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HISTÓRICO
Escándalo por ablación a niñas indígenas en Colombia
Bogotá

La denuncia de que en Colombia se practica la ablación de clítoris, movió la sensibilidad del país. Al parecer, la muerte de una menor víctima de esta práctica llevó a la personera de Pueblo Rico (Risaralda), Araceli Ocampo, a divulgar la situación.

Según la denuncia, en repetidas ocasiones las niñas indígenas han requerido ayuda médica, luego de los procedimientos rudimentarios y poco higiénicos a que son sometidas sin su consentimiento y, según los indígenas, como práctica cultural ancestral.

La personera empezó una labor con la Procuraduría delegada de familia que se pueda evitar que las jóvenes sufran esta mutilación.

De igual manera, el defensor del pueblo de Risaralda, Luis Carlos Leal, añadió que al hospital de Pueblo Rico, en el departamento, llegan los casos de estas niñas enfermas tras el sometimiento.

Leal dijo que el viernes anterior la dirección del Hospital ratificó el hecho en dos niñas, por lo que sospechan que los casos pueden ser muchos.

El padre Jesús Flórez López, vicario pastoral indígena de la diócesis de Quibdó confirmó a Colprensa que la práctica se realiza desde hace tiempo en esa región entre las comunidades Embera Katío y Embera Chami en límites de Risaralda y Chocó.

El religioso explicó la creencia de esas comunidades: "piensan que al quitar el clítoris evitan que las mujeres sean víctimas de una malformaciones en el futuro. No es para evitar placer sexual como se dice. Por lo menos, eso sostienen ellos", dijo.

Flórez explicó que la Iglesia en esa zona está en proceso de diálogo intercultural con dichas poblaciones, por lo que no se atrevió a realizar juicios sobre la práctica.

Sin embargo, el sacerdote añadió que la Iglesia no deja de preocuparse. "Se trata de violencia física contra una persona y lo que se busca es que con el tiempo esta comunidad decida trasformar la práctica", puntualizó.

Asimismo, Eduardo Gallardo, oficial de acción humanitaria de Unicef (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) dijo que pudo confirmar este jueves la situación, por lo que ofreció su cooperación para ir en contra de la ablación.

"Esto es una violación absoluta a las niñas que son víctimas, por lo tanto no puede ser tolerado, ni sacrificado por razones culturales", agregó el miembro de Unicef.

Según la organización internacional cerca de 130 millones de mujeres en mundo, principalmente en África y parte de Asia han sido víctimas de mutilación en clítoris.

El oficial de acción humanitaria agregó que tratarán de tener en breve más contacto con los líderes de la comunidad e hizo un llamado a las autoridades municipales y nacionales para evitar que estas situaciones se repitan.

"Más que un tema médico y sanitario es un atropello a la libertad y dignidad sexual de las mujeres", puntualizó.

Indígenas se defienden
La Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic) insistió en su autonomía, "reprochamos esta doble moral de nuestros hermanos no indígenas, que da pie a que los sectores oportunistas y retardatarios se prendan de este hecho para calificarnos de salvajes e incivilizados".

La Onic, prometió que las autoridades indígenas del Consejo Regional Indígena de Risaralda (CRIR), han dispuesto una comisión para que investigue a profundidad los hechos denunciados.

Los indígenas solicitaron a la Defensoría del Pueblo y otras instituciones su derecho a la autonomía y ejercicio de la justicia propia, para que no desconozcan su forma de resolver situaciones internas.

La etnia agregó que "la práctica de la cliptoridectomía de una niña, del resguardo indígena Gito Docabu, del Pueblo Embera Chamí y que originó presuntamente su deceso, nos remite a casos análogos anteriores que tienen que ver con nuestras prácticas ancestrales y autonomía, (el abandono de los gemelos Uwa, el castigo de una niña en el cepo, solo por citar unos ejemplos)... No obstante, es conveniente aclarar que esta conducta corresponde a una práctica cultural ancestral del Pueblo Embera Chamí, dentro de su cosmovisión propia".

