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HISTÓRICO
ELLAS: MARTA LUCÍA RAMÍREZ
  • ELLAS: MARTA LUCÍA RAMÍREZ
Por ANA CRISTINA RESTREPO J. | Publicado el 18 de marzo de 2014

Esta columna es la última de una serie de tres conversaciones con las candidatas presidenciales (ya son sólo dos aspirantes).

Marta Lucía Ramírez, candidata del Partido Conservador, le apuesta a la paz, pero con un plazo: inicialmente, sesenta días para analizar lo negociado y, después, cuatro meses para afinar acuerdos.

¿Cuáles obstáculos ha enfrentado, como mujer, para ejercer la política?

"Tenemos un país donde todavía hay bastante machismo. Como mujeres, nos toca entrar demostrando que tenemos capacidades mientras los hombres entran presumiendo tenerlas. Pero esos espacios se conquistan rápidamente cuando uno tiene disciplina, vocación, formación y capacidad de trabajo. Esa es una de las razones por las cuales quiero ser presidenta: quiero dedicarme a empoderar, a reparar, a educar a la mujer; abrir espacios para que sus derechos y posibilidades sean idénticos a los que tienen los hombres".

¿Cómo abrir esos espacios?

"Con políticas públicas que garanticen la equidad. Voy a revisar la legislación para garantizar que las mujeres tengan iguales salarios, todo el acceso a la educación para empoderarlas, que sean emprendedoras y lograr que haya muchas más empresarias, que accedan a los primeros niveles del sector público y empresarial. Tenemos que promover una sociedad por méritos donde los resultados sean los que nos garanticen seguir subiendo, cambiar la sociedad de las palancas. Esto requiere una mujer que entiende qué significa ser multifuncional: mantener bien el hogar, permanecer solidaria con el marido, ser amorosa formando a los hijos, sin importar qué tan cansadas lleguemos del trabajo".

¿Qué haría para controlar las tasas de embarazo adolescente?

"Trabajar desde la familia, desde los valores, desde la dimensión humana. Tenemos que recuperar el sentido de la sexualidad responsable: no debe haber embarazos no deseados. Esto requiere papás que estén al lado, que cuiden y orienten. La educación sexual también implica el uso de dispositivos y preservativos. Si tenemos mucha más educación sexual y reproductiva, reduciremos las tasas de embarazos, pero también necesitamos una legislación para proteger a las y los adolescentes: garantizar que se va a acabar la violación de nuestras jóvenes y niñas. Me comprometo a sacar la legislación que quería Gilma Jiménez: prisión perpetua para violadores".

¿Qué opina de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE)?

"No creo que sea bueno educar a nuestras adolescentes pensando que se deshacen de un embarazo no querido abortando. El aborto no es una opción, va contra la vida".

¿Un no rotundo a la IVE?

"El aborto debe ser algo excepcionalísimo. En cuanto a los casos que cita la Corte Constitucional, tengo un reclamo al Congreso; esto tiene que estar acotado: por cualquier discapacidad o malformación no se justifica expulsar esa criatura. Los casos de excepción de la Corte Constitucional se deben reglamentar".

La paz implica pensar en el posconflicto, y este a su vez nos lleva a las mujeres campesinas…

"Ellas son quienes trabajan más duro, pero el ingreso va siempre para el bolsillo del hombre. Las quiero empoderadas, recibiendo el ingreso de su trabajo, con acceso a la formación en habilidades que les permitan crear microempresas y tecnificar".

¿Qué no le ha dado el país a su hija?

"A nuestras hijas y a nuestros hijos les ha faltado seguridad, una vida que les garantice sus derechos a la libertad, a la seguridad. En Colombia seguimos educando a los hijos bajo la sensación del temor, sin confianza. Si hay solidez en el hogar, viene todo lo demás por añadidura. Mi compromiso es abrir las puertas de la universidad para todos".

La exposición de las ideas de la entrevistada no representa necesariamente mi adhesión a estas.