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HISTÓRICO
Las letras que reclaman a Salazar
  • José Guarnizo Álvarez | José Guarnizo Álvarez
    José Guarnizo Álvarez | José Guarnizo Álvarez
José Guarnizo Álvarez | Publicado el 09 de agosto de 2010

"Desde hace unos años, la guerra ha visitado cada uno de los rincones del barrio. Una guerra de jóvenes, casi de niños. Una guerra de bandas que ha dejado tantos muertos en estos años, que ya todos perdieron la cuenta".

La cita no es de Dominique Lapierre ni de John Lee Anderson. Es una frase del periodista Alonso Salazar Jaramillo, quien ahora, diez años después de haberla escrito, dice que a su juicio, los noticieros de Teleantioquia se han dedicado a hacerle daño a la imagen de la ciudad.

Recuerdo que entrevisté a Salazar dos días antes de las elecciones de octubre de 2007, cuando todavía conservaba algo de la catadura de periodista. Le propuse un ejercicio que no le resultó nada cómodo, pues iba de segundo en las encuestas. Le dije, vea doctor, esta entrevista no sale publicada sino hasta el lunes 29 de octubre (las elecciones eran el 28), así que hagamos de cuenta que usted ya ganó, mejor dicho, necesito que me hable como si fuera el Alcalde de Medellín. Y le dio risa.

El entrevistado, con la literatura todavía a flor de piel y con la tranquilidad que siempre lo ha determinado, citó a Fernando González para justificar sus aspiraciones electorales. "Finalmente uno no termina cumpliendo años, sino instintos", dijo.

Cuando le pregunté cuál fue el libro que dejó a medio escribir, o mejor, sin empezar, contestó: "Hombre, nunca saqué el tiempo para relatar la historia de mi generación. Éramos veinte pelaos que compartíamos esquina en la carrera 85C con calle 35. Allá está todavía el hueco donde nos parchábamos".

De ese grupo de muchachos no faltó después, dijo Salazar, el que terminó siendo ingeniero, médico o traqueto. "Y no faltó, claro, al que le dio por ser Alcalde". Así concluí la entrevista.

Por eso es que ahora suenan tan desaprensivas las palabras del Salazar alcalde y tan lejanas y enmohecidas las del Salazar periodista. Culpar a Teleantioquia por lo que pasa en Medellín es como responsabilizar al Ideam porque amaneció lloviendo a cántaros o porque, por el contrario, salió un tímido sol.

Esa "guerra de jóvenes, casi de niños" de la que habla Alonso en " No nacimos pa' semilla ", se parece mucho, aunque en menores proporciones, a esa que transcurre en los barrios de hoy.

Estoy seguro de que si Salazar no hubiera cambiado el rumbo periodístico para aspirar al bautizo político, otro sería su cantar. Y, aunque no tengo nada qué decir en contra de su actual y silenciosa voluntad de funcionario, sí algo qué reclamar frente al vacío que dejó, cuando decidió irse del periodismo para no escribir más libros.

Y acuso un ejemplo, guardadas todas las proporciones. Pocos saben que Ernesto Sábato fue un eximio científico antes de que diera un salto de vértigo hacia la literatura. De hecho, adelantó investigaciones en laboratorios de París y otros no menos sesudos en institutos en Estados Unidos.

Pero mientras en la Universidad de La Plata, Sábato enseñaba sobre la teoría de los cuantos y la relatividad, en la penumbra de su intimidad escribía literatura. Así hasta que cierto día resolvió, ya envejecido como Aquiles, "quemar las naves" y dejarlo todo por las letras.

En ese orden, uno a veces quisiera que Salazar, ganador del Premio Planeta de Periodismo, por un libro sobre Luis Carlos Galán -un reconocimiento promisorio en la vida de cualquier escritor-, aún esconda apuntes sueltos en un tocador secreto, que luego de tantos avatares públicos, vean algún día la luz.