Primero los derechos humanos
Sobre el tema, la feminista Florence Thomas, manifestó su rechazo, "es una práctica sobre la cual no debe ni preguntarse un punto de vista, porque es un acto condenable y no podemos invocar la cultura, porque hay sufrimiento y eso es inadmisible".

La feminista dijo que no se puede someter a una mujer a una situación de estas apelando a la cultura indígena, porque va en contra de los Derechos Humanos.

A su turno, Monseñor Francisco Nieto, vicario episcopal, sostuvo que la ablación es una práctica ancestral sobre la cual la Iglesia ha querido ofrecer orientación en la dignidad de la persona.

"Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, por lo que no tiene sentido la práctica discriminatoria. Es un trato inhumano, una realidad que se debe cambiar culturalmente, aún cuando se quiera defender cierto tipo de prácticas indígenas, porque primero está la dignidad de la persona humana", agregó Nieto.

Riesgo en la salud
El Ginecólogo y profesor de la Universidad del Rosario, Jaime Enrique Ruíz, explicó que son muchas las niñas del mundo que mueren por hemorragia o el shock del intenso dolor agudo de una mutilación de este tipo.

Médicamente, el procedimiento en un plazo intermedio puede desarrollar infección, adherencia en la parte inferior de la vagina que obstruye el flujo menstrual, entonces la sangre se acumula generando dolor abdominal y graves complicaciones.

Además, la niña víctima de esta práctica queda propensa a todo tipo de infecciones urinarias, pélvicas y su vida sexual queda dañada para toda la vida. La posibilidad de tener relaciones sexuales disminuye significativamente, pues cuando las puede tener el dolor es insoportable.

En caso de que la mujer quede embarazada, puede tener complicaciones en el parto, porque va a tener su vagina obstruida.

"Hay una serie de organizaciones incluida la OMS trabajando arduamente para tratar de proscribir prácticas como esta que atentan contra la salud", dijo el ginecólogo.

Ruíz sostuvo que las ablaciones de clítoris guardan en común la ausencia de condiciones higiénicas, pues la mayoría de veces es hecha por parteras de la comunidad quienes no usan ninguna medida higiénica, ni anestesia.

El médico explicó que la técnica se hace sosteniendo a la menor entre varias personas, a veces, los mismos familiares, quienes la retienen para que no se mueva, porque el dolor es muy intenso.

Sin embargo, los procedimientos de todas partes del mundo no son iguales. Puede ir desde una relativamente pequeña, similar a la circuncisión masculina, pero en el caso femenino es una amputación.

- El primer procedimiento tiene menores consecuencias, pero no deja de ser atroz, especialmente por las condiciones en que se practica. Allí lo único que se remueve es la piel del clítoris.

- El segundo procedimiento en orden ascendente de daño es la escisión que consiste en al amputación de todo el clítoris y parte de labios menores.

- El tercero es el más radical y destructivo, es la infibulación, es mutilante y destructor. Quitan todo el clítoris, los labios menores y dos tercios o la totalidad de la parte medial de los labios mayores.

Esta práctica que se desconocía en Colombia fue alertada por Caracol Radio tras las denuncias de la Personera de Pueblo Rico, Risaralda.

Una práctica antigua
La ablación de clítoris es una práctica que no se conocía públicamente en Colombia, sin embargo, en el Norte de África el 95 por ciento de las mujeres son sometidas a esta práctica.

El rito indica que justo antes de la pubertad son sometidas a la circuncisión femenina conocida también como clitoridectomía.

Lo preocupante de la práctica es que generalmente es llevada a cabo utilizando instrumentos rudimentarios.

La práctica también incluye en algunas religiones el cosido y cerramiento casi total de los labios mayores y menores de la vulva con fibras vegetales, alambre e hilo de pescar.

Los problemas de salud que se generan son infecciones, hemorragias, que terminan muchas veces con la muerte.

En algunas culturas se considera el clítoris como un resto indeseable de la personalidad masculina que ha de ser eliminado del cuerpo femenino.