Uno de los aires más sucios y nocivos que podemos llevar a nuestros pulmones no es el que encuentra fuera de los automóviles, sino en su interior, cuando está contaminado por el humo de los cigarrillos.
Esta atmósfera enrarecida es especialmente dañina para los niños.
De acuerdo a una investigación de la Universidad de Aberdeen en el Reino Unido, una de las forma más perjudiciales de inhalar estas partículas es respirar el aire interior de un vehículo donde se está fumando.
Para su trabajo, los científicos escoceses estudiaron a 17 conductores voluntarios, 14 de los cuales fumaban, a quienes se les pidió que durante tres días realizaran sus desplazamientos habituales tal y como acostumbran hacerlo habitualmente, es decir fumando o no.
Los participantes efectuaron cerca de un centenar de viajes, con una duración promedio de 27 minutos.
Aunque en el experimento no participaron niños, los investigadores midieron cada minuto los niveles de partículas finas respirables de materia en la parte trasera del coche, a la altura a la que habría estado la cabeza de un pasajero infantil.
Así comprobaron que en más de la mitad de los trayectos el conductor fumaba hasta cuatro cigarrillos, y que los niveles de partículas del tabaco fueron de 85µmicrogramos por metro cúbico, más del triple del límite máximo recomendado por la OMS.
Ni bajando ventanillas
Según la investigación bajar las ventanillas o encender el aire acondicionado, no servía para limpiar el aire interior, ya que incluso si el conductor solo fumaba un cigarrillo y viajaba con las ventanillas abiertas, el nivel de partículas seguía superando el límite fijado por la OMS en algún momento del viaje.
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