Aunque la caída del dólar asusta y angustia a las empresas que venden sus productos en el extranjero, la revaluación también premia a algunas empresas.
La tenacidad, el ingenio y la persistencia son claves para afrontar las variaciones de la tasa de cambio, que amenaza con acabar miles de puestos de trabajo y generar una aguda crisis social.
Algunas empresas y gremios le hacen el quite a la revaluación con esas herramientas a la mano. El ejemplo de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), en la defensa de los intereses de la industria bananera, en tiempos de adversidad, le valió el premio Nacional de Exportaciones, en la modalidad de Cooperación Exportadora, que le otorgaron Analdex y Proexport en el congreso de esta semana en Medellín.
La agremiación sabe que están en juego 40.000 empleos directos en las zonas productoras de banano y plátano del Urabá antioqueño y en Santa Marta.
Puede ser una paradoja que, precisamente uno de los gremios que más se ha quejado y reclamado apoyo para enfrentar la revaluación, reciba ese premio. Pero hizo méritos, destaca su presidente, Roberto Hoyos Ruiz, en temas como la promoción del banano en los mercados mundiales, las negociaciones con la Organización Mundial de Comercio, en las que se logró rebajar el arancel al banano colombiano que se envía a Europa, la responsabilidad social empresarial, el fortalecimiento de la investigación en el Centro de Investigaciones del Banano, la diversificación agrícola para Urabá, la búsqueda de las certificaciones internacionales y la misma defensa del sector para lograr una tasa de cambio más equilibrada.
Una reforma agraria
El empresario bananero Gabriel Harry Hinestroza, miembro de la Junta Directiva de Augura, resalta la "reforma agraria" que, sin mucho ruido, se ha adelantado por parte de la agremiación, al impulsar el cultivo de plátano en 7.430 predios, que vinculan a 13.000 personas, en su mayoría reinsertados de los grupos alzados en armas (Epl, Eln, Farc, y Autodefensas), que generan los ingresos para sus familias a través de minicultivos.
Los empresarios del sector no dejan de hacer fuerza por el repunte del dólar y saben que aunque mejoran todos los días en productividad y competitividad, con ese precio "no aguanta".
Les cayó 'Agua Bendita'
La iniciativa y talento de Mariana Hinestroza y Catalina Álvarez permitió el surgimiento, hace 6 años, en los inicios del fenómeno revaluacionista, de la empresa Agua Bendita, fabricante de vestidos de baño y accesorios.
La clave del éxito: "innovación, creatividad, identidad, producto diferenciado, que no tiene competencia clara en el mercado y que, de lejos se reconoce, es decir valor agregado" afirma Jaime Álvarez, presidente de su junta directiva.
Destaca que el trabajo artesanal de por lo menos 200 mujeres cabeza de hogar, con una orientación moderna y tecnología láser, le han permitido ofrecer elementos innovadores, así una mola clásica se convierte en una mola moderna, atractiva para el mercado exterior.
La empresa también fue galardonada con el Premio de Exportaciones, como pequeña y mediana empresa, por sus ventas a 45 países.
Mientras las socias de Agua Bendita atienden compromisos en el exterior, don Jaime revela otro mecanismo que les ha permitido mitigar el mayor valor del peso frente al dólar:
"Desde hace dos años y medio, aproximadamente, la empresa tiene una cuenta de compensación en el exterior que se utiliza para recibir los ingresos de las exportaciones. Se maneja con una liquidez tal, que permite importar materiales y mantener equilibrado el costo de la exportación con el valor de las importaciones".
Aprovechar los talentos
Otro producto de exportación, intensivo en mano de obra, y que tiene en la revaluación un pesado enemigo, son las flores. El sector ocupa hoy a 11.000 personas, cuando en los picos más altos llegó a tener 14.000. En Antioquia, la zona de producción se concentra en el Oriente. Allí, la empresa C.I. Uniflor representa un caso exitoso, centrado en la búsqueda de la productividad y la eficiencia.
Santiago Cock Rada, su gerente, dice que la firma aprovechó los incentivos otorgados por el gobierno y "como en la parábola de los talentos, los aprovechamos y fueron muy bien utilizados".
Parte del buen rumbo de la empresa también obedece a la sumatoria de esfuerzos en todas las áreas, que permitió hacer una mejoría en temas técnicos, eléctricos, del riego y de post-cosecha, para lograr una reacción favorable en la calidad y productividad.
Es tan preciso el método que emplea, que es capaz de definir antes de cosechar, cuál flor le estaría sobrando, pues hubo en épocas en las que se llegó a desechar hasta el 20 por ciento de la producción. Hoy, lo que cultiva, está vendido y el volumen de sus exportaciones en este año crecen el 10 por ciento.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8