunes y por 5 días a disfrutar el que los amantes del vino consideran un plan de lujo: recorrer las viñas chilenas y conocer el proceso de elaboración, además guiado por enólogos, con todos los gastos pagos y con cupo para acompañante.
La historia del premio comenzó trece meses atrás. No le temió al frío, a un ataque, al hambre, a la indiferencia, a estar rodeado de gente, y al fin de cuentas solo; fue un Juan sin miedo literal, y por eso este hombre invitado por Santa Rita hoy empaca maletas para ver cómo las plantas de su favorito Cabernet Sauvignon, animadas por la primavera, están en brotación.
Juan, a diferencia del hijo de leñadores del cuento de los Grimm, en vez de salir de su casa en busca de aventuras y de enfrentarse con bruja, fantasma de sábana y ogro, tenía un propósito dirigido a usted, a mí, a todos: "Dignificar al habitante de la calle, hacerlo visible para la sociedad, demostrar que su vida no es necesariamente delincuencia".
Una caja de embolar
Así fue su Feria de las Flores 2009: en las calles, con un costal, una caja de chicles para vender, una llamada nocturna para reportarse en casa, que también queda en el Centro, y, clave, una cámara de video escondida entre una caja de embolar. Cuatro días, 100 horas sin parar, sin paredes.
"Me dejé crecer el pelo y la barba por dos meses y me tinturé para que no me reconocieran. Me instalé en San Juan con la avenida del Ferrocarril a vivir, a dormir y a comer como un habitante de calle", escribió luego para el concurso, que para la época no estaba abierto, y que los chilenos titularon Historias de valentía.
Disfrazarse de mendigo, con la seguridad de que al primer tropiezo tendría su casa segura y su cama calientica, alguien lo podría tomar como un desafío a la condición de desvalidas de unas 4 mil personas en esta ciudad. Y que al año después resulte ganador de un viaje a Chile, para ese mismo alguien podría generar hasta fastidio.
Sin embargo, los antecedentes defienden a Juan, como director de la ONG Maki Waylluna, que en español traduce mano amiga, y que en nuestras conversaciones habituales quiere decir Aguapaneleros de la noche. Ese es Juan Ceballos.
"Conozco la calle hace 6 años, cuando me vinculé a la ONG Mundo mejor. Luego me independicé y desde 2007, los jueves a las 9:00 p.m., salgo con voluntarios, más que a dar una bebida caliente, a abrazar, a darles amor a estas personas".
¡Premiazo!
Como valientes se definieron 225 participantes. Stellamaris Medina contó sobre el perrito que salvó de ahogarse en un caño: "Si no lo auxiliaba, me moría de dolor". Otro, Juan Carlos Pérez, sacó del mar a una señora que se cayó de su bicicleta: "Me ofreció dinero en agradecimiento, pero yo le dije que Dios me había dado el valor y es solo a Él que debemos agradecer".
Juan contó la suya, vivida "en las calles del centro de Medellín para poder comprender y enseñar que ellos son personas normales, olvidadas e ignoradas por el resto de la sociedad", y fue la de mayor efecto entre el número desconocido de votantes que dieron clic en Facebook.
Por eso Chile, el quinto exportador del mundo, lo espera: premio único para un aficionado al vino. Pero más premiazo aún es la lección que deriva en un mensaje que nos debe quedar a todos, dicho en sus palabras: "Convivamos, no invisibilicemos, somos una misma sociedad. Estas personas con una sonrisa nuestra tendrían para pasar un rato mejor".
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4